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Opinión

Ernest Folch

Ernest Folch

Colaborador de SPORT

El Barça más divertido de la historia

Los jugadores del FC Barcelona celebran uno de los goles contra el Real Madrid en el clásico del Estadi Olímpic de LaLIga

Los jugadores del FC Barcelona celebran uno de los goles contra el Real Madrid en el clásico del Estadi Olímpic de LaLIga / JAVIER FERRÁNDIZ

El Barça de Hansi Flick se proclamará campeón de Liga con total justicia después de otro partido épico y enloquecido contra su eterno rival. No es ninguna casualidad que el equipo blaugrana haya sido capaz de remontar en un solo mes la cifra inverosímil de cuatro 0-2: contra el Celta, dos veces contra el Inter (a pesar de que en la vuelta dejó perder otra vez la ventaja) y ayer contra el Real Madrid.

No hay ahora mismo en el planeta fútbol ningún equipo capaz de conceder tanto y generar tanto, ninguno que se lance al ataque con esta generosidad y ninguno que anteponga la alegría del juego a cualquier otra consideración.

Más cruyffista que Johan Cruyff

Estamos sin lugar a dudas ante el Barça más divertido de la historia: quizás no sea ni el más estable ni el más fiable, ni siquiera el más competitivo, pero es sin duda el equipo más maravillosamente loco que han visto nuestros ojos.

Ni siquiera Cruyff fue tan cruyffista, ni aplicó jamás de manera tan metódica su propio credo de que simplemente hay que marcar un gol más que el contrario sin importar cuántos encajes.

La combinación feliz

Puede que este arrebato de fútbol tan ingenuo como letal, impensable hace solo un año cuando el club estaba hundido todavía en la depresión de la era post Messi, haya sido posible por la combinación feliz de un presidente que volvió a hacer caso de su intuición justo cuando estaba contra las cuerdas, de un entrenador puro que aterrizó como un paracaidista sin ninguna intoxicación previa y de una espectacular generación de futbolistas adolescentes que no conocen otro concepto que no sea el de atacar y atacar de principio a fin.

Sin embargo, nada se entendería sin la magia de Lamine Yamal, símbolo del renacimiento del Barça, que al igual que en su día Ronaldinho, con su talento y su sonrisa ha rescatado al club del abismo donde se encontraba.

El hat-trik de Mbappé, en segundo plano

El irresistible renacimiento del Barça se resume en cómo ha relegado a un segundo plano el hat-trick de Mbappé, la que tenía que ser la gran estrella de la Liga, arrasado por el vendaval de estos niños que han venido a comerse el mundo.

Mbappé puede marcar todos los goles que quiera porque nadie duda que ahora mismo el mejor jugador del mundo juega en el Barça con el dorsal 19. Lo que quedó claro en el acto final de esta Liga no es solo que el Madrid ha sido este año muy inferior futbolísticamente al Barça, sino que además está a años luz de la fe y la pasión con la que Lamine y compañía son capaces de afrontar los partidos y levantarse de cada golpe.

El Barça se ha quedado la felicidad del fútbol, y aunque a veces provoque serias cardiopatías, no hay nada que pueda igualar a un equipo que lo único que quiere es divertirse y divertirnos.