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Carracedo se reinventa en el Córdoba CF: clave en Cádiz y a la orilla de su mejor versión

El extremo catalán anotó un gol, dio una asistencia y comandó la transición para el 1-3 frente a los amarillos, y ya roza sus registros del pasado curso

Christian Carracedo celebra su gol ante el Cádiz en el JP Financial Estadio.

Christian Carracedo celebra su gol ante el Cádiz en el JP Financial Estadio. / ccf

Miguel Heredia

Córdoba

El fútbol rara vez se explica en línea recta. Se mueve por ciclos, por estados de forma, por inercias y por esa sucesión cambiante de resultados. También, claro, por el peso de los goles y por la capacidad de ciertos futbolistas para emerger cuando el contexto más aprieta. Ahí, precisamente, ha encontrado su sitio Christian Carracedo, convertido en uno de los sostenes competitivos del Córdoba CF durante la peor secuencia del club en Segunda División, ya cerrada con el triunfo en Cádiz (1-3). Y lo ha hecho, además, recuperando buena parte de ese colmillo que durante meses se le venía reclamando.

Porque el extremo catalán, después de un visible bajón en el tramo final de la primera vuelta, ha conseguido recomponer su escenario hasta volver a ser un recurso claramente diferencial para el equipo de Iván Ania. Su crecimiento, de hecho, no responde solo a una sensación visual, sino que también comienza a tener reflejo en los números... A falta de ocho jornadas para el cierre del campeonato, el «23» se mueve ya muy cerca de los registros que firmó el pasado curso, el de su fulgurante irrupción en el fútbol profesional.

Impacto total en Cádiz

Es más, su última actuación en el JP Financial Estadio ante el bloque cadista (1-3) fue la confirmación de ese proceso de reconversión. En el partido que puso fin a una racha de ocho jornadas sin ganar, el hospitalense tuvo una incidencia directa en los tres goles del equipo: abrió el marcador desde el punto de penalti, firmando su tercera diana del curso -todas ellas desde los once metros-, asistió a Fuentes en el segundo tanto y, ya en el tramo final, activó la transición que desembocó en el 1-3 definitivo, habilitando a Diego Percan, que a su vez sirvió el gol a Isma Ruiz.

Más allá de ese partido, la evolución de Carracedo se explica también desde el plano estadístico. Con su asistencia ante el Cádiz, alcanzó las diez en lo que va de temporada, quedándose a solo una de las once que firmó en toda la campaña 2024-2025. Un registro que lo sitúa, además, como segundo máximo asistente de LaLiga Hypermotion, empatado con Otero (Sporting de Gijón) y únicamente por detrás de los números de Iñigo Vicente (Racing de Santander), que lidera la clasificación con 14 pases de gol.

En el apartado anotador, sus tres tantos actuales también lo colocan a solo dos de los cinco que logró el pasado curso, si bien entonces únicamente dos llegaron desde el punto de penalti. Una evolución que evidencia no solo su regularidad, sino también su creciente peso en acciones determinantes.

Un sostén en la adversidad

El rendimiento del atacante adquiere aún más valor si se contextualiza dentro de la dinámica colectiva. Durante la crisis abierta a mediados de febrero -un punto de 24 posibles en ocho jornadas-, Carracedo se mantuvo como uno de los pocos elementos capaces de mantener un nivel competitivo estable. Su protagonismo, precisamente, se refleja en el volumen de minutos.

Con 2.563 repartidos en 32 encuentros, es el tercer futbolista más utilizado de la plantilla este curso. Solo en dos ocasiones -ante Andorra y Zaragoza- no partió como titular, a lo que se suma una ausencia por sanción, precisamente en el duelo de la primera vuelta frente al Cádiz. Una continuidad que no es nueva. Ya el pasado curso fue el jugador de campo con mayor carga de minutos, alcanzando los 3.295 en 40 partidos, 38 de ellos como titular, entonces con cinco dianas y once asistencias en su casillero.

La temporada de Carracedo ha transitado, por tanto, desde la incertidumbre -llegó a ser discutido por la grada de El Arcángel- hacia la reafirmación, a ritmo de aportación real en el juego. De un tramo en el que su impacto parecía diluirse, a un presente en el que vuelve a ser determinante en el último tercio y capital en la supervivencia del bloque de Iván Ania. Con nueve amarillas a la espalda, eso sí, deberá andarse con ojo para no tener que abordar otro parón obligado de aquí al cierre de campaña regular, ahora a solo ocho jornadas de distancia.