El Celta sufre un brote de raquitismo
Brote de raquitismo del Celta, que se dejó llevar por la molicie y dejó escapar de forma incomprensible en un nefasto segundo tiempo un partido que se le había puesto a pedir de boca con tres goles de ventaja hasta el descuento del primero

El céltico Hugo Álvarez supera a Antonio Sivera, el portero del Alavés, en la jugada que significó el segundo gol del Celta. | PEDRO MINA / Pedro Mina
Julio Bernardo
La inercia del partido europeo que Claudio quería aprovechar para meter un hachazo a la lucha por la quinta plaza la aprovechó al Alavés para levantarse y remontar un 3-0 que el Celta, liderado en ataque por un inmenso Jutglà, había anotado sin despeinarse con una superioridad incontestable. Incluso después del primer gol de Toni Martínez en el descuento del primer tiempo, nada hacía presagiar la reacción de un Alavés que apenas había dado señales de vida ni, menos aún, la debacle celeste.
Cuesta encontrar una explicación medianamente razonable al ataque de raquitismo sufrido por el conjunto de Giráldez en el segundo tiempo. Casi todo fue erróneo. En el campo, en el banquillo y en la pizarra. El Celta se desconectó y perdió el control de juego y el técnico no atinó con los cambios para reconectar a su equipo al partido. Sí lo hizo Quique Sánchez, con un cuádruple cambio al descanso (Denis, Rebbach, Guridi e Ibrahim entraron por Ibáñez, Pacheco, Ibáñez y Boyé) que neutralizó al Celta y revolucionó al Alavés.
Acusó mucho el conjunto celeste las bajas de Marcos Alonso y Starfelt, cuya ausencia dejó descubierto una fragilidad defensiva alarmante, que siembra dudas sobre la capacidad de la retaguardia celeste cuando ellos falten. Carlos y Aidoo notaron demasiado la falta de minutos.
Papelón, en definitiva, del Celta, que con la derrota del Betis en San Mamés deja escapar una oportunidad de oro para encaramarse a la quinta plaza.
un primer tiempo plácido. Hasta el descuento de la primera parte el partido fue una balsa de aceite para los celestes, que jugaron a su antojo ante un adversario encogido. Sotelo reinó en medio campo y Jutglà hizo estragos (dos goles y una asistencia a Hugo Álvarez en 36 minutos) en el área babazorra con un once extraño, incluso para Claudio, condicionado por bajas de Vecino, Ilaix y Miguel en medio campo y la ausencia de Marcos y Starfelt en el centro de la defensa
Todo fue a pedir de boca hasta que en la última jugada del primer tiempo ( minuto 48), una acción por banda del Alavés que dio de lleno en el blanco: Ángel supera a Álvaro, pone un centro al segundo palo que Aidoo no logra despejar y Toni llega cómodo para empujar sin oposición el balón contra la red. El principio del fin del Celta.
la defensa coladera. Quique Sánchez Flores tuvo la inteligencia de detectar los problemas de su equipo y la virtud de reaccionar con un cuádruple cambio que dio la vuelta al partido. Los babazorros neutralizaron a Mingueza, impidieron girar a Sotelo y abrieron brecha por banda derecha aprovechan la fragilidad atrás de Hugo Álvarez y Carlos. Así llegó el segundo gol, obra de Ángel Pérez, que aprovechó un monumental regalo de Carlos Domínguez para recortar de nuevo distancias.
El tercero, tras despejarle el camino Ibrahim limpiándose a Carlos y Aidoo, lo anotó de nuevo Toni Martínez, esta vez con una disparo raso desde fuera que entró pegado al palo, haciendo estéril la estirada de Radu. En plena fiesta del conjunto babazorro llegó el cuarto. Lo anotó Rebbach, uno de los cambios de Quique, tras superar fácilmente en velocidad a Rueda y Javi Rodríguez.
el gol anulado a javi. Sesma Espinosa anuló por falta previa un gol a Javi Rodríguez en una acción tan polémica como difícilmente comprensible, pues el propio árbitro parece aplicar la ley de la ventaja por falta del defensa y anula (sin que el VAR intervenga) luego el gol por infracción del jugador celeste. Una error determinante, que debería haber supuesto el 4-2 y podría haber cortado las alas al Alavés.
cambios improductivos. Los cambios de Giráldez, primero Fer y Pablo, luego Carreira y Rueda y finalmente la bala de Aspas no mejoraron a un Celta plomizo y falto de ideas en ataque y catastrófico en defensa. Aún así, casi en la última jugada, el equipo vigués tuvo el empate en un gran centro de Hugo Álvarez al cogollo que Carlos Domínguez remató mal y Sivera sacó con una gran mano.
Un gran jutglà. La buena noticia de la tarde la protagonizó Jutglà, que anotó dos goles –el segundo imponente tras limpiarse en carrera a media defensa del Alavés y poner el balón en la escuadra con un cañonazo– y dio otro. Es sin duda este Jutglà el goleador que el Celta quiso fichar. Calidad le sobra y llega fino y enchufado justo cuando el equipo más lo va a necesitar.
Vía: Faro de Vigo
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