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Fórmula 1

Newey, el 'alma' de Aston Martin: "Entiendo que mi mujer diga que estoy en trance"

El ingeniero estrella de la F1 Adrian Newey, que vive volcado en el proyecto de 2026, reflexiona sobre su desafío en una charla con Maaden, socio de Aston Martin

Newey, durante su entrevista para Maaden, socio de Aston Martin

Newey, durante su entrevista para Maaden, socio de Aston Martin / Aston Martin F1 Team

Laura López Albiac

Laura López Albiac

La temporada de F1 toca a su fin, a falta de tres grandes premios, pero 2026 está a la vuelta de la esquina, con el nuevo reglamento técnico y de motores como punto de partida para una nueva era. Será una oportunidad para todas las escuderías, pero especialmente para Aston Martin, que ha hecho una inversión excepcional, potenciando su área técnica y los recursos e instalaciones en su fábrica de Silverstone.

Al frente del poderoso entramado, Adrian Newey, el ingeniero estrella de la F1, que después de casi dos décadas en Red Bull aceptó el desafío que le propuso Lawrence Stroll a golpe de talonario . Desde que se incorporó al equipo, en marzo, ha vivido inmerso en diseñar el coche de 2026 y por primera vez le da la razón a su esposa cuando habla de que está en “trance”, completamente volcado en este proyecto.

Newey  ha participado en una charla auspiciada por Maaden, uno de los socios de Aston Martin, como en su día hicieron los pilotos Lance Stroll y Fernando Alonso. El diseñador británico admite que su misión no es fácil: el equipo atraviesa una etapa complicada y actualmente ocupa el séptimo puesto en el Mundial de Constructores, muy lejos de las expectativas generadas tras el prometedor inicio de 2023.

"Mi mujer dice que en los últimos meses estoy en trance de diseño y entiendo a qué se refiere. No veo más allá de mis narices, estoy totalmente concentrado en la tarea que tengo entre manos, dadas las fechas límite y soy bastante egocéntrico” reflexiona. "Dedico más tiempo a la mesa de dibujo para asegurarme de que llegamos a un concepto con el que estemos satisfechos. Parte de la motivación es el miedo al fracaso. He intentado aprender a utilizarlo de forma constructiva, porque es la diferencia entre una presión excesiva o mal gestionada que provoca errores y un estado de concentración y visión de túnel... ".

Trabajar con Alonso

Uno de los motivos que animaron a Newey a emprender esta nueva aventura fue poder colaborar con Fernando Alonso, al que admira profundamente. Por eso, ahora pone de relieve la importancia de sus opiniones a la hora de percibir las debilidades reales del coche en la pista.

Ningún simulador puede reproducir lo que siente un piloto: "Son animales maravillosamente intuitivos. Adaptarán su conducción a las fortalezas y debilidades del coche. Si quieres descubrir cuáles son esas debilidades, tienes que interrogar a tus pilotos", subraya Adrian en la entrevista.

"El papel del piloto es tan importante como siempre. Ninguno de nosotros ha logrado crear un modelo de piloto lo suficientemente bueno como para poder articular eficazmente lo que siente ese modelo sintético. Necesitamos que el ser humano lo sienta y luego nos diga lo que siente", añade.

El reto de 2026

 "Estamos en transformación y crecemos rápidamente. Y estamos consolidándonos. Si lo logramos avanzar en 2026, será el primer paso. Y si sentimos que hacemos el mejor trabajo y nos produce satisfacción, eso será la grandeza", advierte sobre el reto que tiene entre manos y que empezará a perfilarse en enero próximo, durante los test a puerta cerrada en el Circuit de Barcelona.

 "Estamos bajo presión para cumplir con los plazos de entrega de las principales partes del coche: caja de cambios, chasis, suspensión delantera y trasera. Le dedico más tiempo de lo que debería. Al 50% estoy volcado en el diseño, el CFD y la dinámica de flujos, y quiero crear un concepto que nos satisfaga a todos. Vivimos en un ambiente con presión, competitivo y tenemos que encontrar el equilibrio", subraya Newey.

Con 12 títulos de constructores, 14 de pilotos y 223 victorias con sus diseños ganadores en Williams, McLaren y Red Bull, el ingeriero con mejor reputación y éxito en las últimas tres décadas, recuerda cómo comenzó su pasión por los monoplazas de carreras y explica que "cuando tenía 12 años mi padre me regaló un Lotus a escala. Ahí aprendí cómo funcionaba una suspensión, cómo funciona un coche y me fascinó. A partir de ahí, mis estudios se centraron en querer llegar a ser ingeniero del motor", confiesa.

A día de hoy, la F1 en la que empezó ha experimentado un drastico cambio y nada tiene que ver: ""Los coches de Fórmula 1 se han convertido en máquinas muy complicadas, debido principalmente a la era informática, que ha permitido una investigación mucho más profunda, y al aumento casi simultáneo de los presupuestos de los equipos, lo que nos ha permitido profundizar tanto. El resultado es un coche que consta de más de 15.000 piezas y, si nos fijamos en algo como el coche del año que viene, en el que hay un cambio de normativa para 2026, casi ninguna de esas piezas se mantendrá", dice Newey.

Para terminar, reconoce que a estas alturas no es capaz de decir si acertará en su apuesta cuando le preguntan qué espera de 2026: "La respuesta sincera es que no tengo ni idea".