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Análisis

Guedes, en el 55 aniversario de su muerte

El 9 de marzo de 1971, como todas las mañanas, acudí a la Clínica Santa Catalina para preguntarle al ‘Capi’ Aparicio cómo seguía Juanito; esa vez salió a la recepción llorando: «Morera, Juan ha muerto»

Guedes, en el 55 aniversario de su muerte

Guedes, en el 55 aniversario de su muerte

Rafael González Morera

Suena mi móvil, cojo la llamada, y al otro lado me dicen: «Rafael, soy Juan Guedes Ojeda». Pronto charlamos sobre la figura de su padre, Juan Guedes Rodríguez El Mariscal. Los recuerdos se agolpan en mi memoria, y le cuento a Juanito que le conocí cuando en una ocasión su madre Georgina Ojeda esperaba que su padre terminara el entrenamiento, sentada en una mesa del bar Viena, que estaba por entonces al lado del Estadio Insular. Llegó Juan Guedes, me presentó a su esposa y Juanito, que tendría dos o tres años, le hacía perrerías a su madre. En otra ocasión recuerdo que Guedes llevó a su hijo al entrenamiento. El Capi Aparicio, Castellano, Tonono jugaban con el pequeño que correteaba por el césped después del entrenamiento, hasta Molowny le hizo una carantoña. Por entonces Antonio Lemus me mandaba cubrir todos los entrenamientos de la semana, y tuve oportunidad de convivir mucho con los jugadores, y por supuesto con Guedes. Le cuento estos recuerdos a Juan Guedes júnior, y nos emocionamos con las reminiscencias. Luego me informa el motivo de su llamada, que colabora en la emisora Radio Diocesana, y que el 9 de marzo van a hacer un programa especial por el 55 aniversario del fallecimiento de su padre, que se cumple hoy, y que quería contar con un comentario mío. «Será para mí un placer, cuenta conmigo».

De repente, me viene a la memoria el día de la muerte de Juan Guedes en la Clínica Santa Catalina, el 9 de marzo de 1971, a donde iba todas las mañanas para preguntarle al Capi Aparicio cómo seguía Juanito. Esa vez salió a la recepción llorando: «Morera, Juan ha muerto». Me senté un rato con Aparicio, y en diez minutos me evocó su enorme amistad con él, los ratos que habían pasado juntos, con unas vacaciones inolvidables en la Isla de Lobos con Ulacia y Aparicio en el verano de 1964, el año del tercer ascenso a Primera, y me relata la gran pesca que hizo Ulacia; Aparicio hacía de cocinero y Guedes de organizador y ayudante de todo. Me cuenta luego el Capi el debut de Guedes en Ceuta con 18 años el 23 de abril de 1961; se perdió esa vez por 2-0, pero me contó Aparicio que ya se le veían maneras de gran jugador. Por su gran carácter, afable, amable, se desvivía por los jóvenes, y cuando alguno de ellos le contaba un problema económico, iba enseguida a García Panasco para pedirle que resolviera la petición que le habían planteado. De repente, el Capi muy dolido, dejo de hablar con lágrimas en los ojos, vivió los últimos días de Guedes en la clínica de forma casi permanente. Me fui a LA PROVINCIA para contarle a Antonio Lemus la mala noticia. «Ponte a recopilar más datos históricos de Guedes, vamos a hacer un número especial».

Me meto en los archivos, en la hemeroteca del periódico, y los datos los voy desgranando. Tras su debut en Ceuta el año anterior, el 18 de febrero de 1962 juega junto a Tonono, debutante, en La Condomina de Murcia con victoria canaria por 0-1, y el 16 de septiembre de ese mismo año se incorporan León y Germán en el Colombino de Huelva con derrota por 4-1, luego Correa el 10 de octubre frente al Levante, victoria por 1-0 y golazo de Cristóbal, y ya Guedes se va erigiendo en el gran jefe del grupo de juveniles de un conjunto que luego se haría imborrable en la historia.

El primer gol de Guedes fue contra el Córdoba, el 4 de marzo de 1962, en un encuentro que terminó con empate con un escándalo tremendo en el Insular por conceder el árbitro un gol injusto al cuadro cordobés.

El 19 de abril de 1964 se produce el primer gran éxito profesional de Juan Guedes, con el tercer ascenso de la Unión Deportiva a Primera División, conseguido en Abarán. Ese mismo año, en septiembre, el primer partido de Liga se juega contra el Barcelona, y se une al grupo histórico un Paco Castellano que debutó marcando a Kocsis, cabeza de oro.

Entre sus grandes éxitos, el campeonato del mundo militar, donde España salió campeona en la final contra Portugal, y dos veces internacional con la selección A, contra Suecia en Malmoe con empate a un gol, y contra Suiza en Valencia, con victoria por 1-0 tanto conseguido por Paco Castellano, y jugaron también en ese encuentro Tonono y Germán. Una selección española muy canaria. Sería el 13 de diciembre de 1970 cuando jugó su último partido en Sarriá contra el Español de Barcelona, ya su enfermedad se iba extendiendo y sus fuerzas empezaron a abandonarle. Tras su muerte, la despedida de la afición fue algo impresionante, con la conducción de su cadáver hasta el cementerio de San Lázaro.

Siempre tuve una gran amistad con Guedes, tenía una conversación afable, siempre cariñoso, muy atento, y respetuoso con los periodistas. Un día después de un entrenamiento un futbolista me increpó porque creía que había sido duro con su actuación, y Guedes salió al paso «oye, que Morera es periodista, y escribe según su criterio, no le vamos a decir lo que tiene que escribir», le espetó Juanito a su colega. Una persona de alta calidad humana, con la que se podía charlar amigablemente, que ahora hace 55 año nos abandonó.

Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas