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ENTREVISTA SUPER

"Nos tienen que matar para bajarnos de aquí"

Pablo Martínez lanza un mensaje contundente y esperanzador a quienes desean ver al equipo granota un año más en la élite: "Estamos peleando a muerte. Para nosotros es un sueño estar en Primera"

El '10' pone el foco en lograr la salvación y, después, negociar su contrato, que finaliza el 30 de junio de 2026, ya que la permanencia "está por encima de su renovación"

Sin embargo, el capitán no se esconde sobre su continuidad: "¿Si dependiera de mí? Estoy en mi casa y muy feliz de estar en el Levante"

Pablo Martínez, posando con el SUPER de una entrevista en 2024.

Pablo Martínez, posando con el SUPER de una entrevista en 2024. / INMA VACAS

Rafa Esteve

València

Nueve partidos es una cantidad suficiente como para llegar a tiempo de pelear por conseguir la permanencia en Primera División. Los kilómetros que restan de competición marcarán el destino del Levante, cuya notable racha de resultados le ha situado en la pomada de la salvación, y le ha dado argumentos para creer que tramitar una temporada más en el ecosistema donde compiten los mejores a nivel nacional no es para nada descabellado. Nadie se lo quiere perder, todos darán el máximo con tal de ver al Levante un año más en Primera, y Pablo Martínez, después de recuperarse de la lesión en el ligamento colateral medial de la rodilla que le apartó de los terrenos de juego durante poco más de un mes, está dispuesto, en calidad de capitán, a liderar a los suyos y a abanderar la rebeldía de un equipo que se niega a que le den por vencido.

No le faltan motivos al ‘10’, pieza trascendental en los planes de Luís Castro: es feliz en el Levante, siente Orriols como su casa y vive identificado con los valores de un club clavado en el fondo de su corazón, pese a haber vivido episodios de todos los colores. Hasta que el ascenso en Burgos le permitió levitar en una nube, Pablo Martínez pasó por una rotura de ligamento cruzado que le llevó a vivir la dolorosa final contra el Alavés desde la grada, para ver cómo ponían en duda su compromiso debido a los rumores que le situaban cerca del Valencia en 2024. No obstante, por su cabeza solo ha pasado el reto de sacar al Levante de un pozo al que no quiere volver. Y, aunque acabe contrato el 30 de junio de 2026, aplaza las negociaciones a final de temporada con tal de centrar su mente en la permanencia. Pese a ello, sus intenciones no tienen filtro: “Tengo claro dónde estoy y dónde quiero estar. El Levante es mi casa”.

¿Cómo está? Volvió a tener minutos ante el Oviedo y ya está a plena disposición para el equipo.

Bien, muy contento. Cogiendo ritmo otra vez. Es mes y medio que estás fuera y al principio cuesta, pero los compañeros te ponen las cosas fáciles.

¿Se hace largo estar fuera del equipo en estas circunstancias?

Siempre se hace largo, sea una semana o un mes. Siempre quieres ayudar y aportar desde dentro. Se hace difícil, pero ha ido bien la recuperación. El tiempo con los readaptadores ha sido muy bueno. La rodilla está muy estable.

Al principio no había mucho optimismo con su diagnóstico. La entrada fue por detrás y no se sancionó ni con tarjeta.

Ya no es solo por la lesión, sino también porque fue por detrás, cuando iba a golpear el balón en la frontal del área. Que se castigue sin sanción fue lo que chocó, que no hubiera ni tarjeta ni nada. Por lo demás, la lesión es un lance de juego, con la mala suerte de que me provoca el esguince. Sin embargo, descoloca que no hubiese tarjeta porque, después, a nosotros sí que se nos mira con lupa. Hay acciones donde o no hay nada, o nos pitan ‘cositas’ y nos sacan tarjetas que nos perjudican.

Vallecas, sin ir más lejos, es la referencia más evidente.

Son puntos muy necesarios. Cuesta mucho ganar en Primera División, hay que estar muy pendiente. Lo que pedimos es que, si para un lado se pita, para el otro también.

¿Le escribió Guido Rodríguez después de lo sucedido?

Sí, me escribió. Me pidió disculpas por la jugada y por la lesión. Es un gesto que le honra.

Finalizado el parón, ¿viene bien detener la dinámica competitiva después de una racha de resultados tan buena como la actual?

Al final, el parón siempre viene bien para ajustar detalles. Nos estaba costando cerrar los partidos, que no nos hiciesen peligro en los últimos minutos y gestionar mejor la última fase de los encuentros. Vamos a tener tiempo para trabajar, darle una vuelta y volver mejores aún.

No obstante, durante su tiempo de recuperación, la competencia en el centro del campo ha aumentado.

Sí, hay un centro del campo muy completo. Lo que se busca es una competencia interna que nos haga mejores, que nos sirva para sacar nuestro máximo nivel. Se ha visto un cambio importante en el equipo. Sumar 8 puntos de 12 posibles no es fácil, así que hay que ponerse el mono de trabajo y currar como el que más.

Sin embargo, desde la llegada de Luís Castro, usted ha sido una pieza trascendental en su esquema.

El míster me da mucha seguridad. Habla con nosotros y entiende las necesidades de cada uno. Se ve que el grupo tiene confianza en Luís y que lo está demostrando en el campo. Hay que devolvérselo con trabajo. Es muy claro con nosotros, no engaña a nadie. Si das el máximo, te va a poner en el once. Lo ha dicho en varias ocasiones: tengas 30 o 22 años, le da igual la edad. Si haces las cosas bien y trabajas como el que más te dará la oportunidad. Está pendiente de todos para sacar nuestro mejor nivel y se está viendo.

De hecho, una de sus primeras decisiones fue devolverle al centro… y en esa posición es donde mejor rendimiento está ofreciendo.

Es mi posición natural, donde mejor me encuentro y puedo sacar mi mejor versión. Me siento en un buen momento, así que tengo que seguir de esta manera.

¿Por qué considera que es su posición natural?

Por mis características. Soy un futbolista de ida y vuelta, con capacidad para llegar a las dos áreas y, en ataque, para sorprender. Luís Castro incide mucho en esa posición, en buscar golpeos y pisar área. Con balón, en el centro del campo, estamos muy a gusto. Estamos trabajando en sacar el balón y acompañarlo, o rompiendo líneas o llegando al área. Es donde más cómodo me encuentro, sí.

¿Siente que ha estado desaprovechado jugando en banda?

Siempre he estado a disposición del equipo, donde el míster me dijese iba a trabajar y a dar el cien por cien. No pongo problemas si tengo que jugar de extremo, interior, mediocentro, central… Me da igual. Esto es un equipo y hay que trabajar para el equipo. El Levante estaba por encima de eso, de donde me hubiera gustado jugar. Había un objetivo y había que cumplirlo. Era una cuestión de adaptación y me hizo mejor jugador. Controlar otras posiciones en el campo te hace más completo. Me exigí y aproveché esa oportunidad.

Antes de que le desplazaran al costado, mientras rendía a un nivel sobresaliente en la temporada 2022/23, renovó un contrato que está a pocos meses de caducar. ¿Por dónde pasa el futuro de Pablo Martínez?

El futuro nadie lo sabe. Tampoco ha habido una conversación entre el Levante y Pablo Martínez y creo que es lo normal. La situación te demanda estar centrado en el principal objetivo, que es la salvación. A partir de ahí, nos sentaremos y hablaremos. Las dos partes estamos tranquilas, tampoco hay prisa. Lo primero es la permanencia del equipo.

Entonces, ¿prioriza los intereses del equipo antes que su situación contractual?

La relación es muy buena. Con Pepe (Danvila), con Pablo (Sánchez) y con todos. Es maravillosa. Las dos partes sabemos que lo principal es el club y el equipo. Entonces, le damos esa prioridad.

¿Y si dependiera de usted?

¿Si dependiera de mí? Siempre lo he dicho: estoy en mi casa y muy feliz de estar en el Levante. Me ha dado una oportunidad muy grande. Hemos vivido de todo, cosas bonitas y años con muchos palos. Sin embargo, es una etapa muy bonita y se merece todo el respeto que le puedo mostrar. Siempre lo diré: estoy muy contento y feliz de estar aquí.

Porque, tras casi siete años vinculado al club, una renovación le daría la oportunidad de, por qué no, pelear por ser una leyenda. ¿Se lo plantea?

Intento no darle vueltas, pero a quién no le gustaría que su nombre apareciera en la historia de un club. Y más, disfrutando de Primera División. No creo que sea lo principal, ahora hay cosas más importantes. Todo llegará, seguro. Si al club le va bien, a mí me irá bien. Es el que me ha dado la oportunidad de disfrutar de mi sueño, de la vida que me ha dado y de la tranquilidad. Detrás de cada jugador hay una pareja y después una familia.

Al fin y al cabo, ha disfrutado de la Primera División muy poco.

Cuesta mucho, la verdad. La gente no se da cuenta, pero jugar en Primera División es muy difícil. Ese año fue complicado a nivel personal. Había decisiones que no llegué a entender mucho. Con Paco López empecé jugando, después tuve continuidad con Pereira y, a partir de ahí, se decide que no se cuenta conmigo. Tienes que salir y, al año siguiente, volver con el equipo en Segunda. Esa adaptación me costó mucho porque no tuve confianza hasta que con Calleja encontré protagonismo. Muchos golpes duros, sí, pero forman parte del camino. El año pasado conseguimos lo que todo el mundo quería. Ahora, que estamos en Primera División, queremos disfrutar al máximo.

Como para sufrir un descenso después de todo lo vivido, ¿no?

Para bajarte de aquí te tienen que matar. Nosotros estamos peleando a muerte hasta que la tabla diga lo contrario. Ahora mismo estamos en un buen momento, disfrutando y viendo un equipo alegre que tiene confianza. Hay que aprovecharlo.

¿Cuál fue su mejor momento en el club?

Quitando el ascenso, porque lo marca todo, recuerdo el momento de entrar en el equipo después de la destitución de Nafti. Con Calleja me encontré muy cómodo. Vine de un año y medio sin jugar en el club, por lo que coger importancia dentro del grupo fue el mejor momento de Pablo Martínez.

Se lo pregunté, en parte, porque sentí que sus lágrimas en Burgos fueron un síntoma de liberación absoluta. Encima, ese día erró un penalti. Muchas emociones acumuladas.

Nos lo quitaron hace casi tres años, había mucha rabia dentro no solo mía, sino dentro del club. ¿El penalti fallado en Burgos? Lo falla el que lo tira, forma parte del fútbol. Fue una liberación porque pensabas que ya estabas en Primera después de lo mucho que había costado. Me liberé.

Menos mal que la pena máxima fallada no tuvo consecuencias negativas.

Quieres marcar el penalti para ayudar al equipo. Seguramente hay gente que se acuerde a malas de ese penalti, pero, como digo, estoy para intentar meterlo. Fue una liberación porque el equipo supo remontar el partido y, gracias a eso, estamos disfrutando todos de la élite.

¿Sintió que no viviría un ascenso a Primera División como levantinista?

Para nada. Llegó una parte de la temporada en la que el vestuario estaba convencido. Daba igual dónde fuésemos a jugar o quién viniese al Ciutat. Había partidos que se complicaban y, sin saber cómo, hacíamos gol en el último minuto, sumábamos tres puntos y seguíamos. Esa dinámica la vimos con equipos que años atrás ascendieron. Sentíamos que, pasase lo que pasase, íbamos a estar cerca. Fue una alegría enorme.

Básicamente, porque, en el verano de 2024, se le apartó de los entrenamientos, y se le dejó sin dorsal, debido a las negociaciones en las que se sumergió el club para traspasarlo. ¿Cómo vivió esas semanas?

No era una cuestión de entrenar o no entrenar. Hacía vida normal, pero recuerdo que, el mismo día que jugamos la primera jornada frente al Sporting de Gijón, me llamaron por la mañana desde el club diciéndome que no viajo porque estaban negociando mi salida. Por circunstancias, necesitaban vender jugadores y se me comunica que no iba a ir convocado. Y, al final, no se llega a un acuerdo con ese club. ¿Si fue un momento tenso? No, porque entiendes que la situación del Levante no es la idónea, que tiene que hacer ventas. Si eres un activo, estás en el escaparate porque, al fin y al cabo, somos cromos. Lo intenté digerir de la mejor forma, pero, una vez pasó, fui con el equipo a muerte.

Sin ir más lejos, fue cerrarse aquel mercado y salir como titular en Ipurúa.

Calero tenía mucha confianza en mí. Comentamos la situación. Me dijo que quería que estuviese y mi respuesta fue que estaba implicado al cien por cien con el equipo. Lo que no fue fácil fue que me dijeran que no podía ir a jugar. Trabajamos día a día para eso. Me descolocó un poco, pero después fue todo muy bien.

Durante esos meses se le vinculó con el Valencia CF. ¿Fueron ciertos los rumores? ¿Cree que dañaron su imagen?

Uno entiende el revuelo que se generó por los traspasos que se han producido con otros jugadores dentro de la misma ciudad, pero no hubo nada, el equipo con el que se negocia mi salida fue el Valladolid. Pese a ello, salió una noticia de que estaba en la agenda del Valencia y se hizo un bulo. ¿Tengo que salir a desmentir en cuántas agendas sale mi nombre? Lo veo un poco absurdo. Quien me conoce sabe que estoy por y para el Levante. Mis intenciones eran las que eran. No me mandaron a Gijón por las negociaciones con el Valladolid, pero, con el Valencia, no hubo absolutamente nada. ¿Si creo que se ha dañado mi imagen a raíz de ese rumor? Sinceramente, considero que sí. A partir de ahí es normal que la gente dude, pero no puedo meterme en la cabeza de todo el mundo. Ellos tienen su visión, equivocada, porque se creen noticias que puede sacar cualquiera.

Nunca ha tenido un mal gesto pese a las críticas que recibió en base a esos rumores.

Nunca he disminuido mi compromiso con el club independientemente de lo que salía desde fuera. No había motivo alguno. Estaba centrado en el Levante. Sentí impotencia porque se me juzgó por algo que no era verdad. Encima, en mi casa. Frente a ello, me centré en trabajar y en demostrar mi compromiso e implicación con el Levante. Siempre he intentado respetar al máximo al equipo, a la entidad, a la afición y a la gente que está con nosotros trabajando diariamente. Eso no va a cambiar. Son opiniones, pero mi trabajo es el mismo. Tengo claro dónde estoy y dónde quiero estar. No puedo hacer nada ante esas noticias. Sabía lo que había y mi familia también.

De hecho, dio un paso al frente ante salidas importantes en el vestuario, sobre todo por las que se produjeron tras no ascender ante el Alavés.

Había que asumir responsabilidades, considero que tenía que dar un paso al frente por los años que llevaba y porque había un grupo joven, con mucha gente que subía desde el filial. Sin embargo, figuras como las de Andrés Fernández, Vicente Iborra o José Luis Morales te lo hacen más fácil. Con la carrera que tienen, es mucho más sencillo coger experiencia en un vestuario.

Siempre aseguró sentirse cómodo con el ‘23’, pero, después de pedirle permiso en 2023, ¿volvió a solicitarle el ‘10’ a Iborra tras su retirada?

En un principio nadie sabía que Iborra se iba a retirar. Yo estaba cómodo con el ‘23’. No obstante, cuando vi que lo comunicó e hizo una rueda de prensa, le comenté que quería volver a coger el ‘10’ y se lo pedí otra vez. Me dijo que al único que se lo iba a dar era a mí. Iborra es un crack, una persona excelente.

Son palabras mayores lucir el ‘10’ en el Levante.

Tiene mucho peso. No hace falta que diga nada de Iborra. Todos sabemos que es una leyenda y que hay que respetarle a él, al dorsal y, sobre todo, al legado que ha dejado en el club.

Haciendo mención a Morales, Andrés Fernández e Iborra, ¿qué lecciones ha aprendido de ellos para aplicarlas en calidad de capitán?

Tienes que saber lo que llevas y representas. Es complicado estar en un grupo y tener que poner tu cabeza porque, muchas veces, debes de tener calma. Cuando eres joven tiendes a alzar la voz, pero cuando eres capitán tienes que estar encima. Cuando vienen épocas malas, intentar estar pendiente de todos, de los que juegan y de los que no. Intento que la gente esté cómoda y buscar unión. No es solo para la foto con el otro capitán, sino también muchas cosas detrás: desplazamientos y estar con los compañeros.

Regresando a la competición, mañana encuentro importantísimo contra la Real Sociedad. ¿Cómo afronta el equipo el tramo final de liga?

Lo cogemos con muchísimas ganas, la verdad. El equipo está con un nivel de confianza muy alto. Estamos haciendo del Ciutat un fortín porque se están consiguiendo muchos puntos y victorias importantes. En la del Oviedo, que es un rival directísimo, el equipo, salvando detalles, hizo una grandísima primera parte; en Vallecas tienes personalidad y le quitas el balón al Rayo… La unión entre el equipo y la afición tiene que seguir como hasta ahora porque es lo que nos dará los puntos.

¿Visualiza la permanencia tanto como el ascenso?

La visualizo más que el ascenso. Para todos es un sueño seguir en Primera División, pero al club le da también tranquilidad por lo que supone económicamente. Sería muy bueno para nosotros, pero maravilloso en el global.

Vía: Superdeporte