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CICLISMO

Sabor danés en el esprint de la Volta

Magnus Cort Nielsen, un ciclista con triunfos en Tour, Vuelta y Giro, se anota la victoria en la segunda etapa de la prueba con el francés Dorian Godon en la primera plaza de la clasificación.

Magnus Cort Nielsen se anota la victoria en la meta de Banyoles.

Magnus Cort Nielsen se anota la victoria en la meta de Banyoles. / LA VOLTA

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Banyoles

El hombre del mostacho rubio… así se le podría denominar. Magnus Cort Nielsen es un ciclista inconfundible. No es que sea el mejor velocista del mundo, porque no lo es, pero es mucho más que esto y uno de los corredores instalado en el noble club de los que han conseguido ganar etapas en Tour, Vuelta y Giro. Y desde este martes, también en la Volta.

Magnus, 33 años, es uno de los nombres ilustres del Uno X, un equipo escandinavo que patrocina una cadena de gasolineras de bajo coste, aunque en Noruega y Dinamarca, donde opera principalmente, el precio del litro, aun con rebaja, supera con creces al que asustó en España a consecuencia de la dichosa guerra en Oriente Medio.

La clasificación general

La clasificación general / EP

Y es también un clásico en las carreteras de Andorra, porque allí se ha establecido, en Soldeu, entre nieve y rampas duras, perfectamente identificable cuando sube vestido con un uniforme que recuerda a la bandera española para tratar de crecer y aumentar sus dotes como escalador.

Es danés, como Jonas Vingegaard, y cuenta con seis victorias de etapa en la Vuelta, dos en el Tour y una en el Giro, algo de los que muy pocos corredores apuntados a la Volta, incluso figuras más conocidas que él, pueden presumir. Sin embargo, cuando pone una etapa en rojo, por ejemplo, la que finalizó en Banyoles, se convierte en un peligro con todas las letras, un candidato al triunfo que roba protagonismo a velocistas supuestamente más rápidos que él, como el francés Dorian Godon, el corredor que el lunes batió a Remco Evenepoel en Sant Feliu de Guíxols y que continúa al frente de la Volta.

Rápida y tranquila

Rodó la etapa rápida pero tranquila a través de las comarcas gerundenses y antes de que la prueba se desplace este miércoles a carreteras tarraconenses. Hubo la fuga nuestra de cada día con dos corredores del Lotto belga (Liam Slock y Baptiste Veistroffer) que se hicieron de rogar para acabar pillados en el último aliento de la jornada.

Y se llenó Banyoles de autocares de equipos, la avenida de la Indústria de la localidad adquirió un perfil diferente para sorpresa de los vecinos que casi creyeron que había más autobuses que corredores, casas ambulantes adonde acudieron los ciclistas para ducharse antes de trasladarse hacia Vila-seca, punto de llegada de la etapa de este miércoles, con un perfil algo más complicado, pero sin que se descarte otro esprint en la escena de la Volta.

Por un día las superestrellas rodaron con cierta tranquilidad. No estaba el día para bollos, ni para desgastar más fuerzas que las justas y necesarias. Como es habitual, Vingegaard, que no quiere sustos, estuvo siempre en la cabeza del pelotón, que ahí el peligro suele ser menor que si se va detrás, donde aparte de cortarte por una tontería siempre hay un mayor riesgo de caídas.

La tercera etapa.

La tercera etapa. / LA VOLTA

Evenepoel se tomó el día con más sosiego -a ver cómo actúa por la ruta tarraconense- y el resto, incluidas las figuras españolas, a verlas venir, que los velocistas no abundan al sur de los Pirineos.

Cort Nielsen arrancó en plan obús, pero sin la locura del esprint de Evenepoel en Sant Feliu: más de 20 segundos al máximo nivel, tal como hizo el belga en la primera etapa, es una auténtica barbaridad y evidencia que está en una forma impresionante; a ver cómo responde en la montaña.

Se esperaba que el británico Ethan Vernon, del NSN, obsequiase al propietario del equipo, Andrés Iniesta, con un triunfo en la tierra adoptiva del mito azulgrana. Pero no tuvo el día; una cosa es ser candidato al triunfo y otra evidenciarlo sobre el papel y la carretera.

Vía: El Periódico