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CICLISMO

Evenepoel ya enseña las garras en la Volta

El campeón olímpico araña seis segundos de bonificación al llegar segundo en la etapa inaugural de Sant Feliu de Guíxols donde triunfa el velocista francés Dorian Godon

Dorian Godon se impuso en la primera etapa de la Volta

Dorian Godon se impuso en la primera etapa de la Volta / EFE

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Sant Feliu de Guíxols

Una batalla tras otra parece ser el lema de Remco Evenepoel. Si cae en el combate lo hace exprimiéndose hasta el último suspiro de la etapa, en el debut de una Volta plagada de figuras y con un elenco mágico de estrellas, que no quieren vivir en tranquilidad, ni correr pensando en que entrenan con un dorsal en la espalda. Así sucede desde el kilómetro cero, con la victoria en Sant Feliu de Guíxols de Dorian Godon, el velocista francés que quiere hacer soñar a su país con triunfos en las llegadas masivas del Tour. Anoten el nombre.

Evenepoel no lo tiene fácil para ganar una Volta de la que ya fue segundo hace tres años. En aquella ocasión vivió un apasionante duelo con Primoz Roglic. Se pelearon hasta en los esprints especiales, las metas volantes de otras décadas. Lo tiene difícil porque también se ha apuntado Jonas Vingegaard a la ronda catalana y no estando Tadej Pogacar en concurso, el danés parece invencible hasta para el niño rebelde del ciclismo belga. Pero el flamenco, campeón olímpico, aprovechará cualquier circunstancia para arañar tiempo a su rival danés; en Sant Feliu, 6 segundos de bonificación gracias al segundo puesto en la etapa.

Jonas Vingegaard, uno de los favoritos a conquistar la Volta a Catalunya 2026

Jonas Vingegaard, uno de los favoritos a conquistar la Volta a Catalunya 2026 / EFE

También lo tuvo complicado para llegar a Catalunya. Evenepoel se fue a preparar la carrera a la isla de Tenerife. Buscó la altitud del Teide para dormir en el parador construido en la cima y allí le pilló la borrasca Therese, nieve como no se recordaba en Canarias. Quedó aislado y su mujer, Oumi Rayane, que estaba con él, muy participativa en las redes sociales, alertó que su marido no sabía cómo llegar a la Volta.

Se armó un revuelo. Bélgica se puso en alerta porque Evenepoel y Wout van Aert son ídolos en el país de Eddy Merckx. Cualquier traspiés puede entorpecer la ruta de Evenepoel hacia el Tour, la carrera que abandonó fundido el año pasado en el Tourmalet, tercero en 2024.

Tuvo que acudir la Guardia Civil al rescate y bajó de la cumbre tinerfeña a la estela de una máquina quitanieves. Desde allí al aeropuerto, a Barcelona, a la Volta y a enfrentarse a partir del jueves con las tres etapas claves de la carrera: primero, Vallter; luego, Pal y finalmente Queralt tras el paso previo por el infierno de Pradell.

“Hay tres etapas claves donde debo concentrarlo todo”. Era el aviso de Vingegaard en la salida de Sant Feliu. La ciudad parece quedar tranquila consigo misma cuando llega el invierno, pero no evita que los pocos turistas, franceses en su mayoría, se acerquen para animar a alguno de los suyos, principalmente a Godon, que antes de triunfar en Catalunya ganó la penúltima etapa de la París-Niza, y a Lenny Martínez, hijo y nieto de corredores, el padre Miguel fue campeón del mundo de ciclismo de montaña, y el abuelo, Mariano, era conocido en tiempos de Merckx y Luis Ocaña, como el ‘francés de Burgos’.

Lenny, sin embargo, no habla una palabra de castellano. En Francia batió a Vingegaard en la última etapa de la París-Niza, aunque la verdad, el danés, vestido de amarillo, tampoco sacó hasta la primera papilla en el esfuerzo final del esprint. Lenny es de los que quieren dar la sorpresa desde la segunda línea de la Volta donde están corredores de la talla de Lipowitz, Ciccone, Skjelmose, Gall, Onley, Carapaz, O’Connor y los españoles Mas, Landa y Rodríguez.

Por delante de ellos, las superestrellas, aparte de Evenepoel y Vingegaard, el portugués Almeida y el intrépido inglés Pidcock, el mismo que sucumbió ante Pogacar en el último centímetro de la Milán-San Remo, prueba a la que no volverá el fenómeno esloveno tras la victoria del sábado y cinco intentos fallidos anteriores.

En Catalunya se rueda al servicio de los grandes. Nadie se esconde en las carreteras gerundenses, ambiente fresco y aire algo molesto, aunque mejor tiempo del que inicialmente se prevé en los días de montaña. ¡Tiran como locos! Se pasa por Tossa de Mar sin tiempo para ver el paisaje, sólo faltaría. El UAE está delante por su líder Almeida, Evenepoel manda a los suyos que no se distraigan, Vingegaard hasta se pone el primero del grupo y Pidcock a nadie engaña de que va con la escopeta cargada.

A Sant Feliu llegan entre las curvas de la costa, sin ocasión de adivinar el nombre de los ciclistas por mucho que se les conozca. Tal vez se equivoca Pidcock por atacar el primero, siempre hay que nadar y guardar la ropa. Vingegaard se olvida de una primera exhibición y Evenepoel, en la calle que comunica el mar con las colinas de la localidad, salta para ganar la etapa, como hizo hace tres años cuando lo batió Roglic o cuando le pasó a Pogacar una cosa parecida camino de su victoria de 2024.

En el esfuerzo final, Godon lo bate por centímetros, casi milímetros y se anota una victoria recompensada con el jersey verdiblanco de líder. “Lo llevaré hasta el final”, bromea el corredor francés, compañero de Rodríguez en el Ineos, aunque sabe que este martes en Banyoles volverá a tener boletos en el euromillón por el triunfo de etapa.