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MUNDIAL DE CLUBES

¿Está en riesgo el Balón de Oro de Dembélé?

El Chelsea de Enzo Maresca, liderado por Cole Palmer, vapuleó al PSG en la final del Mundial de Clubes (3-0)

Dembélé, en una entrevista

Dembélé, en una entrevista / PSG TV

Àlex Calaff

Àlex Calaff

El Balón de Oro parecía sentenciado del todo con la humillación sin paliativos del PSG al Real Madrid (4-0). Una goleada que demostró que los franceses optaban claramente a un sextete que, por lo menos, esta temporada no se podrá celebrar en París.

Pese a ello, salvo sorpresa mayúscula, Ousmane Dembélé será el gran protagonista el próximo 22 de septiembre en el Théâtre du Châtelet de París. El 'Mosquito' parecía competir en solitario por el galardón que también perseguía Lamine Yamal, que, con solo 17 años, ha dejado claro que ya se sienta en la mesa de los mejores futbolistas del mundo.

Después de sonrojar al Real Madrid en semifinales -le bastaron diez minutos para provocar el 1-0 y anotar el 2-0-, el francés no logró ser decisivo en la final ante el Chelsea, contemplando con impotencia la goleada encajada por los suyos (3-0). Más allá de algún pase peligroso a la espalda de la zaga blue y un disparo que salvó Robert Sánchez, Dembélé se quedó lejos de 'picar'.

Ousmane Dembélé, durante un momento del partido ante el Chelsea en la final del Mundial

Ousmane Dembélé, durante un momento del partido ante el Chelsea en la final del Mundial / AP / Pamela Smith

Y, aun así, lo intentó. Suena repetitivo, porque lo es, pero este es otro Dembélé. No por talento -eso lo tuvo siempre en el Barça-, sino por regularidad, madurez y ambición. Presiona con los ojos inyectados en sangre, juega con la obsesión de ser el mejor. Aunque no siempre pueda ser decisivo, como esta noche.

Números de Balón de Oro

Cuatro títulos, 52 partidos, 35 goles y 16 asistencias. Cifras brutales que solo se ven empañadas por la caída en la final. Pero en el aire flota una sola duda: ¿cómo será el traje con el que Ousmane entrará en la historia del fútbol? El extremo es una caja de sorpresas, así que cabe esperarlo todo: desde el atuendo más sobrio al más estrafalario que jamás haya desfilado por la alfombra dorada del Balón de Oro. Así es Dembélé: imprevisible para lo bueno, y también para lo malo.

Ousmane Dembélé, estrella del PSG

Ousmane Dembélé, estrella del PSG / EFE

Algunos, desde el desprecio, afirman que Luis Enrique ha logrado lo que no pudo Xavi Hernández. Pero lo cierto es que el técnico de Terrassa fue quien más apostó por él, incluso cuando sus actos dentro y fuera del campo no le daban la razón. Hoy, más de dos años después, hay que darle crédito: no se equivocaba cuando decía que "Dembélé puede ser el mejor del mundo en su posición". Simplemente, el jugador no estaba preparado.

Xavi, que incluso insistió a Mateu Alemany para lograr su renovación, fue claro: “Hay que tener paciencia con Dembouz. Hay que trabajar con él y exigirle. Depende de él, de su mentalidad, de que se lesione poco, de que rinda”. Y tenía razón. Pero su paso por Barcelona fue una montaña rusa de lesiones y frustración, y el ‘clic’ llegó cuando ya era demasiado tarde.

Hoy, más maduro, centrado y convencido, Dembélé no solo ha alcanzado su mejor versión: ha sido el mejor jugador de la temporada. Y su exentrenador en el Dortmund, Thomas Tuchel, ya lo anticipó: “Será firme candidato al Balón de Oro”. Ha tardado, sí. Pero llegará. Y teniendo en cuenta su rendimiento individual, los títulos colectivos y su papel como líder futbolístico y emocional del PSG, hay poca discusión: Dembélé será de oro.