Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Elche CF | Análisis

Sarabia y el Elche: ¿Morir de pie o vivir de rodillas?

Mientras el técnico oye en su cabeza las primeras voces muy críticas, afronta el momento de demostrar sus capacidades

El entrenador del Elche CF, Eder Sarabia durante un entrenamiento antes de enfrentarse al Real Madrid en el Bernabéu

El entrenador del Elche CF, Eder Sarabia durante un entrenamiento antes de enfrentarse al Real Madrid en el Bernabéu / Áxel Álvarez

David Marín

No debe ser fácil convivir durante estos días con un obseso del fútbol, y de su método, como Eder Sarabia. Con la carencia de victorias pasa como con el hambre y la necesidad de comer. Por mucho que intentes evitarlo, te altera. Aunque tu destino primordial no sea ganar sino el famoso proceso, la construcción en torno a una idea de proyecto a largo plazo.

Son días en los que Sarabia oye en su cabeza las primeras voces muy críticas con su estilo. Porque, ya sea en Primera o en Segunda, el aficionado quiere ganar. O, al menos, no pasarse diez semanas sin hacerlo. Una racha que en la historia franjiverde solo la superó Roque Máspoli, el técnico que llevó al club a su mayor gesta, la final de Copa de 1969. Mientras le da vueltas a cómo ganar al Real Madrid en el Bernabéu, algo que el Elche nunca ha hecho, el vasco debe convivir con demasiados datos en contra. Demasiadas voces críticas. Demasiadas dudas en torno a un juego que, si algo necesita, es calma, confianza, protección.

Por eso, el último que va a dudar del trabajo de este año y medio va a ser el patrón del barco. Quizás en eso le ayude esa tozudez tan característica del norteño. Porque no hay otro camino hacia la consecución del objetivo de este Elche que el de recuperar la senda perdida, poco a poco, durante los dos meses de 2026. Dudar del estilo de Sarabia es poner en cuestión al propio personaje. Al profesional, sobre todo. A alguien sin doble cara. Si se llega al punto en el que Christian Bragarnik no crea en él, la decisión debe ser rápida e indolora: la destitución.

No transmite este Elche la sensación de equipo muerto, ni mucho menos. Porque se agarra a los partidos, aunque no sea con una imagen de rocosidad, de encerrarse atrás y aprovechar alguna migaja que le ofrezca su oponente. Tan preocupante es la media hora perdida en el estadio de la Cerámica contra el Villarreal como el alfa y el omega del duelo, en el que se vio a un equipo reconocible, primero, y capaz de reaccionar, aunque no todo lo que era necesario, más tarde.

Y eso es mérito de este entrenador y de su cuerpo técnico, igual que son culpables, en su medida, de los diez partidos sin ganar. Y en esas medidas habrá que meter también a quien le ha dejado peores herramientas en febrero de las que tenía en enero para afrontar la segunda mitad de la temporada. Es difícil, remitiéndonos a las palabras del propio Sarabia, sobrevivir entre los mejores con tirachinas. Más debe serlo aún si te quitan munición.

Volver a ser el Elche

A Sarabia se le pide, como siempre que se generan dudas en torno a un proyecto propositivo, que defienda, se meta atrás, haga faltas, fuerce amarillas... Y, posiblemente, en cierta medida haya parte de esa crítica que lleve razón. Lo fundamental, sin embargo, es tan simple que desarma la tesis anterior: el Elche debe volver a lo que fue hasta diciembre. Porque desde enero no lo ha sido, al menos con cierta continuidad. El equipo no lleva diez jornadas sin ganar porque juegue igual que cuando era el «EuroElche». El equipo lleva diez jornadas sin ganar porque juega peor. No siempre, pero sí más veces. Y porque, insisto, ahora se ha quedado con peores piezas para el presente. Y porque ha vivido un tramo de inoportunas lesiones que se han cebado en zonas concretas y sensibles de la pizarra táctica del entrenador: los centrales, el carril derecho y los delanteros. Cualquiera sufriría así.

Uno no sabe si el examen de Sarabia será en Madrid o en casa contra el Mallorca. Todo apunta al segundo envite, que lógica en mano podría afrontarlo en zona de descenso. Aunque si hay un gran escenario en que el estilo del actual entrenador del Elche puede hacer daño ese es el Bernabéu, especialmente en una semana en la que Arbeloa, Mbappé, Vinicius y compañía van a pensar mucho más en el Manchester City que en el rival que tienen entre medias de la eliminatoria de Champions.

Y, si no, al Elche le quedarán muchas jornadas, perdón, finales; para sacar adelante la situación. Muchas de ellas en el Martínez Valero, donde se dan todos los condicionantes para volver a ser aquel equipo que tuvo la etiqueta de invicto hasta el 3 de enero. Cambiar de entrenador, como están demostrando los otros dos recién ascendidos, no siempre es sinónimo de éxito. A veces es mejor confiar en lo que conoces. En lo que ha funcionado. Arreglar lo que está dañado antes de darlo por roto y tirarlo a la basura.

Sarabia tiene un doble reto por delante. Uno lo va a superar, salvo sorpresa. Es ser fiel a su idea, a su trabajo y el de los suyos. A su propuesta. A la que le llevó a ser contratado por el Elche. Y al ascenso. El otro lo resolverán entre sus cualidades y las de sus futbolistas. Volver a ganar. No perder la cabeza. Recuperar la confianza. Ser el Elche que apuntaba a una permanencia tranquila. Y no el que no deja de meterse en líos desde que el calendario cambió el 2025 por el 2026.

Para ello, nadie duda de que Sarabia morirá de pie, con sus ideas, antes que arrodillarse a un cambio de filosofía futbolística. Lo ideal sería la tercera vía, la de seguir viviendo con la felicidad que rodeaba a todo lo franjiverde hasta Navidad. Veremos si es posible. Todo pasa por volver a ganar. En el Bernabeú o al Mallorca en el Martínez Valero. Si no, la decisión pasará a manos del que tiene todo el poder de mando en el Elche. Y deberá ser firme y contundente. Confiar en el proceso o darle un giro aparentemente inesperado.

Vía: Información