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Un axioma antinatural, difícil de digerir

Bernd Reichart. CEO de A22 Sports Management, sociedad promotora de la Superliga, junto a Florentino Pérez y Joan Laporta, en un desayuno informativo en diciembre de 2022.

Bernd Reichart. CEO de A22 Sports Management, sociedad promotora de la Superliga, junto a Florentino Pérez y Joan Laporta, en un desayuno informativo en diciembre de 2022. / MARISCAL / EFE

Algún día, Joan Laporta deberá contarnos por qué decidió, en varios de los asuntos del fútbol, ir de la mano de Florentino Pérez. Y cómo se mide cuándo conviene priorizar el interés y el negocio por encima de unos principios que, normalmente, hubieran impedido una relación de este calado. Ha sido un axioma muy difícil de entender. Sólo han pasado dos semanas del abrazo entre Laporta y Al-Khelaifi en Roma, bajo los fastos de la antigua ECA, hoy EFC. No parece casual que, desde esa foto, símbolo del desenganche azulgrana de la Superliga, el club blanco duplicara sus denuncias sobre el Plan Miami y sacara los “tanques” a la calle.

Mientras en el Barça se respetaron voces discordantes como la de Frenkie de Jong o Ter Stegen; en el Madrid, de repente, aparecen Carvajal y Courtois en menos de veinticuatro horas. Para defender la tesis de Pérez, despellejar a Tebas y hablar de adulteración, no fuera a ser que el Barça ganara la liga por la mínima. Otro resquicio para enfangar el éxito ajeno. Tiene narices que el club que más ha manchado la Liga, tachándola de podrida y corrupta, ahora emerja como el garante de la integridad. Sí, a mí también me parece que debe jugarse en Villarreal, por respeto a los aficionados, muchos de ellos culés de la zona. Pero, una vez más, es inaceptable lo de Florentino. Eso si, cuando a él le apetece un Mundial de Clubs que revienta a los jugadores en verano o refundar el CTA, que a nadie se le ocurra no bailar su son. Años ensuciando el triunfo rival. Éstos, presidente, éstos sí: alerta i ben lluny.