GP DE LA REPÚBLICA CHECA
Márquez vuelve a demostrar, en Brno, la bestia que lleva dentro
Con lluvia, sin lluvia, con la pista seca, con la pista húmeda, con la pista mojada, dando solo nueve vueltas, la mitad que el resto de rivales, con las dos motos averiadas, Marc Márquez (Ducati) volvió a demostrar, hoy, en la primera sesión de Brno que es el mejor piloto de todos los tiempos

Marc Márquez tuvo que estar pendiente toda la sesión de hoy, en Brno, de los problemas que sufrieron sus motos.u / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Era el que menos necesidad tenía, no ya de jugársela, sino de impacientarse, de sentir la presión. Era quien tenía más a perder que ganar. El Gran Premio de la República Checa, que se celebra en Brno, en un fin de semana, dicen, intempestivo, empezó con la presencia ¡por fin! del campeón Jorge Martín, de nuevo, en el taller del Aprilia Racing (terminó 5º, a 0.721 segundos del mejor tiempo) y con una nueva exhibición brutal, muy, muy bestia, de Marc Márquez (Ducati, 2.03.935 minutos), que superó todos los reveses que le ofreció la sesión matinal, en la que tan solo pudo dar nueve vueltas (los demás dieron, como poco, el doble), pero logrando también en ese ensayo el mejor crono.
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La cosa se estaba poniendo tan fea, tanto, tanto, que al italiano Davide Tardozzi, uno de los responsables del equipo Ducati Lenovo, no le quedó más remedio que acercarse a Marc, a mitad de entrenamiento frustrado, mientras el ingeniero Gigi Dall'Igna meditaba qué estaba pasando y los ingenieros, telemétricos y mecánicos del equipo de Borgo Panigale se volvían locos intentando averiguar por qué no funcionaban sus dos 'Desmosedici', para decirle al oído al ocho veces campeón del mundo, a través del casco, que no tuviese prisa y que hiciese lo que pudiese. Las manos de Tardozzi eran de "calma, calma, mucha calma".

A Marc Márquez se le paró la moto nada más salir del taller de Ducati, hoy, en Brno. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Lo cierto es que la situación era de caos total. Lo cierto es que nunca se había visto, al menos este año, tanto lío en el taller de la derecha del Ducati Lenovo, el que ocupa Marc Márquez. La primera moto se paró en la primera curva y Marc tuvo que volver a su boxe empujándola. Nadie sabía qué ocurría. Cuando la volvieron a poner en marcjha, sonaba con si solo funcionase la mitad del motor y no fue, desde luego, una poderosa MotoGP. Marc no pudo, ni siquiera, volver a subirse a ella y no tuvo más remedio que regresar a su sillón, mientras su taller se convertía en un absoluto enjambre de mecánicos tratando de solucionar el problema.
La experiencia cuando Marc salió con la segunda 'Desmo' fue muy parecida y se tuvo que volver a detener en su casa. El caso es que mientras los demás, entre ellos el campeón Martín (Aprilia) daban vueltas y más vueltas al precioso trazado de Brno, esperando a que se secase la pista o, como poco, hubiese un carril sin agua ni humedad, Marc esperaba impaciente, pero tremendamente confiado y sereno, a que sus motos estuviesen listas.
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En el primer entrenamiento de Brno, las dos Ducati de Marc Márquez estuvieron el 80% del tiempo en su taller averiadas. El ocho veces campeón del mundo salió a pista, faltando solo 11 minutos, y realizó las dos vueltas más veloces de la jornada.
Y no lo estuvieron hasta que faltaban 11 minutos de los 45 que consta la primera sesión de entrenamiento del viernes por la mañana. Es decir, Marc había perdido el 80% del entrenamiento. Y, pese a todo, volvió a la pista y, de las últimas cuatro vueltas, el 'canibal' cerró tres de ellas con el mejor crono. Después de más de media hora, después de que sus rivales diesen vueltas y más vueltas, el líder del Mundial bajó el crono hasta 1.55.324 minutos, liderando la clasificación provisional de la sesión. Y, en la siguiente vuelta, a menos de ocho minutos para el final, bajó ese tiempo a 1.55.051.
Seguía siendo el más rápido con tan solo seis giros. De pronto, el australiano Jack Miller (Yamaha), un auténtico pillo y prodigio en las mismas condiciones extrañas en las que se maneja el mayor de los Márquez, le superó con un auténtico 'tiempazo', pues paró el crono en 1.55.606 minutos.

El madrileño Jorge Martín volvió a competir, hoy, en Brno, tras 100 días lesionado. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Pero aún quedaba lo mejor, aún quedaba Marc Márquez en pista, aún estaba la bestia sobre el asfalto, aún había alguien que quería demostrar, sin necesidad y, por descontado, sin que nadie se lo exigiese (es más, Tardozzi seguía pidiéndole calma), que no solo es el dominador del año, el líder indiscutible, el próximo campeón del mundo sino que era el más veloz. Y, en efecto, en la última vuelta, MM93 paró el crono en 1.54.606 minutos, siendo el único que bajó del 1.55 y dejando al estupendo y veloz Miller, a 0.615 segundos, es decir, a más de un segundo.
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Martín, eufórico
El silencio y la admiración se apropió del taller del equipo Ducati Lenovo. Tardozzi abandonó, pausadamente, su lugar en el muro y, mientras cruzaba la pista del 'pit lane', mascullaba en silencio, "es una bestia, es una bestia". Marc llegó poco después y los golpecitos de admiración y felicitación de todos los suyos fueron la demostración de que, en efecto, de nuevo el campeón había dejado a todos los suyos boquiabiertos, en tan solo nueve giros, la mitad de sus rivales.
Luego, al mediodía, tras el diluvio universal, que obligó a retrasar algunos minutos la segunda sesión de MotoGP, el mayor de los Márquez Alentá volvió a ser el más veloz de todos (Ducati, 2.03.935 minutos), por delante de Johann Zarco (Honda, a 0.469 segundos); un agresivo Fabio Quartararo (Yamaha, a 0.530 segundos), siempre brillante en los entrenamientos y sufridos en las carreras; un persistente Marco Bezzecchi (Aprilia, a 0.557 segundos) y un eufórico ¡cómo no! Jorge Martín (Aprilia, 5º, a 0.721 segundos de MM93), que completó una sesión magistral en su regreso, después de 96 días lesionado.
Àlex Márquez, segundo en el Mundial y la gran revelación de esta campaña, se ha acostumbrado a repetir, a clonar, a imitar las gestas, las heroicidades que suele protagonizar su hermano Marc en momento extremos. Lo hizo, el pasado fin de semana, subiéndose al podio en el GP de Alemania regresando de una fractura en su índice izquierdo y lo ha repetido este mediodía cuando, tras caerse y, por suerte, no hacerse daño, a falta de cuatro minutos, regresó al taller del Gresini Racing Team Ducati, saltó, así, ¡saltó! a la carrera sobre su segunda 'Desmosedici' y acabó metiéndose entre los 10 primeros (9º) en el último segundo, ganándose pasar directamente a la Q2 de mañana sábado.
Vía: El Periódico
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