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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Redactor de Real Madrid.

Arbeloa ya sabe lo que hay: menos vídeos y más donuts

Incluso fracasando en Champions, el técnico blanco ha entendido a la perfección lo que necesita una plantilla a la que hay que tratar como si nada fuera con ella realmente

Arbeloa: "Sin el 200% no íbamos a ganar"

Arbeloa: "Sin el 200% no íbamos a ganar" / LALIGA

El que a estas alturas quiera dar por muerto al Madrid antes de un duelo en el que parece inferior en casi todo al Bayern está tentando al destino. Es de sobra conocido lo que este club puede hacer cuando ya tiene los dos pies fuera del desfiladero y cae a 300 km/h directo al suelo.

La solución y el problema de Arbeloa son exactamente el mismo: un vestuario que prefiere los donuts a los vídeos. O lo que es lo mismo, el conductismo más básico, donde se ofrece una recompensa física por ganar antes que el análisis táctico que proponía Xabi Alonso incluso después de los triunfos.

Algo que irritó de sobremanera a una plantilla que no necesita que le digan qué está bien o qué está mal; simplemente quiere tener su dulce sobre la mesa al día siguiente. Eso es lo que le motiva y por eso Arbeloa incluyó en el “happy marzo” esta rutina. Cuando hay ayuno, como en Mallorca, donde el Madrid se dejó la Liga, él se pone al frente para decir que todo ha sido culpa suya. Justo lo que quieren escuchar las estrellas de un Madrid que se miran entre ellas cuando algo sale mal.

Discusión en el campo entre los jugadores del Madrid durante el partido contra Osasuna.

Discusión en el campo entre los jugadores del Madrid durante el partido contra Osasuna. / Villar Lopez / EFE

Pero Arbeloa sabe de sobra lo que hay. No es que Mbappé y Vinicius no estén a la altura de un Bayern ni que no puedan resolverlo ellos solos. Este tipo de situaciones ya las han resuelto en el pasado. El gran problema es que son exactamente el mismo tipo de jugador: futbolistas que necesitan un sistema casi cósmico que gire a su alrededor.

Juntos hay dos carreras en marcha: ver quién resuelve el partido por su cuenta y quién es menos trascendente en el repliegue. Por eso Arbeloa jugó con Thiago Pitarch la misma baza que Xabi Alonso utilizó con Gonzalo en su día: un canterano para contagiar y retratar al resto.

Al salmantino nadie debe quitarle el mérito de psicoanalizar a figuras como Valverde para sacarle de la cabeza conflictos posicionales y comparativas. Ahora mismo, junto a Vinicius, es su gran esperanza para salvar una temporada que parecía encaminada al siniestro total desde hace meses.

Vinicius y El Señor de los Anillos

Sin embargo, con una sola rueda el Madrid ha ido sumando Champions como los donuts que Arbeloa reparte tras cada triunfo. Por eso, sus vídeos en las próximas horas serán resúmenes en bucle con los que Real Madrid TV martillea al madridismo antes de las intervenciones del entrenador. El mismo que negó ser Gandalf el Blanco, pero que va a tener que recuperar las frases hechas de sus primeras conversaciones para derrotar al Bayern.

“El camino continúa siempre hacia adelante”, le dijo Gandalf a Frodo cuando este se sintió abrumado por la carga del Anillo Único, simbolizando la necesidad de avanzar cuando todo parece insuperable. Puede rescatar la cita, coger por los hombros a Vinicius y estampársela entre ceja y ceja, diciéndole que la dijo Pelé antes de ganar el primer Mundial con Brasil en 1958.

Funcionará, porque el Madrid tiene esa irracionalidad histórica que se lleva por delante a mitos recientes como Carvajal, autor del gol que le dio al Madrid la Decimoquinta y que ahora parece un retirado que hace tiempo en el banquillo blanco.

Arbeloa sabe tan bien lo que hay porque lo ha vivido. Por eso se vistió de Ancelotti para rescatar el “poder de la amistad” y decir que todo huele a primavera. Así se llevó por delante a Mourinho, Guardiola y Simeone con los mismos que pueden dejarle con una caja de donuts caducados y demasiados vídeos por ver.