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ESPECIAL: 10 AÑOS SIN JOHAN CRUYFF

Susila Cruyff, hija de Johan: "Me enfadaba cuando decían que a mi padre le gustaba mucho el dinero porque no era verdad"

La hija mediana de Johan Cruyff nos habla del lado más humano de la leyenda del fútbol en el décimo aniversario de su muerte

Susila Cruyff

Susila Cruyff / Valentí Enrich

Ferran Correas

Ferran Correas

Nadie mejor que su hija Susila para hablar del Johan Cruyff más humano. Para recordar al legendario futbolista holandés más allá de los terrenos de juego. "Lo recuerdo como una muy buena persona, le encantaba estar con niños. Era un gran padre. A pesar de los entrenamientos y los partidos, siempre nos llevaba al colegio, al médico, jugaba con nosotros, siempre estaba feliz, empezaba el día cantando y silbando en la ducha, siempre haciendo bromas", explica la hija mediana del matrimonio que formaron Johan y Danny. Chantal es la mayor y Jordi, el pequeño.

"Era muy estricto en casa. Nos decía que en su casa él ponía las normas y cuando estuviésemos en la nuestra ya lo haríamos nosotros. Nos decía que teníamos que hacer los deberes, sacar buenas notas y si no cumplíamos era duro. Siempre me decía que nos preparaba para la vida, para cuando él no estuviese. Cuando con 15 años le pedía dinero, me decía que me lo tenía que ganar, aunque fuese lavando el coche. Decía que para él era muy fácil darme dinero, pero que nos lo teníamos que currar, que no le parecía bien. Él se había quedado sin padre muy joven y se lo había tenido que currar", explica Susila a SPORT hablando incluso algunas veces de su padre en presente.

Susila recuerda que Johan era una persona profundamente generosa y que siempre trataba de ayudar a los demás. "Aunque no se supiese, él ayudaba mucho. Iba a hospitales de cáncer infantil. En Navidad teníamos una lista de orfanatos cercanos a casa. Íbamos a comprar regalos, los envolvíamos y el día de Navidad los llevábamos. Siempre decía que mirásemos la cara de felicidad de los niños y lo poco que nos costaba a nosotros. Por eso me enfadaba cuando decían que le gustaba mucho el dinero porque no era verdad, era al revés", recuerda una de las hijas de Johan, explicando lo mucho que luchó por sus compañeros de profesión. "El dinero le daba igual, era muy generoso. Cuando negociaba por dinero, negociaba para todos. Por eso montó el Johan Cruyff Institute para estudiar on-line. Decía que no podía ser que compañeros suyos de la Naranja Mecánica no tuviesen nada después del fútbol. Que mejor que ellos para llevar empresas relacionadas con el mundo del deporte. Nadie mejor que ellos por la disciplina que tienen los deportistas y porque pueden tomar decisiones en décimas de segundo".

Además del Johan Cruyff Institute, en su afán de ayudar a los demás, creó también la Fundación Johan Cruyff, que ya ha cumplido más de treinta años y que preside ahora Susila. "Era su ojito derecho. Su cuarto hijo como dice mi hermano. Jugaba con los niños, se sentaba en la silla de ruedas y los niños le tenían mucho cariño. Él creía que teníamos la responsabilidad de ayudar a los demás, a los que más lo necesitan, que teníamos que ayudar a que el mundo fuese mejor. Algunos de los niños que empezaron han sido reyes en algunos deportes, han ganado medallas en los Paralímpicos, aunque es cierto que él decía que ganar no era lo más importante, que lo más importante era disfrutar del camino", explica la hija mediana del neerlandés, que recuerda sus últimos días.: "Al final decía que no era un drama, que había vivido muy bien la vida, que un drama era tener cáncer para una persona joven de 25 o 30".

Y es que como recuerda Susila, Johan nunca se aburría. "Tenía muchas aficiones, le gustaban todos los deportes, el tenis, el golf, el baloncesto, la Fórmula 1, veía todas las ligas de fútbol, le encantaba leer, hacer crucigramas, sudokus, los caballos, era la persona más feliz del mundo llevando a sus nietos a esquiar... No podía estar nunca quieto", concluye Susila.