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24 meses que transformaron al Celta

El jueves, coincidiendo con la cita europea ante el Olympique de Lyon, se cumplen dos años de la llegada de Claudio Giráldez al primer equipo celeste

Cláudio Giráldez, durante uno de los partidos de esta temporada.

Cláudio Giráldez, durante uno de los partidos de esta temporada. / Ricardo Larreina / AFP7 / Europa

Julio Bernardo

Vigo

Este jueves se cumplen dos años del anuncio de Claudio Giráldez como entrenador del primer equipo del Celta. La efeméride coincide con la visita del Olympique de Lyon a Balaídos en el primer asalto de los octavos de final de la Europa League, una cita cargada de simbolismo que refleja el impacto que el estratega porriñés ha tenido en la brutal transformación experimentada por el club celeste en los últimos veinticuatro meses.

Lo que inicialmente parecía una solución de urgencia para mitigar el golpe deportivo y el rejón económico que supuso la apuesta fallida de Rafa Benítez, el reputado técnico que debía liderar el nuevo ciclo, ha derivado en un cambio estructural de modelo que en poco tiempo ha permitido al Celta pasar de la lucha por la supervivencia a la pugna europea, con una propuesta futbolística atractiva y nítidamente reconocible que bebe del talento propio y ha convertido de nuevo al equipo celeste en referente de finura futbolística.

El cambio de estilo, está temporada menos exuberante en las formas pero más pragmático, explica el crecimiento del Celta, al que ahora se percibe como un equipo propositivo, capaz de dominar con la pelota y de iniciar el juego desde atrás, pero también, sobre todo desde este último curso, como un equipo defensivamente muy sólido, que puede golpear al rival en transiciones rápidas y alternar el contragolpe con el gobierno del balón. En sus 90 partidos al frente del Celta, el preparador porriñés presenta un promedio de 1,59 puntos por encuentro, lo que lo sitúa, con independencia del estilo de juego, entre los más productivos técnicos de la historia del club.

El salto clasificatorio es evidente desde la confortable permanencia obtenida en los 10 partidos que dirigió en la temporada 23-24, estabilizando al equipo en la zona medio-baja de la tabla para dar en la campaña siguiente un nuevo avance cualitativo que llevó al Celta a la séptima plaza, con billete de regreso a Europa.

A falta de once jornadas para la conclusión del actual campeonato, los celestes mejoran sus prestaciones del pasado curso (son sextos, acechando la quinta plaza) y afrontan en unos días los octavos de final de la Europa League, superando todas las expectativas.

Una de las peculiaridades que definen el modelo de Giráldez es su revolucionaria gestión de la plantilla que, a diferencia de la mayoría de sus colegas, el porriñés no ha construido sobre un once tipo más o menos definido, sino mediante una mezcla troncal de veteranos (singularmente Iago Aspas, pero también Borja Iglesias o Marcos Alonso) y jóvenes a los que ha dado un peso competitivo real. En 90 partidos, nunca ha repetido equipo, con sorpresas cada jornada que hacen sumamente complicado adivinar sus planes.

Giráldez no solo ha hecho debutar en LaLiga o la Europa League a 11 canteranos (seis esta temporada) desde que asumió la dirección del primer equipo, sino que ha integrado en la dinámica del primer equipo celeste a otro buen número de chicos de la casa que debutaron con otros entrenadores (Pablo Durán, Sotelo, Carreira, Alfon, Hugo Álvarez o Carlos Domínguez) pero que tuvieron participación meramente testimonial hasta que el louriñés tomó el mando.

Esta aceleración de procesos, como gusta llamarla Marco Garcés, el director de fútbol, ha transformado la fisonomía de la primera plantilla y amplificado el sentimiento identitario del Celta, pero también ha modificado la estructura y metodología de trabajo de las categorías inferiores con una apuesta mucho más decidida por el talento propio para nutrir a la primera plantilla y un modelo común de juego desde el primer equipo de la base hasta el conjunto profesional.

Revalorización patrimonial

Esta aceleración de procesos ha tenido un efecto muy positivo en lo económico, con una notable revalorización patrimonial de la plantilla celeste y ventas millonarias de futbolistas sin apenas experiencia profesional, como el último traspaso de Fer López al Wolverhampton, que han permitido al Celta cuadrar las cuentas en un momento de dificultad financiera. El dato es concluyente: en solo dos años, la revalorización de los canteranos del primer equipo ha pasado de 9,4 a 70,5 millones.

Otro claro rasgo de modernidad es el cohesionado grupo de trabajo con que el porriñés viene trabajando desde sus tiempos del filial, con Robert Fernández como mano derecha, David Areal como analista, Cristian Fernández al frente de la preparación física y la novedosa figura de coach deportivo que ocupa la psicóloga Laura Centoira, acentuando la modernidad del cuerpo técnico celeste.

Más allá del Celta, el impacto de Giráldez en LaLiga e incluso fuera de las fronteras del país, ha sido notable. El porriñés ya no aparece solo como un técnico joven y de club, sino como uno de los entrenadores mejor valorados del campeonato español y uno de los nombres seguidos desde Europa.

El octavo técnico más longevo de LaLiga

A fecha de hoy, Claudio Giráldez figura en Transfermarkt con 1 año, 11 meses y 25 días en el cargo, lo que le coloca empatado con Manolo González y dentro del top 10 de entrenadores más longevos de la actual Primera División. En el listado de LaLiga solo tiene por delante, entre los técnicos de esta franja reciente, a Íñigo Pérez, además de los grandes veteranos del campeonato como Simeone, Pellegrini, Míchel, Valverde, Bordalás y Marcelino. En términos prácticos, Giráldez comparte el octavo escalón con el entrenador del Espanyol.

En el historial completo de entrenadores del Celta, Giráldez se acerca los ciclos largos del club, como los de Víctor Fernández (1998-2002) o Eduardo Berizzo (2014-2017), técnicos de varias temporadas completas vinculados a clasificaciones europeas. Pero su caso ya tiene un matiz importante: es el único técnico formado en la casa que ha metido al Celta en la Europa League. El porriñés igualó el pasado curso a Juan Arza, Javier Irureta, Miguel Ángel Lotina, Fernando Vázquez y Berizzo al clasificar al Celta para Europa y puede seguir este curso los pasos de Víctor Fernández al meter al conjunto celeste en competición continental en dos temporadas consecutivas.

Vía: Faro de Vigo