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El fútbol es otra cosa

Ale García, el gol que abandera la cantera

Ale García.

Ale García. / LA PROVINCIA / DLP

Pedro García

El rendimiento inmediato de un futbolista suele depender de un factor tan invisible como decisivo: la confianza absoluta de su entrenador. Luis García encontró en Ale García la pieza capaz de potenciar el talento ofensivo del equipo, detectó lo que necesitaba el colectivo y le brindó la oportunidad que llevaba tiempo esperando. El joven atacante, hoy convertido en la bala escondida del esquema amarillo, no desaprovechó ese respaldo. Esta vez, la paciencia dio frutos: sus siete goles en 23 partidos —19 como titular— se tradujeron en dieciséis puntos para los amarillos. Sin embargo, dos lesiones musculares frenaron su continuidad y afectaron la pegada del equipo en un tramo del campeonato en el que se percibió su ausencia.

El fútbol es caprichoso y el destino de un jugador puede cambiar en cuestión de segundos. Ale García encarna esa metamorfosis: de actor secundario, con escasa participación y un futuro incierto lejos de Las Palmas, a convertirse en un activo determinante para el club y en el máximo artillero del equipo. Su olfato goleador, sus potentes arrancadas por banda y su compromiso defensivo no solo suman puntos cada fin de semana, sino que también elevan su valor en el mercado. Su camino no fue sencillo. En las categorías inferiores no siempre encontró el espacio deseado y tuvo que salir para acumular minutos: primero en el Antequera y después en el filial del Atlético de Madrid. Cesiones que forjaron su carácter, alimentaron su ambición y le permitieron crecer en silencio. Esa experiencia, unida a un entorno que supo transmitirle calma en los momentos más complejos, explica en gran parte su eclosión esta temporada.

Hoy, esa madurez se refleja sobre el césped. Con el gol en la cabeza —y el deseo intacto de ampliar la cifra en el tramo decisivo—, ha confirmado las previsiones de quienes lo señalaban como candidato a máximo goleador del equipo. De niño jugaba en el Estrella antes de incorporarse a la cantera de Las Palmas en 2019, con la ambición de abrirse camino. Su progresión fue rápida: apenas un año después ya vestía la camiseta de la selección española sub-19. En septiembre de 2021, sin pasar por el filial, debutó con el primer equipo en Segunda División ante la UD Ibiza. En diciembre de ese mismo año marcó su primer gol como profesional, en Copa del Rey frente al Vélez CF, evitando la prórroga y dejando claro que aquel joven canario estaba llamado a crecer.

Tras regresar de sus cesiones lo hizo con una mentalidad renovada y un contrato ampliado hasta 2029. En la pretemporada de Marbella se ganó su sitio y hoy es, con pleno derecho, un miembro consolidado de la primera plantilla. Un futbolista de la tierra que conecta con la grada y confirma que su momento ha llegado para liderar el talento canario en el presente y el futuro del club. Su crecimiento debe avanzar de la mano de la humildad que lo ha traído hasta aquí y de la capacidad para aislarse de los cantos de sirena. En el fútbol, todo puede cambiar en un instante: la pelota puede besar la red o estrellarse contra el palo. Pero hay historias que se sienten distintas, más cercanas, casi propias. La de Ale García es una de ellas: la de un chico que soñó con vestir estos colores y que hoy, paso a paso, empieza a devolverle al club —y a su gente— todo ese cariño convertido en goles, esfuerzo y esperanza. La cantera sigue viva.

Vía: La Provincia - Diario de Las Palmas