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Lo que no se vio del Leganés - Barça: el ‘SuperPepino’ más culé y la celebración de Iñigo en el descuento

El encuentro liguero en Butarque dejó varios momentos y anécdotas que pasaron desapercibidos

Resumen, goles y highlights del Leganés 0-1 FC Barcelona de la jornada 31 de LaLiga EA Sports / LALIGA

Adrià Fernández

Adrià Fernández

El FC Barcelona sumó tres puntos de oro en Butarque contra un valiente Leganés, gracias a un solitario tanto en propia de Jorge Sáenz. No fue el partido más brillante de los blaugranas de este curso, pero en la carrera por el título de Liga se antojaba imprescindible regresar a la capital catalana con un nuevo triunfo. Ahora, los de Hansi Flick ya puede volver a centrarse en la Champions League y poner el medio pie que les falta para acceder a las semifinales de este torneo.

El técnico alemán decidió dar descanso a Cubarsí y Frenkie de Jong, otorgando la titularidad a Araujo –quien no se separó de su mate durante la previa– y Eric Garcia. El de Estanyol se entretenía en el banquillo de Butarque con la tableta del ‘staff’ técnico blaugrana mientras sus compañeros charlaban sobre el césped.

El SuperPepino, la entrañable mascota del rival de los culés, se acercó al ‘2’ blaugrana y Pablo Torre durante los prolegómenos y el defensa comprobaba el material de los zapatos de este disfraz tocándolos en reiteradas ocasiones.

El pepino más famoso de Leganés también se acercó a Pedri, con quien estuvo charlando durante un buen rato. Sin embargo, el más aclamado en la previa fue Lamine Yamal, quien no tuvo ningún problema en fotografiarse con todos aquellos trabajadores del club local que se lo pedían.

La arenga de Conde y la celebración de Iñigo

En la charla previa antes de comenzar el partido, justo durante el calentamiento, el preparador físico Pepe Conde arengó a la plantilla culé advirtiéndoles de la dificultad del encuentro. Era importante que ninguno de ellos se confiara y tuviese la mente en Dortmund.

“En estos partidos se pierden y se ganan campeonatos. Ellos están peleando por no bajar, no tengamos nosotros menos hambre que ellos porque estamos peleando por un campeonato. No tiremos por tierra todo el trabajo hecho. ¿De acuerdo? ¡Vamos al lío!”, les pedía.

Fruto de esta tensión y consciente de la importancia de ganar el partido, Iñigo Martínez celebró como si de un gol se tratase la acción defensiva en la que le zafó el cuero a un Munir que encaraba solo la portería de Szczesny en el tiempo añadido. “Para mí eso es como marcar un gol o, incluso, mejor”, decía el central en los micrófonos de ‘Dazn’.

Como es habitual, los futbolistas que no se vistieron de corto durante el partido, realizaron ejercicios en el césped de Butarque con el partido ya acabado. Entre ellos, Ansu Fati, quién saltó a calentar durante el encuentro, pero no pudo repetir la ‘hazaña’ de volver a jugar, como hizo ante el Dortmund. En este breve periodo, varios aficionados ubicados en la grada de animación –en la que se pudieron ver bufandas con la palabra ‘Anticulé’– profirieron varios insultos al canterano, algunos de ellos racistas. El ‘10’ del Barça se lo miraba incrédulo y condescendiente. Injustificable y totalmente condenable.

El pulgar de Balde y el brazalete de De Jong

La nota negativa del encuentro fue la sustitución de Alejandro Balde, quien tuvo que abandonar el terreno de juego poco antes del descanso por una lesión muscular, a la espera de las pruebas médicas que le realicen los servicios médicos del Barça. Con el partido acabado, enfiló hacia el autocar sin gestos de dolor y caminando con total normalidad. “Bien”, decía mientras levantaba el pulgar al ser preguntado por los periodistas que estaban en aquella zona.

Por este mismo camino, algunos jugadores del Barça se pararon a firmar autógrafos y hacerse fotos con los aficionados que les esperaban antes de poner rumbo a Barajas. Lewandowski fue el primero de ellos, seguido de Koundé y Raphinha, entre otros. Centenares de aficionados menores de edad esperaron a sus ídolos con el objetivo de llevarse algún recuerdo de ellos a casa. Algunos, con más fortuna que otros.

Munir, que tuvo un intercambio de impresiones –por decirlo finamente– con De Jong durante el partido, no se prestó a dar explicaciones sobre lo sucedido. Un neerlandés que, por cierto, entró tras el descanso y encendió las alarmas al parecer que pedía el cambio. No solicitaba la sustitución, simplemente reclamaba un nuevo brazalete.