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Lleida-Sant Andreu, un amistoso contra el olvido

El Camp d'Esports fue testigo de un choque entre Lleida y Sant Andreu al que acudieron 2.600 espectadores y sirvió para ayudar a la crisis del conjunto leridano

Aficionados del Sant Andreu en el Gol Nord del Lleida

Aficionados del Sant Andreu en el Gol Nord del Lleida / @uesantandreu

Pau Osorio Farell

Pau Osorio Farell

Son las 17:00 de la tarde. Faltan 2 horas para que empiece un partido amistoso entre el Lleida y el Santandreu y en la Avinguda Doctor Fleming -colindante al Camp d’Esports- empiezan a aparecer las primeras camisetas azules y quadribarradas. Algo inusual si hablamos de un amistoso de pretemporada, pero este partido era especial.

Era un partido benéfico, de hermanamiento y la prueba irrefutable de que el Lleida seguía vivo. Algo que parecía imposible a principios de verano, cuando las deudas y sanciones ahogaban a la entidad leridana. El choque estaba previsto para las 19:00, pero empezó tarde. Las largas colas de los más de 2.500 aficionados retrasaron el inicio de un partido que, por momentos, recordó a tiempos pretéritos; cuando todo era más brillante en Lleida.

Una iniciativa para ayudar al Lleida

Con el Gol Nord y la Tribuna Principal presentando una imagen pocas veces vista en un amistoso, el árbitro Manrique Tomás indicó el comienzo del partido. El Sant Andreu tenía más calidad, el Lleida ganas. Aun así, poco importaba la disposición táctica, la presión o, incluso, el resultado. Pues el partido era una manera de “aportar nuestro granito de arena, aunque sea poco, para que la situación del Lleida pudiera mejorar”, explicó el portavoz del Sant Andreu, Gerard Álvarez.

Los capitanes Óscar Rubio y Jordi Méndez junto al trio arbitral antes del encuentro

Los capitanes Óscar Rubio y Jordi Méndez junto al trio arbitral antes del encuentro / @uesantandreu

Y es que el encuentro fue una iniciativa de hermanamiento en la que, dada la buena relación entre las dos entidades, el Sant Andreu asumió los costes, permitiendo que todos los ingresos fueran netos para el club leridano. Un hecho que, según explicaba el adjunto a la presidencia del club leridano, Marc Torres, "para el Lleida es fundamental. Estas iniciativas nos permiten obtener unos ingresos extraordinarios que no teníamos contemplados en los presupuestos, nos ayudan y este año marcarán un poco la supervivencia del club. Además, si hay un interés sobre lo que está sucediendo aquí en Lleida, vendrá más gente y también patrocinadores para sacar adelante este proyecto".

No será tarea fácil, pues el Lleida ha pasado un verano muy duro en el que parecía que todo se abocaba a una inevitable desaparición. Así lo vivió Sergi Maza, seguidor del conjunto azul, que, como toda la afición de Pedra Picada, se llevó "una sorpresa a mitad de verano, porque creíamos que nos quedábamos sin equipo". La deuda de 5 millones con Hacienda, Seguridad Social y los futbolistas; su mala relación con el gobierno de la ciudad (PSC) y auge del Atlètic Lleida, no presagiaba un buen futuro. Sin embargo, el club se salvó 'in extremis', inscribiéndose en Tercera RFEF y presentando un concurso de creditores que le dará más margen de maniobra. En esta línea, Torres aseguraba que "podemos decir que la cosa está estabilizada. Aun así, seguimos en una situación complicada, porque arrastramos una mochila de deuda muy importante. La idea es aprovechar este procedimiento concursal para poder reestructurar esta deuda y poder salir adelante".

Una victoria del fútbol popular catalán

Mientras en el terreno de juego, el 0-0 y las pocas oportunidades de ambos conjuntos se apoderaban de los primeros 45 minutos; el espectáculo estaba en las gradas. Tanto Lleida como Sant Andreu animaron a los suyos e hicieron del choque un acontecimiento especial, adornado con ovaciones y reproches contra el Ayuntamiento y sus vecinos deportivos. "Lleida-Sant Andreu, Lleida-Sant Andreu", cantaban las aficiones en una demostración de hermanamiento que se vio reflejada, también, en la propia iniciativa: "Somos parte de un fútbol del que también forma parte el Lleida, que es el catalán y el popular. Los dos clubes siempre hemos tenido muy buena relación, y las aficiones lo mismo. También entendíamos que en esta situación tan delicada que está sufriendo el Lleida, teníamos que hacer algo porque, esperamos que nunca ocurra, nos podemos encontrar en esta situación en un tiempo nosotros", remarcó Álvarez.

Aficionados del Sant Andreu en el Gol Nord del Lleida

Aficionados del Sant Andreu en el Gol Nord del Lleida / @uesantandreu

El gesto de buena voluntad del Sant Andreu no ha sido aislado. Ha sido el culmen de una gran corriente de solidaridad con los leridanos que comenzó con mensajes por redes sociales y pasó a la acción con los partidos celebrados entre Europa y Andorra en el Camp d'Esports, donde la recaudación fue a parar también a la caja del Lleida; y el reciente amistoso contra el Sant Andreu. Este posicionamiento del fútbol catalán ha sido recibido con los brazos abiertos por la afición leridana, herederos de una cultura de grada popular y catalana que esperan poder prolongar esta relación en el tiempo: "Es una noticia muy positiva y más como está el fútbol hoy en día que el fútbol se ha convertido en un producto. Un ejemplo es la creación del equipo del Ibai Llanos (Ronin FC). Con estos gestos y acciones que han tenido el resto de clubes ante la situación del Lleida parece que se ha creado una especie de burbuja en Catalunya entre los clubs de las categorías más populares. Queremos que esto sea una semilla que pueda derivar en un hermanamiento entre clubs como en el País Vasco, donde hay mucha más unión entre aficiones tradicionales vascas. Estas acciones te hacen sentir amado, respetado y seguro de que estamos en el lugar bueno de esta historia", explicaba Maza.

Y es que, los gestos entre el Sant Andreu y el Lleida no solo se quedaron en agendar un partido. El club quadribarrat también suspendió un amistoso ante el Atlètic Lleida por la presión de sus aficionados y "porque no podemos estar al lado de estas praxis que utilizan el negocio o el golpe de talonario para comprar plazas y subir divisiones. Decidimos suspender este amistoso y, a partir de ahí, poner en marcha toda la maquinaria para llevar a cabo este amistoso con el Lleida", apuntó el portavoz del club.

Sin goles, pero con fiesta

Finalmente, el partido terminó con un sólido 0-0. No hubo grandes ocasiones, a nadie le importó. Y cuando el árbitro señaló el final del partido, ambas aficiones ovacionaron a sus respectivos jugadores, e incluso alguna que otra vieja cara conocida como Iñaki Álvarez, exportero del Lleida ahora en la disciplina quadribarrada. Aun así, la mayoría de aplausos fueron por algo más grande que un simple amistoso: por la supervivencia del Lleida y el triunfo del fútbol popular catalán.

Ahora, los de la Terra Ferma encaran una temporada en Tercera RFEF, quinta categoría del fútbol estatal, que seguro que será muy dura. Su descenso administrativo les ha hecho caer hasta uno de los puntos más bajos de su historia y una categoría por debajo del Sant Andreu que, desde Segunda RFEF, "echará de menos al Lleida", sentenció Álvarez. El futuro del club de Ponent es incierto, pero seguirá luchando para volver a ser ese equipo que en 1993 brillaba por los campos de Primera División y era el estandarte orgulloso de la Terra Ferma.