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FÓRMULA 1

El capricho más caro de Leclerc: un Ferrari clásico de casi tres millones de euros

El monegasco fue grabado llegando al centro del Principado con un Ferrari 275 GTB de los años 60, una pieza de coleccionista tan rara como icónica

Leclerc, junto a Carlos Sainz

Leclerc, junto a Carlos Sainz / EFE

David Boti

David Boti

Charles Leclerc fue captado llegando al centro de Mónaco al volante de un Ferrari 275 GTB, un clásico de Maranello cuyo valor se mueve en cifras que rondan los 2,8 millones de euros según el mercado de coleccionistas.

Según explica el portal 'Motorsport', este vehículo fabricado entre 1964 y 1966 monta el V12 Colombo de 3,3 litros, asociado a una caja manual de cinco marchas y con suspensión trasera independiente.

Las cifras, como ocurre con tantos mitos, varían según la fuente y la especificación, pero se acepta una potencia alrededor de los 280 CV, con un 0-100 km/h cercano a los siete segundos y una velocidad punta situada en el rango de 250-257 km/h.

Solo se vendieron unas 200 unidades, con diseño de Pininfarina y carrocería firmada por Scaglietti. El ejemplar de Leclerc añade un detalle muy de purista siempre según el citado medio, las llantas de radios Borrani, un extra de fábrica que remata el conjunto como si fuera una pieza de museo… pero en movimiento.

Leclerc y una colección única de coches

El 275 GTB encaja como una joya diferente dentro de un garaje que ya impresiona por sí solo. En la colección del monegasco conviven máquinas de última generación como el SF90 Stradale o el SF90 XX, además de nombres propios para cualquier ferrarista: 488 Pista, Daytona SP3 o 812 Competizione.

Charles Leclerc con su Ferrari Daytona SP3

Charles Leclerc con su Ferrari Daytona SP3 / FERRARI

No es la primera vez que Leclerc deja claro su vínculo con este modelo. En 2021 se puso al volante de una unidad restaurada en Fiorano y su reacción fue la de un niño con juguete nuevo: "Qué coche tan increíble de conducir, es… pura alegría", dijo entonces.

También destacó lo que convierte a un clásico en una experiencia irrepetible: "Puedes oír el sonido… es increíble, y la sensación es alucinante. Puedes sentir la historia detrás". Y remató con una reflexión muy actual, casi una indirecta a la frialdad del presente: "Hoy ya no tienes carreras así… sería bonito recuperar eso".