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La pancarta de Daniela Sosa y una mirada al cielo por papá: la historia del 'no nos rendimos ni borrachos'

La frase que hizo resucitar a los de Luis García después de siete jornadas sin conocer la victoria saca a la luz el relato de cómo nueve aficionados amarillos llegaron a la peña La Bañeza hace 20 años

A la derecha, Daniela Sosa junto a los amigos de su padre de la peña La Bañeza y Hermógenes

A la derecha, Daniela Sosa junto a los amigos de su padre de la peña La Bañeza y Hermógenes / LP/DLP

Carla Gil Alberiche

Las Palmas de Gran Canaria

Quevedo como inspiración y la UD Las Palmas como sentimiento. La pancarta de la resurrección amarilla en el Reino de León y la historia de Daniela Sosa, la grancanaria de 22 años encargada de alzar al cielo el trozo de cartulina con un lema que llegó al corazón de muchos aficionados: "No nos rendimos ni borrachos". Un mensaje claro en un momento delicado y entre medias, una mirada al cielo para dar las gracias a su padre fallecido Paco Sosa, el encargado de transmitirle el amor incondicional por la UD.

Para entender la presencia de Daniela en el Reino de León siendo parte de la peña La Bañeza hay que rebobinar hasta el año 2005, cuando un grupo de nueve aficionados amarillos, incluido Paco Sosa, el padre de Daniela, viajaban a Ourense para ver un partido de la UD. En la carretera A6, según explican desde la peña, se desviaron en un cartel que ponía 'La Bañeza' porque les sonaba que había una peña de la UD y después de buscar, encontraron a los protagonistas. Visitaron la sede y se hicieron amigos y socios de la peña.

Una amistad que unió el fútbol y un sentimiento que se hizo cada vez más fuerte, de modo que desde hace 20 años, este grupo de amigos acompañan a los peñistas de La Bañeza en la cena de aniversario. Pero el año pasado Paco Sosa falleció repentinamente, dejando un vacío inmenso en la peña, en su grupo de amigos y sobre todo en su pequeña Daniela, la encargada de ocupar el lugar de su padre en la peña que tanto le había dado.

Victoria en su primer desplazamiento

Y no es casualidad que Daniela hubiera elegido el pulso entre la UD y la Cultural Leonesa para vivir su primer partido como integrante de la peña. Junto a los amigos de su padre puso rumbo a León, donde visitó por primera vez la sede y se empapó del sentimiento que inundaba a su padre en cada desplazamiento. "Mi padre me contaba historias pero nunca llegué a vivirlas con él y por eso quise ir, por saber como se sentía. Ahora lo pienso y claro que me hubiera gustado experimentarlo junto a él", apunta en medio de un descanso de la Universidad.

Ahora, un año después del fallecimiento de su padre, es ella la que ha ocupado el puesto de su padre, contagiándose de la magia que supone ir a un desplazamiento, protagonizar una de las pancartas más llamativas y encima traerse la victoria después de siete jornadas en el abismo. "El partido lo viví con mucha tensión, entusiasmo y alegría. La pancarta, por su parte, está inspirada en la nueva canción de Quevedo y tras ver que en muchos partidos no ganaban de ahí el no nos rendimos. La hicimos entre todo el grupo".

Los valores que deja la UD

Unida a su padre de una manera especial, tras su fallecimiento repentino en febrero del año pasado, Daniela, apoyada por su madre, eligió el pulso ante la Cultu para su primer desplazamiento, justo cuando hacía un año de su adiós. "La UD no es solo un equipo, así lo siento yo. Para mí ver a los aficionados dejarse la piel y entregados son valores que me han enseñado muchísimo", indica.

Tras su vuelta a Gran Canaria y junto a sus pertenencias que indican que es una nueva peñista de La Bañeza, explica que tiene más o menos hablado su próximo desplazamiento: será para la última jornada de Liga en Riazor. En cuanto a la pancarta de 'No nos rendimos ni borrachos', asegura que se quedó colgada en la sede de la peña. Ahí se quedará para siempre, como un símbolo inquebrantable de la resiliencia de la UD y su afición.

Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas