Cuando el Sporting sobrevivió "al patatal" de Vallecas: David Cano, Floro y una piscina en la banda
Un tanto del centrocampista rojiblanco salvó el puesto al entrenador en enero de 1997 en un terreno de juego impracticable

Ismael Guti
Ángel Cabranes
Hubo años en los que los campos de Primera División en España estaban muy lejos de ser mínimamente correctos. El Estadio de Vallecas, de actualidad después de que el Oviedo viera suspendido su partido ante el Rayo por el estado del verde horas antes del encuentro, fue ejemplo de ello en un partido ante el Sporting. A los gijoneses les tocó visitar el campo rayista el 19 de enero de 1997, en medio de un temporal de lluvia y con la permanencia en juego. Con el campo convertido en un tremendo barrizal y una de las bandas anegada por el agua, el partido terminó jugándose para alegría del Sporting y de... Benito Floro.
En un momento de la temporada en el que la continuidad de Benito Floro en el banquillo estaba a debate (fue destituido semanas después de aquel triunfo), y en el que el Sporting visitaba a un rival directo por la permanencia, los rojiblancos sacaron adelante un encuentro marcado por la dificultad para rasear el balón. Un tanto de David Cano decidió a los 54 minutos. Fue tras enganchar un balón suelto, a la salida de un córner.
"En Vallecas llegó un rayo de esperanza para Floro. Lejos de convertirse en su última parada, el campo madrileño sirvió para reforzar al entrenador. No sólo por la victoria, pese a su importancia, sino por la sensación de respaldo de sus jugadores. Ante la imposibilidad de hacer fútbol en aquel patatal, los rojiblancos lo dieron todo en busca de la victoria. Ayer todos fueron unos valientes, pero la mayor gloria es para David Cano, quizás el que más la necesitaba", rezaba la crónica del partido en LA NUEVA ESPAÑA, firmada por Mario D. Braña.
Vía: La Nueva España