Opinión

Colaborador de SPORT.
¡Atémonos a la cubierta y a morir!

Joan Laporta, en la comida de Navidad / DANI BARBEITO
Permítanme comenzar la contra de hoy como la siento (aun alejándome excepcionalmente de mi habitual distinción): ¡Joder, qué panorama!
Pasan las semanas, pasan los meses y ya podemos decir que pasan los años… y a fe cierta que está resultando agotador el camino de salida del maldito agujero económico en el que nos sumió la inefable gestión de Bartomeu. ¿He dicho Bartomeu? Realmente resulta como chocante hablar hoy de él. El solo hecho de escribir su nombre me transporta a un pasado que parece lejano, antiguo y superado, y que en cambio sigue cruelmente vigente como si algo en el caprichoso mecanismo del reloj que mide el paso del tiempo culé, hubiese bloqueado las agujas de la evolución económica.
Es sabido y unánimemente aceptado, que el club padece ejecutivamente carencias. Es sabido también que esos vacíos (directivos y profesionales y en el plano económico), han sido asumidos con su habitual apego y firmeza, por el máximo mandatario del club. Es sabido que ni la marcha del máximo representante financiero, el vicepresidente Romeu, ni la ya distante dimisión del CEO han sido suplidas. Es sabido que Laporta ya es conocido por todo el personal de las líneas aéreas públicas y privadas que conducen al próximo oriente y a donde sea, ya que vive volcado y a caballo entre el club, su club, y sus viajes semana sí, semana también, a la búsqueda de nuevas operaciones y recursos… Pero es duro y cuesta, cuesta mucho avanzar. Dubái, Qatar, de nuevo Dubái, Mongolia, Azerbaiyán, Qatar, Dubái de nuevo… ¡Y vuelta a empezar!
Y en este panorama, donde los números no nos permiten respiros, las obras se eternizan, las inscripciones de jugadores se complican y las lesiones nos amilanan, hay algo de lo que el presidente Laporta no tiene ni que dudar: el apoyo del socio.
Miren, el socio, todo él, adora a su Club y va a estar a las duras y a las maduras y Laporta debe ser consciente. Es momento de transparencia y unidad. En momentos complicados como el que vivimos, todos vamos a aceptar la sinceridad y la verdad, todos vamos a enderezar, juntos, el mástil principal de la nave, y todos, sin excepción, vamos a adiestrar el oleaje asiendo firmemente el timón a su lado. Endulzar fingidamente la maltrecha solidez del buque hoy, es ponerlo en peligro mañana. La tripulación será fiel, no tengo duda alguna, y vencerá a la tempestad, pero es fundamental compartir, sin trampas, que la tormenta es feroz, el casco cruje y las drizas están gastadas. Y de ahí, hasta la victoria, que el Barça puede perder batallas, pero jamás perdió una guerra.
- Atlético - Barcelona: resultado, resumen y goles del partido de LaLiga EA Sports
- Cabreo de Lamine Yamal
- Ferrero, extrenador de Alcaraz, le avisa: 'Me equivoqué, pero las distracciones cada vez son más golosas
- Resumen, resultado y goles del Mallorca - Real Madrid de LaLiga EA Sports
- Reacciones y polémica del Atlético de Madrid - Barça
- Advertencia al Barça: el Inter se planta por Bastoni
- El dato que invita a soñar: Ansu es otro
- Máxima tensión: el vestuario del Barça teme una guerra del Atlético en la Champions
