Opinión

Subdirector.
El brillo de Gonzalo eclipsa otras carencias

Gonzalo García marcó ante la Juventus
No debe de resultar fácil: uno le da mil vueltas a la cabeza, plasma sobre el papel o la tablet sus miles de combinaciones posibles, imagina movimientos de jugadores y retoques de posiciones y luego, a la hora de la verdad, nada o casi nada de lo imaginado sucede sobre el campo.
Le sucede a todos los entrenadores, del equipo benjamín más modesto del mundo al del Real Madrid. Lo que ocurre es que entrenar al Real Madrid supone vivir bajo la lupa constantemente. No hay tregua, ni siquiera cuando uno lleva apenas cuatro partidos sentado en el banquillo.
No cuesta demasiado imaginar las sensaciones que deben de invadir a Xabi Alonso durante estos días: su equipo funciona solo a rachas, solo de vez en cuando. Su planteamiento teórico es impecable, con esos tres centrales que tan bien le funcionaron en Leverkusen, pero lo cierto es que el Madrid no genera demasiado peligro.
Ante una Juventus que nada tiene que ver con la que se codeaba con la elite europea, el Madrid pisó poco y mal el área rival. Cabía esperar un poco más de los muchachos de Xabi Alonso, siquiera porque la temporada 2025-26 acaba de empezar y se supone que los jugadores quieren empezar desde la 'pole position'. Se supone que los futbolistas tienen que ganarse a su entrenador, y no al revés.
El Madrid, además, concedió demasiado atrás: cuando uno se estructura con una base de tres centrales, es lógico esperar un equipo más sólido, más fiable, más compenetrado.
No fue así. La Juventus llegó mucho -y con mucho peligro- al área de Courtois, sobre todo en la primera parte. También en el arranque de la segunda: el Madrid saltó al campo, para el segundo acto, más despistado aún que en la primera. ¿Culpa de Xabi Alonso? Solo hasta cierto punto. Es cierto que el Madrid fue claramente de menos a más, como si dosificase fuerzas.
También es justo destacar que al nuevo entrenador del Real Madrid acumula ya varios méritos: el primero y más relevante tiene nombre propio, Gonzalo García, un delantero con olfato y acierto. En la vida y en el fútbol es muy importante estar en el lugar correcto y en el momento adecuado.
Si además, un entrenador apuesta por ti, la combinación puede ser ganadora. Frente a un Vinicius perdido en adornos innecesarios y un Bellingham falto de gol, la irrupción de Gonzalo puede ser una bendición para el Madrid.
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