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Opinión

Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

El acoso de la Premier a Fermín y al Barça

Fermín, abrazado con Lewandowski durante el entrenamiento

Fermín, abrazado con Lewandowski durante el entrenamiento / Dani Barbeito

El caso de Fermín empieza a durar demasiado. Ha habido dos momentos en los que parecía que se iba a solucionar el tema. Cuando el propio jugador intentó emitir un comunicado el pasado viernes o cuando Hansi Flick apareció en rueda de prensa ayer. En ninguno de los casos se produjo el anuncio de la decisión final. Y el caso sigue abierto a falta solo de 48 horas para el cierre del mercado y con un partido de por medio. Hay fecha límite.

El club se lo puso en sus manos. Y fácil: “Si quieres irte, las puertas están abiertas. Si quieres quedarte, encantado. Pero dinos algo en 48 horas”, le dijeron. El tiempo pasa sin que Fermín se pronuncie sobre qué va a hacer en un futuro, una demora que no se produjo cuando le llegó la oferta de Arabia Saudí. Allí fue rápido y contundente. No quería irse a Oriente Medio. Sin embargo, esta demora que se produce en el caso del Chelsea desvela las dudas que puede tener el jugador. Hay una recompensa económica en forma de salario de estrella y el premio de jugar en la liga en mayúsculas como es la Premier League vistiendo la camiseta del actual campeón del mundial de clubes.

Aquí lo que está en duda es qué clase de carrera quiere este jugador. Dar un paso que no ha dado nunca un canterano a esta edad conlleva cierto peligro porque Fermín saldría de su zona de confort como es el Barça y porque entraría en competencia directa con un jugadorazo como Palmer. Los minutos le saldrían caros. Sin embargo, tiene tanto talento que le serviría para triunfar en una competición como la inglesa.

La decisión tiene miga. Y, a sus 22 años, Fermín debe dar prioridad a sus deseos deportivos porque el premio económico le llegará juegue donde juegue. Y allí es donde se pone en la balanza lo que es el Barça, y toda su dimensión, y lo que es la Premier League, una competición mucho más atractiva que la española. Hoy, Laliga se ha convertido en una liga casi formativa. Quitando Barça y Madrid, el resto de equipos apenas tiene nombres conocidos. Cualquier equipo de la Premier puede comprar a un jugador de la Liga.Y el virus empieza a llegar al Barça.