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Opinión

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

Subdirector de SPORT

Un Barça 'macanudo' se complica la vida

Los jugadores del Barça celebrando uno de sus goles ante el Atlético de Madrid

Los jugadores del Barça celebrando uno de sus goles ante el Atlético de Madrid / VALENTÍ ENRICH

Barça y Atlético han protagonizado esta noche un partido que quedará grabado en la memoria de los aficionados. Un choque frenético, con un vendaval de goles en el que se ha visto lo mejor y lo peor de los dos equipos. No era la Copa del Rey de 1997, pero el recuerdo de aquella histórica remontada con el “Pizzi, sos macanudo” de Joaquim Maria Puyal ha estado presente en la mente de muchos aficionados mientras el Barça lideraba el partido, luego una sensación de oportunidad perdida y de que el equipo blaugrana no puede ir a tumba abierta los noventa minutos, hay que saber frenar.

El Atleti arrancó con una intensidad demoledora y en apenas seis minutos ya ganaba 0-2 con goles de Álvarez y Griezmann. Parecía que el partido se inclinaba del lado rojiblanco, pero el Barça resurgió con una respuesta fulminante. Pedri marcó el primero para devolver la esperanza, Cubarsí igualó con un gol que reafirma su crecimiento imparable, e Iñigo Martínez, tras una nueva asistencia de Raphinha, puso el 3-2 antes del descanso.

Este Barça, con sus problemas y dudas, demostró carácter. No es un equipo que se rinda fácilmente, y eso es precisamente lo que se espera de un equipo grande. Como en aquella noche de 1997, el Camp Nou (ahora Montjuïc) vibró con una remontada trepidante antes del jarro de agua fría que ha echado Sorloth a la afición que ha subido al estadio aprovechando la enésima desconexión del equipo de Flick. Aquella vez fue Pizzi quien puso la firma con un gol inmortal para poner el 5-4, esta vez han sido Pedri, Cubarsí, Iñigo Martínez y Lamine los que han tomado el testigo y dejado una eliminatoria de ida con un peligroso 4-4.

La nota positiva es que este equipo tiene alma de remontador, y cuando se suelta, es capaz de generar fútbol y emociones al nivel de las grandes noches, pero también es capaz de cometer errores de los que se pagan caros y en vez de 'macanudos' han terminado empatados. El Metropolitano dictará sentencia.