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Opinión

Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

Un boom de descarados y desacomplejados

Carlos Alcaraz posa con el trofeo del US Open en Nueva York.

Carlos Alcaraz posa con el trofeo del US Open en Nueva York. / Afp

La práctica deportiva en España ha experimentado una notable expansión, pasando del 25% de la población en 1980 al 48% en la actualidad. Esto es una de las razones que ha provocado que el deporte en este país se haya convertido en una referencia mundial al contar en muchísimas especialidades con auténticos números 1, en referentes que elevan el nivel hasta límites que no habíamos visto jamás. Primero, en la década de los setenta, aparecieron a cuentagotas algunas estrellas como es el caso de Manolo Santana o Severiano Ballesteros por citar algunos.

La primera gran exposición coincidió con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona porque, aparte de los ganadores de medalla, aparecieron otras estrellas como Miguel Induráin (ciclismo), Arantxa Sánchez-Vicario (tenis) o Alex Corretja (tenis). Aquí empezó a cambiar la mentalidad del deportistas español, acomplejado en muchas ocasiones, incapaz de alcanzar grandes retos porque la historia acababa siendo un lastre que le afectaba.

El gran boom

Gente como Johan Cruyff ayudaron a dar un nuevo salto de calidad y, unido a la aparición de Nadal o Pau Gasol, España dejó atrás el espíritu derrotista para empezar a marcar la pauta. Seguramente, ni uno ni el otro era los más dotados del mundo, pero su mentalidad les permitió alcanzar la cima y sobretodo influir en las generaciones venideras.

La victoria de España en el Mundial de fútbol fue la confirmación que el país asumía un nuevo estatus. “España pasó de ser un país de promesas a convertirse en una potencia futbolística mundial con la Eurocopa 2008, el Mundial 2010 y la Euro 2012. Fue un cambio cultural, táctico y de mentalidad”, dijo Vicente Del Bosque.

Gracias a estos referentes, se produjo un cambio cultural que llegó acompañado de unas mejores estructuras deportivas tanto a nivel de federación como de clubes hasta aprender que el éxito no depende solo de un talento aislado, sino de un sistema de detección, formación y apoyo económico que acompañe a los atletas desde la base hasta la élite. España es hoy una envidia mundial y este fin de semana hemos vivido un nuevo episodio con la selección, con los hermanos Márquez y con Alcaraz. Hay que aplaudir estos deportistas... y a los millones de entrenadores formadores que trabajan en la sombra. Y darles las gracias por los momentos increíbles que nos hacen vivir.