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La opinión de Sergio Pérez

La religión de David Navarro, un ejército de fieles y la carrera contra el tiempo del Real Zaragoza

El técnico ha revitalizado al equipo con dos victorias clave. La derrota en Riazor fue un parón en los buenos resultados. La gestión psicológica será tan clave como la futbolística

David Navarro, en su debut en Cádiz, saldado con un triunfo del Real Zaragoza.

David Navarro, en su debut en Cádiz, saldado con un triunfo del Real Zaragoza. / CARLOS GIL-ROIG

Sergio Pérez

Zaragoza

El fin de semana pudo ser mejor porque el Real Zaragoza jugó un buen partido en Riazor, donde mereció al menos un punto. Compitió de tú a tú contra uno de los más firmes aspirantes al ascenso a Primera, golpeó primero y se repuso en la segunda parte, en la que fue decisiva la intervención táctica del entrenador y el convencimiento en la idea de los jugadores. El equipo pudo marcar el 1-2 pero regresó con un 2-1 en contra.

El fin de semana, sin embargo, también pudo ser peor. El Real Zaragoza terminó con la zona de la permanencia a seis puntos de distancia aunque por momentos vio cómo se alejaba hasta los siete. Al final, la derrota del Valladolid contra el Mirandés minimizó el efecto del triunfo del Granada en el campo de la Real Sociedad B.

Es decir, David Navarro y sus jugadores tienen por delante once partidos para recuperar seis puntos. Ahora mismo, la proyección en la que se sitúa la línea de la permanencia exige al menos seis victorias y un empate, por lo que el margen de error cada vez se reduce más.

La llegada de Navarro ha permitido seguir con vida al Real Zaragoza por el efecto numérico de las dos victorias frente al Cádiz y el Almería. Frente al Deportivo, el técnico mordió el polvo por primera vez pero su equipo dejó sensaciones de estar todavía muy vivo y el propio entrenador de ser capaz de influir en los encuentros con sus decisiones.

Así quedó constatado con los dos cambios que realizó en el descanso en Riazor, al que se llegó con 1-1 pero con el Real Zaragoza sin apenas control de balón y con dificultades para manejar los problemas. La entrada de Saidu en el mediocentro provocó la desaparición de esos problemas. Estuvo extraordinario en su posición natural, en la que menos ha jugado durante toda la temporada. Cumic estiró también el equipo en varias ocasiones.

El Real Zaragoza está en un buen momento de la temporada. Puede parecer paradójico decirlo, pero es así. Sin embargo, está llegando a todo muy tarde mes a mes: ahora pelea contra los rivales, contra sí mismo y contra el tiempo. David Navarro ha conseguido convencer a sus futbolistas de que todavía es posible y eso ha tenido un reflejo en la puntuación y en la elevación del nivel de juego. En estos dos meses, el entrenador tendrá que hacer un gran trabajo psicológico con su plantilla para que la ansiedad no sea un obstáculo que frene la recuperación. Que correr contra el reloj no provoque que el equipo deje de creer.

Vía: El Periódico de Aragón