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Lo que no se vio del GP de Francia de MotoGP: un sprint sin motor, un muñeco Michelin y una pirueta inesperada

El francés Johann Zarco deleitó a los aficionados locales con una victoria contra las circunstancias y pudo realizar su mortal como campeón de la prueba

Johann Zarco celebra su victoria

Johann Zarco celebra su victoria / EFE

Cristina Moreno

Cristina Moreno

El Gran Premio de Francia dejó uno de los inicios más locos que se han visto en MotoGP en los últimos años. Y es que la lluvia intermitente y el nuevo protocolo de salidas pusieron picante y desconcierto a la carrera, con pilotos entrando y saliendo de boxes, sucesivas long lap, caídas y un público enfervorecido con el ganador inesperado, Johann Zarco.

Desde luego, es más que inusual ver a varios pilotos parados a la salida del pit-lane esperando para incorporarse a la vuelta de calentamiento, mientras otros pocos lo hacían desde la propia parrilla de salida. Y más curioso aún fue ver a Marc Márquez dubitativo, gafas de sol en mano, revisando algunas zonas del aslfato para intentar descubrir cómo de mojado estaba.

Un Gran Premio es siempre más especial para los pilotos de 'casa'. En este caso, el público francés se ha volcado con sus dos representantes, Fabio Quartararo y Johann Zarco. Este último es uno de los que más ha disfrutado del fin de semana, dándose un auténtico baño de masas. En los primeros días se le pudo ver cantando La Marsellesa, el himno nacional francés, a coro con su familia y cientos de seguidores en uno de los actos previos a la competición. Incluso se atrevió a mostrar sus dotes de 'saltimbanqui' realizando una pirueta desde su moto.

Sin duda, un gran animador el veterano piloto de Cannes, que redondeó el fin de semana imponiéndose a las circunstancias y llevándose el primer triunfo de un francés en casa desde 1954. Como es obvio, repitió su pirueta, esta vez saltando desde el muro de meta, y volvió a cantar voz en grito La Marsellesa. Esta vez en lo más alto del podio, en el lugar del ganador.

Quartararo, por su parte, aunque no pudo terminar la carrera, celebró el GP de Francia con un casco edición especial, en el que el habitual 'Diablo' aparece serigrafiado con los colores de la bandera francesa: azul, blanco y rojo.

El Diablo, cambia de color

El Diablo, cambia de color / @YamahaMotoGP

La euforia a veces puede ser mala compañera, pero cuando conquista tu primer podio en la categoría reina, todo, o casi, se puede perdonar. Y más, si lo haces en tu temporada de rookie. Fermín Aldeguer consiguió su primer éxito en MotoGP subiendo al tercer escalón del podio en la sprint de Le Mans y tan contento estaba que no vio a Marc. Ambos tomaban ya camino al parque cerrado cuando el de Cervera frenó y el murciano, que seguía aún en la nube del éxito, a punto estuvo de llevárselo por delante.

Todo se quedó en un pequeño golpe y la moto de Fermín algo magullada. Marc lo disculpó después en el turno de entrevistas: "Siempre dicen que tiene culpa el que va por detrás, pero he frenado yo. Había delante un señor de IRTA que me ha liado, porque no sabía dónde era el podio. He frenado y él no se lo esperaba. Se ha quedado en anécdota".

Como es habitual, los seguidores destapan sus dotes artístiscas en cada prueba del Mundial para hacer llegar su cariño a sus favoritos. En Francia, un joven aficionado dedicó un bonito cartel hecho a mano al "mejor piloto de MotoGP', para él, Maverick Viñales.

El Tour de MotoGP

El GP de Francia se abrió con una competición sobre las dos ruedas, aunque en este caso, sin motor, ni gasolina, ni mensajes en el 'dashboard'. Es bien conocido que muchos de los participantes en el Mundial son grandes aficionados al ciclismo y en Le Mans pudieron demostrar sus dotes sobre la bici con 'Le Tour MotoGP', un guiño de la organización a una de las pruebas deportivas más importantes del país, el Tour de Francia. Los pilotos compartieron pista con un profesional del ciclismo como Mark Cavendish, que también fue el encargado de hondear la bandera a cuadros en la sprint, y volvieron a demostrar su competitividad.

En meta, Marc Márquez y Maverick Viñales pelearon por la victoria, con el de KTM como ganador. Poco después, en esos habituales piques entre los hermanos Márquez, Marc bromeó con Àlex sobre la posición final.

Y si Mark Cavendish fue el 'abanderado' en la sprint, el domingo en carrera ese honor lo tuvo alguien más curioso, aunque quizás decir 'alguien' no es la palabra adecuada. En el GP de casa, Michelin tiró de uno de sus grandes símbolos y un enorme muñeco Michelin mostró la ajedrezada a los pilotos. También acompañó después a los pilotos en el podio.

Bibendum, en el podio

Bibendum, en el podio / @Michelin_Sport

Por si alguien no lo sabía a estas alturas, ese reconocible personaje se llama Bibendum, aunque es probable que nunca nadie lo haya llamado así. Como anécdota, una enorme réplica de Bibendum reina en una rotonda de Jerez, en uno de los homenajes de la ciudad al motor.