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CHAMPIONS

Adiós al Bodø/Glimt tras el 5-0 en la vuelta de octavos de Champions League: así es el Aspmyra Stadion, al norte del Círculo Polar Ártico, con auroras boreales y para 8.500 espectadores

Los noruegos visitaron al Sporting CP y perdieron una oportunidad histórica de meterse en los cuartos de final de la máxima competición continental

Predictor Opta - Inter vS. Bodo/Glimt

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Jonathan Moreno

Jonathan Moreno

El Bodø/Glimt no es flor de un día. La Champions League es suficientemente exigente como para considerar a este modesto equipo noruego como una mera casualidad. Inter, Atlético o Manchester City pueden dar buena cuenta de cómo las gastan en 'Nord Norge' -el norte de Noruega-, donde el frío es religión y el fútbol una preciosa vía de escape para las largas noches invernales.

Muchas cosas seducen del equipo que entrena Kjetil Knutsen, principalmente su estilo de fútbol 'kamikaze' y desinhibido, que se despliega igual sin tener en cuenta el escenario, ya sea el Giuseppe Meazza o el Lerkendal Stadion, feudo del Rosenborg de Trondhheim. Futbolistas de una técnica exquisita y acostumbrados a un juego vertical y vertiginoso, muy al estilo de la antigua Premier League, antes de que la liga inglesa se europeizara con entrenadores de influencia más teórica.

Operarios retiran la nieve y el hielo del césped artificial del Aspmyra Stadion

Operarios retiran la nieve y el hielo del césped artificial del Aspmyra Stadion / EFE

Un campo de Segunda

Pero si una cosa impacta de este Glimt es su estadio: el Aspmyra Stadion de Bodø. Un campo pequeño, con un aforo de 8.500 espectadores y que se convierte en una caldera en las gélidas noches polares. Por ponerlo en perspectiva, diecisiete de los veintidós clubes de la Liga Hypermotion, Segunda División española, cuentan con una capacidad mayor en sus gradas. El Aspmyra supera en números a Ipurua (Eibar), Alfonso Murube (Ceuta), Anduva (Mirandés), Nacional (Andorra) y Zubieta (Real Sociedad B).

Guardiola, en el Aspmyra Stadion de Bodø

Guardiola, en el Aspmyra Stadion de Bodø / EFE

El conjunto nórdico ha encontrado la fuerza en su gente y en una climatología que se suele atragantar a sus adversarios. El crudo invierno del norte de Noruega, donde la nieve es el pan nuestro de cada día, obliga al Bodø/Glimt a jugar sus partidos sobre césped artificial y con el hielo como protagonista. Los jugadores rivales no suelen estar acostumbrados a unas condiciones tan contrarias y para muestra, los resultados que sufrieron equipos de la entidad del City o Inter.

El Aspmyra Stadion, uno de las fortalezas del Bodø/Glimt

El Aspmyra Stadion, uno de las fortalezas del Bodø/Glimt / EFE

Un trágico e inesperado adiós

Ståle Solbakken, seleccionador de la mundialista Noruega, consideró la gesta del Giuseppe Meazza "el mayor logro de la historia del fútbol noruego", pero el Bodø sufriría en sus carnes la peor cara del fútbol: tras un histórico 3-0 en la ida de octavos de final ante el Sporting CP en su estadio, sucedió lo imposible. En la vuelta en Portugal, el conjunto noruego sufrió la furia del Sporting y se dejó remontar con un 5-0 final con prórroga incluida. Nadie imaginaba que el histórico capítulo del Bodo en la Champions terminaría de una forma tan y tan cruel.