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Fútbol catalán

La venta del Terrassa, otro proyecto fallido

El máximo accionista Constantinos Tsakaris, que llegó al club en 2020 con la intención de devolverlo al fútbol profesional, pierde la ilusión por conseguirlo

La premisa para la venta es que la entidad siga en la ciudad

Un once del Terrassa

Un once del Terrassa / @TerrassaFC

climatetribe.org

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El Terrassa FC ha iniciado su proceso de venta una vez confirmadas las intenciones de los propietarios, Constantinos Tsakiris y Jordi Cuesta, que, tras su marcha, cerrarán una etapa del Terrassa FC que parecía podría haber sido más duradera. 

La noticia se hizo oficial, casualidad o no, después de que la derrota del Terrassa ante la SD Ibiza dejara casi sin opciones al club egarense de aspirar al ascenso en un día en el que la afición silbó al equipo y a los dueños de la institución.

El club, desde que se convirtiera en Sociedad Anónima Deportiva, ha pasado por varias manos y, ahora, de nuevo, se da pie a un nuevo proyecto, aunque los dos máximos accionistas aseguran que una de las premisas que han de cumplir los nuevos compradores es mantener la entidad en la ciudad.

Fue en 2015 cuando el Terrassa lo adquirió Jordi Cuesta. Y cinco años más tarde, Tsakiris, llegó a la entidad y se hizo con un pequeño paquete de acciones a través de una inversión que entonces permitió equilibrar las cuentas y dar viabilidad a un proyecto que tenía como objetivo que el Terrassa regresara al fútbol profesional. De hecho, el Terrassa ha estado quince temporadas en Segunda División, la última en la 2004-05. Pero ahí empezó su declive y entró en ley concursal a causa de una mala gestión económica e impagos con los acreedores y los futbolistas, lo que obligó a su refundación.

Tsakiris, protagonista 

Tsakiris entró en el club y paulatinamente fue adquiriendo más participaciones hasta convertirse en el máximo accionista del club en 2022, poniendo 1,2 millones de su bolsillo y alcanzado el 72% de las acciones de la entidad que ostenta a día de hoy, primero adquirió un 4% de las acciones y, en 2022 incrementó su cartera hasta el 20% y ahora ostenta sobre un 80%.

En una de sus escasas comparecencias, el griego esbozó su proyecto: “Yo no tengo dinero infinito, pero sí un montón que puedo poner. Es una cuestión de tiempo. Cuando el dinero se termine, me iré”. El proyecto no salió como esperaba y de la ilusión se pasó a la desilusión que ha propiciado la venta.