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EN TERRITORIO COMANCHE

La opinión sobre el Real Oviedo y el Sporting: Aarón y el pescadero de JAL

José Alberto López, durante el Racing de Santander-Sporting en El Sardinero

José Alberto López, durante el Racing de Santander-Sporting en El Sardinero / Marcos León / LNE

Pablo González

La Semana Santa en la madreñina "furgolística" ha llegado más caliente de lo esperado. En la orilla azul del Potomac, el bueno de Aarón Escandell, uno de los que tiene toda la pinta que harán las maletas si ocurre lo que parece que va a ocurrir con los destinos deportivos del Real Oviedo, avisa a la tropa de que el que no crea en el milagro de la salvación que no moleste y se haga un lado. Toca unidad y tal y tal ante las nueve jornadas que les restan por disputar a los azules.

Parece ser que la advertencia / petición del valenciano no ha sentado muy bien en determinados foros, en esos donde la masa enfurecida que hay tras las pantallas que mueven los hilos en las redes sociales crean mitos y leyendas con un puñado de caracteres. "Vaya nivel, Maribel", que diría Luis de la Fuente. Hay tantas gentes con las pieles finas como repartidores de carnés de pureza de sangre y racial.

En el caso de los habitantes de la orilla rojiblanca potomaquiana, al enfado con la familia orlegiana se ha sumado el tenso cara a cara mantenido por un par de jugadores del Sporting con algunos integrantes de la Mareona al término del partido que los rojiblancos perdieron en Santander. El equipo no acaba de llegar a los 50 puntos, lo que no debería ser difícil, y el sueño del play-off cada vez es más eso, un sueño.

Luego está lo sucedido con Borja Jiménez, de los Jiménez de toda la vida, en El Sardinero. Cansado de los insultos de un grupito, pidió que se activara el protocolo que hay diseñado para estos casos. Todo ello pocas horas después de lo sucedido en el España-Egipto.

El debate que se suscita cuando ocurre algo así es el de siempre, que si la legislación es blanda, que los clubes protegen a estos y a aquellos… ¿Mano dura? Puede ser, sobre todo a la hora de tocar el bolsillo.

Cuando los agraviados, tanto los del vivo y el directo como los vejados por las redes, comiencen a subir fotos al Instagram pagando la entrada de un piso en Torrevieja o metiéndose una buena fartura con lo recaudado con las multas impuestas por el juez a los agresores, igual más de uno se lo piensa.

Ya lo dijo José Alberto (JAL): "Yo no voy a la pescadería a insultar al pescadero". Pues eso, ¿oyisti, güey?