A bote pronto
Al purgatorio

UD Las Palmas - Granada CF
Martín Marrero
La pretensión de corregir el declive competitivo de la Unión Deportiva con el mero intercambio de jugadores en la alineación, sin que nada más cambie, evidencia un diagnóstico discutible cuanto menos. Tras la debacle de Eibar (solo un hito más en la trayectoria decadente del equipo), a Luis García se le ocurrió dejar en el banquillo a Barcia y Jesé, un vano intento por personalizar lo que denominó en Ipurúa falta de contundencia en las áreas. También señaló a Kirian en favor de Amatucci, nada que ver en sentido creativo. Para un partido en casa. Con el ascenso en juego.
Los futbolistas, ni nadie, pueden pasar de indiscutibles a prescindibles en pocos días. Si además, quienes ocupan su lugar no mejoran rendimiento, el problema se multiplica. Dado que la salida de balón se encomienda a los centrales, la presencia de Álex Suárez significa que la opción se reduzca a Mika Mármol. Por más que Kirian intentase ayudar tras incorporarse por la temprana lesión de Loiodice, la falta de movilidad general, como si no estuviese trabajada la construcción de juego, obliga a Horkas a reiterados patadones que provocaron pitadas masivas desde el minuto 20. En la otra parte del campo (no en el otro área, porque en toda la primera parte Las Palmas solo pisó la del Granada una vez para disparo alto de Miyashiro), se intuyó la presencia de Iker Bravo, al parecer, como delantero.
Así, hasta resultó lógico que en los primeros cinco minutos el Granada estuviese a punto de cobrar ventaja en el marcador, primero con un gol anulado a Pablo Sáenz por milímetros y a continuación con un remate al palo de Sergio Ruiz. Incluso un conjunto como el nazarí, con visibles limitaciones individuales, se permitió adueñarse de la pelota con el transcurso de la contienda para indignación del graderío. Una prueba más de que el problema de Las Palmas no es de jugadores, sino de juego. No se trata de quitar a uno para poner a otro, sino de que la apariencia es más parecida a la del futbolín, con posiciones fijas y casi inmóviles, que a la del fútbol. Además, todo se complica si siempre Fuster, el mejor y más productivo, es uno de los primeros sustituidos.
Igual de lógico se antoja que el primer gol, poco después del descanso, no llegase en una acción de ataque elaborado, sino a la salida de un córner en la que el Granada se olvidó del segundo palo. Y entonces se acabó prácticamente el partido, como siempre intenta hacer, sin mayor ambición, el equipo insular cuando marca primero, tanto que ya al minuto 22 el árbitro advirtió con amonestar la pérdida de tiempo en los saques de puerta y en el 41 le enseñó la amarilla a Horkas después de dos sustos consecutivos a cargo de Diocou y Pedro Alemán, que le habían indultado solos y desde cerca. El gol final de Cristian, tras una pérdida de Diaby y regalo del portero a disparo de Jesé, pareció arreglarlo todo. Pero no, solo el marcador. Esta UD sigue adoleciendo de defectos que ya son crónicos y, como mucho, la dejan en el purgatorio. Aunque aún esté lejos, el cielo puede esperar.
- La UE cambia las normas para los dueños de perros y gatos: el nuevo requisito obligatorio que llega en abril
- Barcelona - Real Madrid: resultado, resumen y goles de la Champions League Femenina
- La pieza que apunta a zarandear toda la defensa del Barça
- El Liverpool 'recupera' 150 millones
- Lluís Puig, fisioterapeuta, da las claves de la lesión Raphinha: 'Tiene antecedentes
- FC Barcelona - Real Madrid: horario y dónde ver gratis por TV hoy el clásico de vuelta de los cuartos de final de la Champions femenina
- Crece el escándalo en Italia: 'Bastoni debe abandonar el país por su propia seguridad
- Temor en el Inter con Bastoni y el Barça: 'El traspaso está más cerca