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Carlos Espí derriba la puerta que le cerraron en verano

Mientras el club tramitaba el fichaje de Etta Eyong el último día de mercado, al '19' le aseguraron que no tendría protagonismo

Contra todo pronóstico, rechazó, tal y como adelantó SUPER, la propuesta de salir cedido

Ahora es el '9' del Levante en Primera y maravilla al planeta fútbol tras aprovechar sus oportunidades a base de goles

Espí celebra su primer gol contra el Oviedo.

Espí celebra su primer gol contra el Oviedo. / EDUARDO RIPOLL

Rafa Esteve

València

Seis goles en los últimos cuatro partidos. Números de superestrella. Irrupción de las que asombran y con razón. Se terminan los calificativos para definir el estado de forma de Carlos Espí, cuyo doblete contra el Oviedo le coloca en un escenario de élite, digno de elogio y capaz de situarlo como uno de los delanteros del futuro no solo a nivel nacional, sino también del panorama mundial. El canterano granota, a sus 20 años y gracias a la confianza de Luís Castro, vive el momento más feliz de su corta y prometedora trayectoria profesional tras habérselo ganado a pulso, remando a contracorriente, desafiando contextos que pocos jugadores son capaces de aceptar y, sobre todo, trabajando desde el silencio más hondo y la máxima humildad. Esperando, paciente, su oportunidad, como si la visualizase con tintes tan exitosos como los actuales. De tal magnitud ha sido su explosión en Primera División que el Levante se aferra a sus goles para mantenerse.

A pesar de ello, nadie se lo imaginó. El Ciutat de València volcó todas sus esperanzas en otras figuras, aunque Carlos Espí tenía otros planes. Siempre ha sido el ojito derecho del levantinismo, pero Orriols se ha rendido a sus pies. Sin embargo, el ‘19’, acostumbrado a marcar goles desde el Prebenjamín del UE Tavernes, lidera la delantera de un club que estuvo a punto de no disfrutar la presente temporada. El 1 de septiembre de 2025, con el Levante cerrando la incorporación de Etta Eyong como bombazo y guinda a una plantilla diseñada para batallar la salvación con uñas y dientes, Carlos Espí, tal y como adelantó Superdeporte, tumbó la posibilidad de marcharse cedido pese a tener una amplia cartera de opciones para desarrollar su carrera lejos de Orriols en calidad de cedido. No solo el de Tavernes de la Valldigna tomó la decisión a conciencia, sino que la totalidad de su entorno la respaldó. Objetivo: seguir creciendo y aprendiendo en su casa aunque fuera impopular. Sobre todo, después de que el anterior cuerpo técnico, con Julián Calero al frente, le abriera las puertas y le invitara a salir cedido, advirtiéndole de que sería una pieza residual en la punta de lanza ante la competencia y el aterrizaje de un fichaje estrella.

El fichaje estaba en casa

Ahora las tornas han cambiado: el canterano se ha quedado las llaves de la delantera levantinista y Etta Eyong, llamado a ser el ‘9’ del Levante, ha reducido sus participaciones hasta niveles preocupantes. Aun así, el club suspira por un notable rendimiento de ambos, tal y como pasó contra el Alavés, ya que el triunfo se remató a través de una asistencia del camerunés que acabó en tanto del de Tavernes de la Valldigna. No obstante, el ‘19’ está habituado a aceptar desafíos y superarlos. Cuando firmó por la cantera granota en 2022 sin entrar en sus planes, ya que por su cabeza no pasaba la posibilidad de ser profesional, ganó entre 4 y 6 kilos de musculatura para potenciar sus condiciones físicas. Y, desde entonces, nadie le ha parado. La temporada pasada anotó 6 goles en 478 minutos, materializando el punto de inflexión contra el Eldense y asistiendo a Carlos Álvarez para subir a la élite en Burgos, y, hasta ahora, lleva 7 dianas en 559’. Estadísticas de una auténtica bestia atacante, tal y como definió Superdeporte durante su etapa de Juvenil, y que ahora cobra sentido. El techo de Espí es indetectable.

Vía: Superdeporte