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La Seleçao: la crisis que nunca termina

Brasil no levanta cabeza desde la eliminación en cuartos de final del último Mundial, termina el 2024 abucheada y con muchísimas dudas

Dorival Júnior "Tengo mucha confianza en que seguimos en un camino prometedor"

Las palabras del seleccionador de Brasil tras el empate contra Uruguay (1-1). / Perform

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Brasil se despidió del 2024 con un triste empate en casa ante Uruguay (1-1), a quien ha sido incapaz de ganarle en sus tres enfrentamientos post-Mundial 2022. La 'torcida' en Salvador, que ni llenó el Arena Fonte Nova, abucheó a la Seleçao al final del encuentro. Hay mal rollo y hastío.

Si la FIFA no hubiera abierto una barra libre en el próximo Mundial, Brasil estaría ahora en medio de un lío monumental. En las eliminatorias sudamericanas, cuando se han disputado 12 de las 18 jornadas, ocupa la quinta posición, lo que aún le da acceso a la próxima Copa del Mundo, pero, hasta la última edición representaba jugar la repesca.

Brasil suma 18 puntos; por delante tiene a Colombia y Ecuador con 19; Uruguay es segunda con 20; y el líder es una Argentina que va sobrada con 25, con la moral por las nubes y con la legitimidad que da ganar el Mundial y dos veces seguidas la Copa América, con 25. Leo Messi disfruta y Brasil se cabrea.

Con un solo tanto más, la madrugada del martes al miércoles, en clásico ante la Celeste de Marcelo Bielsa, la Seleçao sería segunda. No lo logró. Se quedó a medias en su remontada, en buena medida, por las decisiones de Dorival Junior, un entrenador que nadie quería, que llegó en enero y que no ha convencido a nadie: ni internamente, donde no tiene legitimidad con las 'vacas sagradas'; ni externamente, porque vive en medio de la desconfianza generalizada de la 'torcida' y la prensa brasileña.

Vinicius Jr. tuvo un encontronazo con el jugador de la Real Sociedad, Joan Aramburu

Vinicius Jr. siempre en el ojo del huracán / EFE

Cuando la presión ahoga, el técnico paulista enloquece y aboga por planteamientos suicidas. Ya lo hizo en la derrota en Asunción, en septiembre (1-0), y repitió la dosis contra Uruguay. Terminó el partido con dos extremos izquierdos (Vinicius Jr. y Gabriel Martinelli), dos derechos (Luiz Henrique y la joya Esteveao 'Messinho), sin un '9' de oficio y desalojando a Raphinha de la posición '10', que era el mejor en la organización. El gaucho acabó haciendo de falso carrilero por la izquierda. Un desastre.

Un seleccionador discutido

Dorival Junior va zigzagueando en sus apuestas y probaturas. Y, once meses después y habiendo dirigido trece partidos, la Seleçao continúa presentando déficits estructurales que claman al cielo. Lo más preocupante radica en la gestión del medio del campo. No ha sido capaz de armar un esquema que proteja la línea defensiva y sus adversarios con muy poco, como hizo el Loco Bielsa el martes, generan muchísimo daño jugando en entrelíneas.

Las idas y venidas con Bruno Guimaraes y su posicionamiento, Lucas Paquetá, André (ex Fluminense ahora en los Wolves), Douglas Luiz o Joao Gomes proyecten una imagen de improvisación, de discontinuidad. Y la solución de Raphinha como '10' (ahora mismo el blaugrana es el líder de este equipo) no es ni propia, es un calco de lo que ha creado Hansi Flick en el Barça.

Brasil es un equipo tierno, irregular, que se rompe y que carece de un líder. Más que nunca, se echa en falta a Neymar. Y aquí, merece una mención especial lo de Vinicius Jr.

Ya no se trata de que haya sido incapaz de agarrar los galones del ahora futbolista del Al-Hilal, sino de que ha embarrancado y se ha empequeñecido. En siete partidos de las eliminatorias sudamericanas, que empezaron en septiembre de 2023, no ha marcado ni una sola vez. A lo largo de 2024, solo ha visto puerta en uno de los once partidos disputados: un doblete a Paraguay (1-4) en la fase de grupos de la Copa América. Esta temporada, 2024-45, no ha marcado con Brasil.

El presidente de la CBF, el otro gran culpable

Las dudas que genera la Seleçao es consecuencia directa de la nefasta política deportiva de Ednaldo Rodrigues, el presidente de la CBF, que tiró a la basura todo el 2023 a la espera del fichaje de Carlo Ancelotti, que dejó tirada a la Confederaçao para renovar con el Real Madrid. 

Desde la eliminación ante Croacia en el Mundial de Qatar, y el consecuente y anunciado adiós de Tite, ya han pasado tres seleccionadores. Y, lo peor, es que hay la sensación generalizada de que aún puede haber cambios hasta el Mundial norteamericano. Reina la incertidumbre y la improvisación.