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Sarabia, contra la historia: solo Máspoli resistió en el Elche una racha negativa como la actual

El conjunto franjiverde encadena por octava vez en Primera División diez partidos sin ganar

Eder Sarabia y Roque Máspoli, entrenadores del Elche en 2026 y 1969

Eder Sarabia y Roque Máspoli, entrenadores del Elche en 2026 y 1969 / LOF/Perfecto Arjones

David Marín

Diez jornadas sin ganar son demasiadas. Suficientes para introducir dudas hasta en los proyectos más cimentados, como parece el de este Elche que consiguió el ascenso de la mano de Eder Sarabia y que, hasta Navidad, estaba realizando una notable temporada, coqueteando con la zona europea, instalado en la parte media-alta de la tabla de Primera División.

Fue entrar en 2026 y al Elche se le olvidó ganar. Cuatro empates en la última decena de duelos ligueros han supuesto un cambio total de escenario en la situación, tanto clasificatoria como anímica, de una escuadra que ya ve el descenso a solo un punto de distancia. Y con la visita al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu como próximo reto. En las dos últimas semanas, los tropiezos del Mallorca han permitido a los franjiverdes evitar la caída a una de las tres posiciones que les devolverían a Segunda División. El descenso ya aprieta, aunque todavía no ahogue a los ilicitanos.

En esta tesitura se encuentra un Sarabia que llevaba más de un año sin verse realmente cuestionado en su puesto, desde aquel inicio dubitativo del curso pasado. Renovado en verano y en aparente sintonía total con la planta noble del club, encabezada por el propietario Christian Bragarnik, alfa y omega en cualquier decisión deportiva relevante, el vasco se ve ahora en una situación incómoda. Porque, por muy fortalecido que sea un proyecto futbolístico, al final la primera pieza en caer casi siempre es la del entrenador.

A Sarabia le da fuerzas un vestuario que, en su mayoría y especialmente en los pesos pesados está con su técnico. Lo escenificó Dituro tras perder en Villarreal: «Tiene toda la capacidad para sacar adelante esta situación. El equipo respalda su idea a morir. Creemos y confiamos y el triunfo va a llegar más pronto que tarde». A Bragarnik no le caracteriza precisamente tener el gatillo fácil a la hora de despedir entrenadores, por lo que al vasco le queda cuerda. Como mínimo hasta la finalísima que se avecina tras el Bernabéu, con el duelo en casa contra el Mallorca. Ahí, un mal resultado, podría conllevar un aumento de nervios en la grada... y su consiguiente traslado al palco.

La supervivencia de Máspoli

Esta es la octava vez en su historia que el Elche encadena diez jornadas sin ganar en Primera División. Y, consultando la historia, Sarabia tiene una dura batalla por delante: sobrevivir a la destitución. En los anteriores casos franjiverdes solo un técnico salvó esa papeleta: el uruguayo Roque Gastón Máspoli. No fue un caso cualquiera.

El Elche de Máspoli en la temporada 1968-1969 estuvo 13 partidos sin ganar entre las jornadas 15 y 27, firmando ocho empates y cinco derrotas (dos puntos por triunfo) que le llevaron de la cuarta posición a la décima (en una liga de 16 equipos), a dos puntos del descenso con tres duelos por delante para concluir el campeonato. La mala racha se rompió, precisamente, contra el Real Madrid (1-0, gol de Curro), aunque en casa, no a domicilio como toca ahora.

Aquel año, Máspoli no solo certificó la permanencia en Primera División con un empate y otro triunfo en las dos jornadas restantes, sino que después alcanzó la histórica final de Copa, hito máximo en la centenaria vida de la entidad ilicitana. Hace seis décadas, confiar en el entrenador tuvo consecuencias positivas. A este caso se puede agarrar Sarabia.

Seis descensos

Poca confianza más le da el pasado al técnico vasco. En las seis ocasiones restantes en las que el Elche tuvo una racha tan mala como la actual en la élite, algún entrenador cayó por el camino. Y Bragarnik ya sabe lo que es tomar este tipo de decisiones. Lo hizo en la 2020-2021 y en la 2021-2022. Curiosamente, tres de las ocho peores marcas de partidos consecutivos sin ganar en la máxima categoría se han vivido en la etapa del argentino como propietario.

En la 2020-2021, el Elche enlazó 16 partidos sin ganar (ocho empates y ocho derrotas) en la parte inicial del curso, lo que conllevó al despido de Jorge Almirón en su primera etapa franjiverde (jornada 21). Bragarnik recuperó para la causa a Fran Escribá y los franjiverdes se salvaron. No ocurrió lo mismo en la 2022-2023, cuando la cifra sin ganar aumentó a los 19 encuentros (solo seis tablas en ese tramo), Francisco y Almirón, en su segunda experiencia en la ciudad de las palmeras, perdieron su puesto de trabajo y el club ilicitano la categoría.

Esos 19 partidos sin ganar en Primera División son la peor racha en la historia de la entidad, igualada con otra de la 1970-1971, que obviamente también tuvo un descenso como consecuencia. Fue el primero del club, tras más de una década instalado y acomodado entre los mejores del balompié nacional. Fruto de aquella nefasta concatenación de resultados fueron despedidos Salvador Artigas y Otto Bumbel, pero la revolución en el banquillo no dio con la tecla para reconducir la situación.

El resto de rachas a las que se dirige, pero espera no llegar, el Elche actual, ocurrieron en las temporadas 1988-1989 y 1984-1985. En la primera de las mencionadas, el conjunto ilicitano llegó a sumar dos periodos muy negativos, que le condujeron a un por entonces récord histórico de puntos al final de liga. Aquel Elche encadenó primero 13 partidos sin ganar, lo que provocó la destitución de Felipe Mesones, y luego no celebró un solo triunfo en las 16 últimas jornadas del campeonato, lo que hizo caer a Ladislao Kubala.

Confianza en su idea

Un lustro antes, otro descenso con un pésimo inicio en el que el Elche se instaló en el vagón de cola de la tabla al no ganar durante 12 partidos (seis empates y seis derrotas), lo que llevó a desprenderse de Antonio Ruiz, una sorprendente apuesta como entrenador tras el ascenso logrado de la mano de Roque Olsen. La dinámica no mejoró pese a derrotar al Hércules para acabar con tanta semana sin saborear el triunfo y los franjiverdes cayeron a la categoría de plata.

Sarabia conoce bien su presente. No es el ideal, sobre todo tras la felicidad vivida entre los meses de mayo y diciembre de 2025. También conoce el pasado, tanto el reciente, que le ha negado la victoria en las diez últimas jornadas de liga de su equipo, como el lejano, que pone en duda las posibilidades de reacción cuando una racha es tan negativa. Le toca agarrarse a su idea, a sus jugadores, a su proyecto. Y a lo que hizo Máspoli en 1969, en una situación bastante parecida. Que no fue poco. Su futuro empieza en un lugar de tronío, el Bernabéu. Luego llegará el Mallorca al Martínez Valero. Y el vasco espera que la reacción de su equipo sea una de las muchas historias que le queden por contar.

Vía: Información