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Opinión | FALTA EN ATAQUE

Marc del Río

Marc del Río

Redactor de SPORT

¿Cómo arreglar el despropósito de la afición visitante en el Palau?

El banquillo de Partizán celebra una canasta del equipo ante el apoyo de su afición, esparcida por el Palau

El banquillo de Partizán celebra una canasta del equipo ante el apoyo de su afición, esparcida por el Palau / Twitter: @PartizanBC

El final de la temporada regular de la Euroliga está siendo emocionante, con duelos directos entre los equipos implicados por estar presentes en esas eliminatorias previas a la Final Four, y con cinco 'finales', las que nos quedan por delante, que se anticipan épicas y que pueden traer alguna sorpresa inesperada.

Entre ellas, la de un Barça que, en dos jornadas, ha pasado de estar fuera de las posiciones de Play-In, a ocupar la sexta posición, la última que da acceso directo al Playoff. Como el resto de equipos, el conjunto de Joan Peñarroya tiene por delante una carrera de fondo, cargada de obstáculos, pero con un calendario que permite ser ambicioso y optimista con las aspiraciones del equipo en esos cruces previos a la final a cuatro en Abu Dabi.

Sumar victorias en Euroliga como sea

Para ello, el Barça debe seguir sacando partidos como sea. Contrario a mis principios, esta vez importa más el contenido que no la forma, y la necesidad de seguir engordando el casillero de victorias durante las próximas jornadas es mucho más importante que la manera en la que consiga, tendiendo en cuenta, además, que la plantilla no está para muchos lujos, desfondándose tal y como se vio en el último partido europeo ante Partizán.

Un duelo, el vivido en el Palau, bastante diferente a los que estamos acostumbrados a vivir en un feudo azulgrana que se inundó de aficionados serbios que se desplazaron a la capital catalana a animar a su equipo, aunque regresaron a Belgrado con derrota (87-80) tras el show anotador de Kevin Punter, ya de vuelta tras superar su lesión de hombro.

Kevin Punter regresó a lo grande

Kevin Punter regresó a lo grande / Javi Ferrándiz

¿Habrá multa de la Euroliga a Partizán por los cánticos de "Puta Barça"?

No tiene nada de malo que centenares y centenares de aficionados del conjunto serbio vengan al Palau a acompañar a su equipo. Lo llevan haciendo durante toda la temporada en ciudades como París, Berlín o Múnich. Ahora bien, lo que sí que debe ocurrir, ya sea en el Palau, en el Adidas Arena o en el Uber Arena, es que no anden desperdigados entre el público que viene a disfrutar del encuentro, que viene a animar a su equipo, y que se tiene que encontrar con situaciones desagradables y soportar según que cánticos. Esperemos que la Euroliga no mire hacia otro lado y haya una multa considerable, y que cantar "Puta Barça" en el Palau cada cinco minutos no salga gratis.

Lo cierto es que, sobre este tema, llueve sobre mojado en lo que va de temporada en el Palau. Los partidos ante los dos conjuntos griegos y los serbios, han traído una afluencia de afición visitante más amplia de lo esperada. Y lo vivido ante Partizán ya ocurrió en los anteriores duelos. Sinceramente, no puede abandonar a la fe y a la fortuna el hecho de que no vaya a ocurrir algún incidente mayor entre aficiones de ambos equipos, tal y como se estuvo cerca de vivir con tan solo tres minutos disputados del duelo ante Partizán. Por cierto, un momento en el que la afición, irritada por el devenir de la campaña, aprovechó para girarse al palco y mostrar su descontento ante un Josep Cubells cariacontecido, que tuvo que aguantar el chaparrón como buenamente pudo.

¿Cómo se puede evitar lo vivido ante el cuadro serbio?

El trabajo de este articulista no es el de dar con la solución para resolver este problema, suficiente trabajo tenemos cuando nos enfrentamos al teclado y a la página en blanco. Pero hay medidas, que se podrían tomar, como la de reubicar a abonados a mejores localidades en este tipo de partidos, incluso compensarles con una entrada para un acompañante para otro encuentro, pero tener a toda la afición visitante concentrada en la misma parte del pabellón. Unas entradas, las adquiridas por público de Olympiacos, PAO o Partizán, en las que, una de las condiciones al adquirirlas, fuese la de ser reubicados por parte del personal de seguridad del club a una zona común para los visitantes, independientemente del coste de la entrada. Con ese 'acuerdo' adquirido al comprar el ticket, en caso de no cumplir con las exigencias del personal de seguridad, expulsión del pabellón y a otra cosa.

Hay formas, y toca explorarlas todas. Pero no es una cuestión exclusiva del Barça, ya que es algo que ocurre en todos los pabellones de Europa. Debe ser un tema a tratar en el siguiente 'board' de la Euroliga, con la misma prioridad que otros asuntos como el futuro de los equipos rusos en la competición o la entrada del conjunto de Dubai. Mientras tanto, en el Palau tocará volver a cruzar los dedos para que el viernes de esta semana, ante Zalgiris, no ocurra nada, en un partido en el que la afición lituana se suele desplazar de manera significativa a la capital catalana.