Guerra de Ucrania
Putin y Xi pactan acelerar la construcción del nuevo gasoducto entre Rusia y China
Rusia intenta apuntalar nuevas fuentes de ingresos ante el creciente deterioro de sus finanzas públicas debido al elevado coste de la guerra en Ucrania
Putin proclama con efusividad que el nivel de sus relaciones bilaterales sinorusas "no tiene precedentes", mientras que Xi constata que son "un ejemplo" de "cooperación beneficiosa mutua"

Putin (derecha) camina junto a Xi Jinping, este martes en Pekín. / Kremlin pool / AP

Ante las crecientes presiones desde Occidente sobre el sector energético de Rusia, la gran fuente de divisas del Estado ruso y por ende de su maquinaria de guerra en Ucrania, y sobre sus clientes en terceros países, como la India, el Kremlin potencia sus exportaciones gasísticas a China, su cada vez más estrecho aliado frente a EEUU y la UE. Con la presencia de los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping, ambos países estamparon su rúbrica en un memorando para la construcción del gasoducto Fuerza de Siberia-2, que deberá unir los yacimientos en Yamal Oriental con la China norteña. Una vez acabada la infraestructura, que tardará entre cuatro y cinco años en levantarse, el gigante euroasiático podrá exportar a su vecino del este a través de esta futura tubería 50.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas, a un precio no revelado pero sí se sabe que inferior al que imponía Moscú a sus exportaciones energéticas a Europa antes del inicio de la invasión de Ucrania, en febrero de 2022.
La parte rusa se deshizo en parabienes a la hora de valorar la rúbrica del documento. "Hoy hemos dado un importante paso para el futuro fortalecimiento y desarrollo de nuestra asociación estratégica con el fin de incrementar los suministros fiables a China de energía limpia, gas natural, para satisfacer las necesidades de la economía china que crece vertiginosamente", ha proclamado Alekséi Miller, presidente del consorcio Gazprom. "Es el proyecto más grande y con mayor inversión en el sector gasístico mundial", ha continuado. La nueva tubería tendrá una longitud de 2.600 kilómetros, y podrá transportar una cantidad de gas ligeramente inferior a la del NordStream-1. La nueva ruta atravesará el territorio de Mongolia, razón por la cual su presidente, Ujnaa Jurelsuj, estivo presente en el acto de Pekín. Además, Rusia prevé además incrementar las exportaciones gasísticas actuales a través de 'Fuerza de Siberia', el gasoducto ya existente y pasar de 33.000 a 44.000 metros cúbicos durante los próximos 30 años, una energía que Pekín sufragará a partes iguales en yuanes y rublos, las monedas nacionales de ambos países.
El precio, eso sí, sigue siendo un misterio. Pekín exigía a su socio pagar 60 dólares por 1.000 metros cúbicos, cifra que equivale a la que cargan las empresas rusas a sus clientes en el mercado interno, y se negaba a firmar contratos a largo plazo, a lo que Moscú se oponía radicalmente. Sean cuales sean las condiciones contractuales finales, se da por descontado que los ciudadanos chinos pagarán menos por el gas ruso que los europeos, cuyas autoridades multiplican las medidas para limitar y en última instancia acabar con la dependencia de los combustibles fósiles rusos. Las finanzas rusas se hallan en un creciente estado de crisis, como lo demuestra el hecho de que en junio de 2025, el déficit presupuestario federal ya ascendía a unos 46 000 millones de dólares, aproximadamente la cantidad prevista inicialmente para todo el año.
Acto de relevancia
La presencia de los líderes de ambos países concedió al acto una especial relevancia. Tanto Xi como Putin pronunciaron grandes loas al actual estado de las relaciones entre ambos países, aunque como viene siendo habitual en el historial de sus encuentros, es siempre la parte rusa y en concreto el propio Putin quien expresó mayor efusividad, frente a la relativa circunspección de su homólogo chino. Las relaciones sinorusas "están alcanzando máximos históricos", proclamó el líder del Kremlin, antes de hacer una de sus habituales referencias a la Historia, aprovechando que el mandatario chino acudió al Desfile de la Victoria el pasado mayo en Moscú: "Desempeñamos un papel crucial en la consecución de la victoria tanto en el frente europeo como en el oriental. También estamos demostrando nuestra firme postura de defender conjuntamente los frutos de la victoria en la Segunda Guerra Mundial", dijo.
Concentradas sus fuerzas en derrotar a la Alemania nazi, Rusia se resistió durante gran parte de la contienda mundial a abrir un segundo frente con Japón en su frontera oriental y solo inició hostilidades en agosto de 1945, una vez lanzada la primera bomba atómica estadounidense contra Hiroshima, según lo pactado en Yalta con los aliados occidentales de EEUU y Gran Bretaña, Franklin Roosevelt y Winston Churchill. La invasión rusa de Manchuria en verano de 1945, eso sí, precipitó la rendición del Imperio japonés.
Xi, por su parte, se limitó a denunciar el "comportamiento intimidatorio" de ciertos países, en una nada velada referencia velada a EEUU. "Las relaciones entre China y Rusia han resistido una situación internacional cambiante y han dado ejemplo de lo que deben ser las relaciones entre potencias. Se han caracterizado por una buena vecindad duradera, una coordinación estratégica integral y una cooperación mutuamente beneficiosa", apuntó Xi en la reunión.
Suscríbete para seguir leyendo
Vía: El Periódico
- El ofertón del Barça a Bastoni que allana el camino a su fichaje
- La FIFA indemnizará al Barça por la lesión de Raphinha: esta es la cantidad limitada que abonará al club
- Enorme cabreo en el Barça por la lesión de Raphinha con Brasil
- Barça - Estrella Roja: resumen, resultado y estadísticas del partido de Euroliga
- Fin al calvario de Nico Williams
- Oficial: Brasil confirma la lesión de Raphinha, que vuelve a Barcelona
- El 'Virus FIFA' ataca de nuevo: adiós a la temporada para Panichelli y alarma con Raphinha
- Mateu Alemany ya se mueve: los tres nombres para sustituir a Griezmann