Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Trágico aniversario

La carrera de las armas nucleares se reactiva 80 años después de Hiroshima

Las grandes potencias modernizan sus arsenales e incumplen los tratados de no proliferación mientras más países se arman en la sombra

Los visitantes contemplan una animación de la bomba atómica cayendo sobre Hiroshima en el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima

Los visitantes contemplan una animación de la bomba atómica cayendo sobre Hiroshima en el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima / FRANCK ROBICHON / EFE

Irene Benedicto

Irene Benedicto

Barcelona

La carrera de las armas nucleares ha vuelto con tanta fuerza como en la Guerra Fría. Así lo advirtió Naciones Unidas tras una reunión fallida del Tratado de No Proliferación Nuclear, este verano en Nueva York. "Sin duda estamos asistiendo a una nueva carrera armamentística, pero lo más peligroso es el colapso de casi toda la base del control de las armas nucleares", explica a EL PERIÓDICO William C. Potter, fundador y director del mayor centro de investigación y formación del mundo dedicado a frenar la proliferación de armas de destrucción masiva: el Centro de Estudios sobre No Proliferación (CNS) en Monterrey, California. 

El incumplimiento de tratados, la modernización de arsenales y la normalización de las amenazas nucleares marcan un cambio de era, según algunos de los mayores expertos en armas nucleares y no proliferación entrevistados por este diario con motivo del 80 aniversario del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, que causaron alrededor de 200.000 muertes.

"Es una receta para el desastre", añade Potter, pionero en EEUU por su conocimiento del poder nuclear de la URSS antes de su caída. Las razones: "la erosión de las normas contra el uso nuclear, la amenaza de su uso, y la desaparición de toda confianza, respeto y empatía por parte de los principales actores nucleares". Especialmente, cómo Rusia ha usado la amenaza atómica para evitar una respuesta a su invasión de Ucrania. Pero la acumulación de armas a pesar de los tratados data de antes. 

Cada vez más países reivindican su derecho a construir sus propias armas, ante el club selecto de las potencias nucleares que aboga por la no proliferación de los demás, pero continúa con la propia. Así, mientras EEUU y Rusia mejoran sus equipos con las últimas tecnologías, Irán, China e incluso Corea del Norte acumulan uranio enriquecido hasta el nivel necesario para el arma atómica.

12.121 armas nucleares

Se calcula que hay alrededor de 12.121 cabezas nucleares en total, de las cuales unas 9.585 están disponibles para uso militar, según el último informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), publicado en junio de 2025. Solo entre EEUU y Rusia son propietarios del 90% del arsenal global. "Hay una gran preocupación entre los expertos nucleares de que pueda estar comenzando una nueva carrera armamentística", coincide John Erath, director del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación (CNAP) en Washington DC.

El tratado New START, firmado por EEUU y Rusia en 2010, limitaba a 1.550 el número de cabezas nucleares desplegadas por cada parte. Además, estableció que ambos países compartirían datos de sus programas nucleares e incluso harían visitas a las instalaciones del otro para revisar sus equipos. "Fue una excelente idea que obligaba a la transparencia", explica a este diario Erath, que trabajó durante 30 años para el Gobierno de EEUU, incluido el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSC). El acuerdo expirará el 6 de febrero de 2026 y no existe voluntad alguna de renovarlo. 

Aunque el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1968 sigue vigente –firmado por 191 países, incluidos los cinco que se han reconocido como poseedores de armas nucleares, EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia– su reiterado incumplimiento ha hecho que pierda crédito. Incluida la OTAN, que bajo el programa de "compartición nuclear", permite que países como Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia y Turquía alberguen armas nucleares estadounidenses, una política que es criticada por otros países como una forma encubierta de proliferación nuclear.

Ucrania y evitar la guerra nuclear

La invasión de Ucrania terminó con toda cooperación entre Rusia y el bloque occidental. El resto del mundo se quedó mirando, paralizado. En esos días se señalaba repetidamente que Rusia tenía armas nucleares, como argumento para no interferir. "El deseo de no verse involucrado en un conflicto con Rusia que pudiera derivar en una guerra nuclear fue un razonamiento correcto", analiza Erath, y matiza: "pero lo que hizo fue validar a Rusia, que se sintió menos vulnerable porque tenía armas nucleares". Esta dinámica, que ya surgió con la invasión de Crimea en 2014, se repitió con más intensidad en 2022 con la ocupación rusa a gran escala de Ucrania. "Rusia ha recurrido con mucha frecuencia a las amenazas nucleares para que los países de la OTAN y otros no presten asistencia a Ucrania. Y ha sido muy eficaz", apunta, si bien se ha acabado enviando cierto nivel de ayuda a las fuerzas ucranianas, pero siempre con contención.

El mayor riesgo es que la guerra en Ucrania marque un precedente si Rusia logra imponerse y demuestra que "la agresión militar respaldada por amenazas nucleares" funciona, señala Erath. Corea del Norte, y quizás otros países, ya están tomando nota. "Si se normalizan las amenazas nucleares como herramienta de política estatal se está dando a los países una nueva razón para adquirir y mantener capacidades nucleares", alerta.

Europa, la disuasión y las tensiones globales

Lo cierto es que las amenazas nucleares ya no son un tabú, tal y como ha dejado claro Trump al ordenar el despliegue de dos submarinos nucleares ante lo que considera una provocación de Rusia. "Ya sean o no un farol, las amenazas de utilizar armas nucleares son irresponsables, extremadamente peligrosas y una provocación", apunta Milton Leitenberg, investigador del Centro de Estudios Internacionales y de Seguridad de la Universidad de Maryland. "Bajo Putin y Trump no habrá vuelta a las negociaciones iniciales del tratado", vaticina. 

Es difícil encontrar la nota de optimismo en este contexto, pero mientras las asociaciones de víctimas participan de los actos del aniversario de Hiroshima, el mundo entero se esfuerza por mantener la esperanza de que una desescalada es posible. Así lo hace Sandra Martínez, del Institut Català Internacional per la Pau: "Este aniversario nos recuerda el poder de la memoria, la resistencia, y la movilización ciudadana para transformar el presente", concluye.

Suscríbete para seguir leyendo

Vía: El Periódico