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FÚTBOL INTERNACIONAL

Los duros inicios de Antony: drogas, armas y cadáveres en la favela

El brasileño, sensación del Real Betis tras su mal momento en el Manchester United, creció en un infierno rodeado de drogas, armas y cadáveres

Antony, en el calentamiento antes del Celta-Betis

Antony, en el calentamiento antes del Celta-Betis / Real Betis

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Antony no lo ha tenido fácil. Ni en la vida ni en el fútbol. Sin embargo, la sensación del Real Betis, propiedad del Manchester United tras pagar 95 millones de euros al Ajax el verano de 2022, no quiere olvidarse de una infancia complicada, cargada de violencia y delincuencia. Esa dura etapa le marcó para siempre, pero en cierta parte le ha llevado a cumplir el sueño de muchos, que también era la única vía de escape posible a un día a día horrible.

En Brasil, son muchos los niños que sueñan con ser futbolistas, porque poder defender la camiseta de su equipo suele ser sinónimo de brindar una vida digna a sus familiares. Como tantos otros niños en el país sudamericano, Antony creció en una favela. Concretamente, en una llamada 'Inferninho', en São Paulo.

Armas, drogas y cadáveres

Rodeado de pobreza y mucha delincuencia, Antony convivía a diario con armas, drogas y cadáveres. Sí, tal y como ha reconocido el futbolista en alguna entrevista, pese a que no suele hablar mucho sobre su pasado, un día, de camino al colegio, tuvo que "saltar un cadáver, con los ojos cerrados" durante el camino a la escuela. Como pueden imaginar, su casa no era ningún lujo: no tenía habitación y "cuando llovía, la casa se inundaba y derrumbaba. Mi hermana y yo solíamos llorar sin saber qué iba a ser de nuestras vidas", explicó.

El carácter luchador de Antony, que nunca ha tirado la toalla cuando han venido malos tiempos, viene de esas situaciones horribles a las que tuvo que hacer frente de pequeño, como los registros policiales en su casa "cuando querían derrumbaban la puerta, por el simple hecho de vivir en la favela". Antony se alejó de aquel mundo delicitivo gracias al fútbol, al que, como imaginan, jugaba descalzo.

Inicios en el fútbol sala

Gracias a la conexión a internet de un vecino, el actual jugador del Betis empezó a imitar las virguerías de sus ídolos, como Ronaldinho, Cristiano Ronaldo, o Neymar Jr. Con 11 años, su vida dio un giro importante con la separación de sus padres. En aquel entonces, Antony jugaba al fútbol sala, siendo el mejor jugador de su estado en el Gremio Barueri, y pudo viajar a España para jugar un torneo contra los mejores equipos del país, como el Barcelona, ElPozo Murcia, Inter Movistar o Caja Segovia.

Su equipo ganó aquel torneo y llamó la atención del Atlético de Madrid, donde hizo las pruebas para entrar en el club, algo que nunca se llegó a dar. Al regresar a Brasil, ingresó en las categorías inferiores del São Paulo, pero la vida seguía siendo muy dura. En casa, compartió cama con su padre hasta los 19 años, incluso siendo ya profesional.

Antony, durante su etapa en el juvenil del São Paulo

Antony, durante su etapa en el juvenil del São Paulo / X

A nivel deportivo, se le cerraban puertas porque decían que era un jugador "débil" y que nunca llegaría al primer equipo. Le faltaba fuerza, y no podía saltarse el juvenil, donde ganó dos veces seguidas la Copinha. Ignorado por las inferiores de Brasil, le llegó la oportunidad de verdad a los 18 años: iba a debutar con el primer equipo del São Paulo.

El salto al Ajax y un traspaso de casi 100 'kilos'

Aprovechó la oportunidad, fue a la selección olímpica y el Ajax llamó a su puerta en 2020. 16 millones para dar el salto a Europa. Ahora sí, la vida le había cambiado radicalmente. Y el resto de la historia la conoce todo el mundo: la rompió en la Eredivisie, el Manchester United pagó casi 100 millones de euros por él en 2022 y tras muchos meses horribles en Old Trafford ha encontrado la felicidad en el Real Betis, donde en tres partidos suma los mismos goles que en los últimos 20 duelos con los red devils.

Antony, muy lejos de cumplir las expectativas con el Manchester United

Antony, muy lejos de cumplir las expectativas con el Manchester United / Agencias

Antony nunca ha querido borrar su pasado. En cierta parte, es lo que le ha llevado hasta aquí: "Nací en el sitio equivocado, pero con la gente ideal. Cuando salto al campo y me ato los cordones, recuerdo todo lo que viví", reconoció.

La 'doble L' que explica mucho de su vida

Tampoco se olvidó nunca de Larissa, una niña de 10 años que conoció en Brasil cuando empezaba a despuntar en el equipo paulista. Fan de Antony, Larissa padecía cáncer. El extremo, además de sacarla al campo (gesto que repitió en su aventura en Países Bajos) también se rapó para apoyarla y nunca la dejó de lado. Cuando celebra sus goles suele hacerlo con una 'doble L', una corresponde a su hijo, Lorenzo, la otra, a Larissa.

Antony celebra un gol contra el Groningen

Antony celebra un gol contra el Groningen / AFP

En Inglaterra se le ha tachado de payaso y fracasado tras su flojo desempeño en Old Trafford. Él, lo tiene muy claro. "Si aún no me entiendes, no puedo hacer más. Solo el que viene de la favela puede saber un poco por lo que he pasado", declaró. Ahora, le toca sonreír más que nunca en un Betis que espera que pueda hacerlo hasta final de temporada.

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