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Opinión

Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

El Balón de Oro, reflejo del Barça y del Madrid

Laporta, Aitana y Lamine Yamal, tras la gala del Balón de Oro

Laporta, Aitana y Lamine Yamal, tras la gala del Balón de Oro / FC Barcelona

Finalmente se impuso la titulitis y el Balón de Oro ha sido para Dembélé. No puede decirse que sea injusto, pero tampoco que sea indiscutible. El genio de Lamine Yamal siempre estará por encima del fútbol de Dembéle, de modo que lo que tiene que hacer ahora el barcelonista es pensar que ser segundo con 18 años ya es extraordinario y no obsesionarse ni amargarse con nada ni contra nadie. Cabeza fría y actitud siempre profesional y positiva.

El Balón de Oro caerá por su propio peso, no en vano, Lamine está en el mejor club del mundo y forma parte del equipo con más futuro del momento, siempre con el permiso del PSG, donde Luis Enrique ha hecho un trabajo sensacional y de éxito. Merecidísimo el premio al mejor entrenador del asturiano, que en un par de años le ha dado la vuelta al equipo parisino confiriéndole un estilo y una personalidad ganadores. Ahora bien, Flick está ahí, pisándole los talones, en claro proceso de mejora de la gran obra de reconstrucción que hizo la temporada pasada en el Barça. El PSG ganó la Champions, pero en la gala del Balón de Oro el Barcelona tuvo un protagonismo similar, superior al que tuvo el campeón de la Premier, o el finalista de la Champions, por ejemplo.

Se podrá estar o no de acuerdo con el ganador o con ciertas posiciones, este año la mayor injusticia la ha sufrido Pedri, el mejor centrocampista del mundo sin ninguna discusión y que, sin embargo, no ha pasado del undécimo puesto, pero en lo que sí se acerca mucho a la realidad es en la diferencia actual entre el Barça y el Madrid. Este Balón de Oro es el reflejo del momento de ambas instituciones.

En lo deportivo, la caída de las figuras blancas es tremenda. Vinicius pasa del 2 al 16 y Bellingham, del 3 al 23, toda una condena a la más absoluta invisibilidad entre los grandes del momento, mientras el triste consuelo del séptimo puesto de Mbappé, peor que el año pasado, sexto, sin duda no se corresponde con las expectativas que tenían con su fichaje. El Barça, por su parte, se hace con el segundo y el quinto puesto, Lamine y Raphinha, y todo el mundo sabe que Pedri debería estar mucho más arriba.

Y luego está la imagen institucional. El Madrid no estuvo en París, nada, cero patatero, de modo que mientras Florentino tragaba quina en Madrid, Laporta se daba un baño de masas en el centro del poder del fútbol disfrutando del reconocimiento unánime a la entidad que mejor entiende este deporte y mejor lo gestiona, desde el fútbol base hasta el oro de Aitana Bonmatí en el fútbol femenino, cuya expansión lidera de forma constante e inequívoca.

Un club total frente a uno que pierde el rumbo. La decisión de Florentino Pérez de presentarse como víctima y enfrentarse a todo y a todos es altamente cuestionable y de dudosa rentabilidad. Por lo pronto, el lunes renunció a la mejor campaña de publicidad posible y se la regaló al Barça. Y es que aún no ganando, nunca se pierde si se actúa con elegancia, señorío y respeto a los demás.

Vinicius podría hacer un Mbappé a Florentino

Donde las dan las toman. Florentino Pérez se las ingenió para no pagar por el fichaje de Mbappé, aunque ello no quiere decir que le saliera gratis, como muy bien sabe todo el mundo, y ahora podría probar la misma medicina con Vinicius. Por mucho que el brasileño recuperara una buena versión de su juego ante el Levante, que besara el escudo de su camiseta y hablara con una inusual sensatez, se equivoca el madridismo si piensa que ya ha resuelto el problema.

Son demasiados los casos polémicos que ha protagonizado Vinicius como para pensar que cambiará radicalmente de actitud. ¿Es creíble el papel de niño bueno que se esforzó en interpretar, a pesar de que en el campo dejara otra vez muestras de su mal carácter en una provocación a Elgezábal? Difícil. En el fondo, el problema sigue siendo que acepte ser el segundo de a bordo y cobrar menos que Mbappé. Mientras no renueve, la amenaza de que se vaya sin dejar un euro en caja estará latente.

Acaba contrato en 2027 y si el Madrid no le paga lo que quiere, es decir, lo que le pagan a Mbappé, puede hacérselo pagar con sangre, sudor y lágrimas. El asunto ya no se esconde y en el Madrid no descartan intentar un traspaso en enero e incluso dejarle marchar en junio con tal de ahorrarse el último año de contrato. Hasta entonces, Vinicius pasará un examen cada día. Contra el Levante salió cara, veremos qué sale el sábado en el derbi contra el Atlético.