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Lindsey Vonn, tras su caída en los Juegos Olímpicos de Invierno: "Mi ligamento cruzado anterior no tuvo nada que ver. Sufrí una fractura compleja de tibia"

La campeona estadounidense confirma una fractura múltiple tras su caída en el descenso y asegura que su lesión de ligamento cruzado no influyó en el accidente.

¡El espeluznante accidente de Lindsey Vonn que dejó helado al mundo!

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climatetribe.org

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Milán-Cortina 2026 dejó una de las imágenes más duras del esquí alpino: la escalofriante caída de Lindsey Vonn en el descenso olímpico. La estadounidense, de 41 años, confirmó después que sufrió una fractura compleja y múltiple de tibia, una lesión que, aunque “actualmente está estable”, requerirá múltiples operaciones además de la ya practicada. Vonn también quiso zanjar cualquier especulación: su lesión previa del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda “no tuvo nada que ver” con el accidente que marcó su despedida.

Primer comunicado tras el accidente

En un mensaje publicado en su Instagram, la esquiadora resumió el golpe emocional de la jornada: “Ayer mi sueño olímpico no terminó como había soñado. No fue un final de cuento de hadas, solo fue la vida”. Con la crudeza de quien conoce el filo de este deporte, Vonn subrayó que en el descenso la frontera entre la gloria y el desastre puede ser mínima: “La diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser tan pequeña como 12 centímetros”.

La caída se produjo a los trece segundos de competición, en un percance tan rápido como aparatoso. Vonn explicó con detalle el instante decisivo: “Simplemente me quedé 12 centímetros demasiado cerca de la línea cuando mi brazo derecho se enganchó en el interior de la puerta, lo que me hizo girar y causó la caída”. Y fue tajante sobre su historial médico: “Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída”.

Su presencia en estos Juegos ya era, de por sí, una historia de resistencia: Vonn compitió con la rodilla derecha de titanio y tras haber sufrido una rotura del cruzado anterior de la izquierda en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza). Sin embargo, lejos del arrepentimiento, la campeona defendió su decisión de volver a ponerse un dorsal en el mayor escenario posible.

“Aunque ayer no terminó como esperaba, y a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento”, escribió. Para Vonn, el simple hecho de estar en la salida ya tenía un peso enorme: “Estar ayer en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma”. También recordó la realidad de un deporte extremo: “Siempre ha sido y siempre será un deporte increíblemente peligroso”.

Con un tono más íntimo, Vonn conectó el accidente con una idea de vida: asumir riesgos, fallar y volver a intentarlo. “Y al igual que en las carreras de esquí, en la vida también asumimos riesgos. Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces caemos”, reflexionó, antes de rematar con una frase que resumió su espíritu competitivo: “Lo intenté. Soñé. Salté”.

Ganadora de 84 victorias en la Copa del Mundo45 de ellas en descenso—, Vonn es además Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2019 y posee once medallas en grandes eventos, incluido un oro olímpico en Vancouver (Canadá) y dos oros mundiales. En su mensaje final, quiso convertir su trágica despedida en un impulso para otros.

“Espero que si sacáis algo en claro de mi trayectoria, sea que todos tengáis el valor de atreveros a hacer grandes cosas”, escribió a sus seguidores. Y cerró con una declaración que sonó a legado: “La vida es demasiado corta para no arriesgarse. Porque el único fracaso en la vida es no intentarlo”.