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El mejor castigo de Luis Enrique

Al asturiano no le tiembla el pulso con sus cracks: Totti, Messi, Mbappé y Dembélé así lo atestiguan en su etapa en Roma, Barcelona y París

Luis Enrique no se casa con nadie

Luis Enrique no se casa con nadie / EFE

Jonathan Moreno

Jonathan Moreno

Un tirón de orejas a tiempo. Una regañina cuando las cosas se hacen mal. La cachetada o la zapatilla volando para los que crecieron en el siglo XX. Dirigir un vestuario no dista mucho de educar a un hijo. Al fin y al cabo, los futbolistas no dejan de ser chicos. Adolescentes sin problemas económicos.

La ingrata faena del entrenador de fútbol es procurar que sus jugadores se abstraigan del ruido ajeno y centren sus vidas en lo que mejor saben hacer: dar patadas a un balón.

Mano firme

A Luis Enrique, controvertido a veces por sus salidas de tono, no se le caen los anillos por cuadrar a sus estrellas. Lo saben Totti, Messi, Mbappé y ahora Ousmane Dembélé. El asturiano, como buen profesor de insituto, de esos que te marcan de por vida, prioriza el bloque por encima de las individualidades. Esa es la clave de su éxito. Y en París, donde desde la llegada de Qatar se ha primado más la estrella que el equipo, no deja de recibir alabanzas por haber revertido una situación que parecía incorregible.

Luis Enrique en Anfield, donde perpetró el milagro de la clasificación a cuartos

Luis Enrique en Anfield, donde perpetró el milagro de la clasificación a cuartos / EFE

Francia está rendida a la transformación que ha experimentado el Paris Saint-Germain desde la llegada del gijonés al Parque de los Príncipes y elogia su firme pulso en una decisión que pudo suponer un antes y un después en la temporada de los capitalinos: el castigo a Dembélé por motivos disciplinarios. "Ha fallado a sus obligaciones como jugador con el resto de la plantilla", espetó Lucho públicamente sobre su pupilo.

El 'Mosquito' se perdió varias convocatorias, entre ellas la visita en Champions League al Arsenal en el mes de septiembre. Luis Enrique no acepta deslealtades en su plantilla y no reculó con el francés hasta escuchar la disculpa del futbolista. Aquel azote público y privado al exazulgrana surtió un efecto inesperado e incalculable. Lo que parecía un tiro en el pie del técnico español se ha convertido en la gran esperanza del PSG para alcanzar el gran reto de la temporada: la 'Orejona'.

"Lo mejor que hice fue no ponerlo a jugar en Londres (contra el Arsenal en la Champions League) cuando todo el mundo me criticaba. Fue mi mejor decisión. Todo lo demás lo hizo él con sus compañeros, sus cualidades, su confianza. Pero mi decisión en Londres fue muy importante", se reafirmaba hace escasas fechas el entrenador de los parisinos. Y el tiempo le ha acabado dando la razón. Dembélé es otro desde su penitencia forzada. Goles, goles y más goles. La referencia indiscutible de este PSG.

Candidatos a la Champions

Y es que, por mucho que de cara a la galería se diga que la Champions no es prioritaria, el propio Al Khelaïfi se descolgó con esas declaraciones, la máxima competición continental es el objetivo final de un club que vive por y para ganar el trofeo que se otorgará este curso al vencedor de la final de Múnich.

La Ligue1 es un coto privado, con rivales que no asustan la hegemonía parisina. La competición francesa no deja de ser un paseo militar para los parisinos. Un laboratorio de ensayos para un Luis Enrique que experimenta ante adversarios menores.

La gloria europea está cada vez más cerca. En octavos se cargaron al inexpugnable Liverpool, campeón de la liguilla. Ahora tocará otra vez visitar Inglaterra para medirse al Aston Villa y a dos ex con ganas de revancha: Unai Emery y Marco Asensio.

Podría sentenciar la Ligue1

El Paris Saint-Germain recibirá este domingo (20.45 horas) al Olympique de Marsella, en un encuentro que podría ser el punto y final de la Ligue1. El título volverá a las vitrinas del Parque de los Prínicipes, en el que supondría el segundo entorchado de Luis Enrique en la Ciudad da la Luz. De ganar a los de Roberto De Zerbi, los capitalinos aventajarían en diecinueve puntos al cuadro del Vélodrome con apenas veinticuatro en disputa. Con el título doméstico en el zurrón, las opciones de poner todos los huevos en la cesta de la Champions League estarán más que justificadas.