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Mundial de Singapur

Carles Coll, un nuevo referente de la natación española

El nadador tarraconense rompió en las semifinales de los 200 braza la plusmarca española que databa de 2009 y fue séptimo en la final de la prueba

Un notable Carles Coll fue muy valiente... pero acabó desfondado

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Cristina Moreno

Cristina Moreno

"Sabía que el récord iba a llegar algún día". Con esa seguridad se expresaba Carles Coll el miércoles tras superar la plusmarca española de los 200 braza en las semifinales del Mundial de Singapur. De los 2:10.25 de las series, el nadador del CN Sant Andreu bajaba a los 2:08:49 en las semis para sacar el primer billete de un nadador español en el campeonato.

Superaba de paso la antigua marca que atesoraba el sevillano Melquiades Álvarez desde 2009 con su 2:09:69, un representante de esa generación encabezada por Mireia Belmonte y Rafa Muñoz. El alcalareño consiguió su marca un 29 de junio en Pescara (Italia), durante unos Juegos Mediterráneos en los que consiguió hasta tres oros, uno de ellos el de esos 200 braza.

Han tenido que pasar 16 años desde esa época de los bañadores de poliuretano para que un nadador español mejore ese registro histórico. Esta vez ha llegado en un Mundial en una batalla por entrar en la final de un Mundial, de la mano del vigente campeón de la distancia en piscina corta.

En un momento escaso de alegrías para la natación española, Carles Coll encendió el miércoles la chispa con una brillante participación en las semis, contemporizando esfuerzos en busca del objetivo, la final. Este viernes confirmó que es un valor a seguir con la séptima plaza (2:09.44) en una final en la que dio espectáculo, dominando los primeros 100, rozando el récord del mundo.

El tarraconense se lo jugaba todo a una sola carta en este campeonato, inscrito únicamente en los 200 braza, esa prueba en la que se proclamó campeón el pasado mes de diciembre en Budapest, convirtiéndose en el primer español en subir al primer escalón del podio en una prueba de un mundial de piscina corta.

Coll, que se define a sí mismo como una persona espiritual, dejó en 2020 el CN Tarraco en el que había iniciado su carrera y fichó por el CN Sabadell antes de ponerse bajo la tutela de un histórico medallista olímpico como Sergi López y marchar a Estados Unidos como muchos otros nadadores. Hijo de nadadores de élite, el camino no fue fácil y se vio interrumpido en varias ocasiones por problemas físicos: una necrosis en la mano derecha, el desgarro de un tendón en el hombro, ligamentos del pie rotos y un COVID persistente que le afectó mucho los pulmones.

Después de los Juegos de París 2024 su mentalidad dio un cambio. En la cita olímpica solo pudo participar en el 4x100 estilos masculino que acabó siendo descalificado pero la experiencia en 'La Defénse' le hizo abrir los ojos. "Me di cuenta de que si estoy haciendo todo lo que hago es por competir al más alto nivel en unos Juegos Olímpicos. Y me di cuenta de que no estaba preparado", explicaba en una entrevista a 'As'.

Un visado inoportuno

El cambio de mentalidad y la continuidad han dado sus frutos y Coll llegaba a Singapur como el gran referente de una joven delegación española, en ausencia de Hugo González, y tras todo un periplo burocrático que le impidió participar en el pasado Open de Mallorca, selectivo para este campeonato.

Todo por un visado que se atrasó y que puso en jaque su participación en Singapur. Coll se graduó recientemente en Sanidad Pública y Empresariales por la universidad estadounidense de Virginia Tech y estaba a la espera de recibir el OPT (Optional Practical Training), una extensión de su visado F1 que le permitiría continuar otro período en Estados Unidos para realizar unas prácticas relacionadas con sus estudios. Mientras se tramitaba el visado no podía abandonar el país, a riesgo de perderlo, por lo que no pudo viajar a España para esos selectivos.

Por suerte, Coll tenía un 02:10.25 conseguido en las Tyr Pro Swim Series en Sacramento que le servían de mínima para confirmar su presencia en el Mundial de Singapur. La RFEN hizo una excepción para que pudiera competir, pese a no acreditar la mínima en los nacionales, y visado en mano, el tarraconense pudo viajar al país asiático y competir, demostrando que es ya un referente de la braza.