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El 'bullying' en las redes sociales, el nuevo terror de los futbolistas

La exposición constante convierte cada fallo en un impacto emocional que condiciona la confianza incluso de los jugadores más consolidados, como es el caso de Ronald Araujo

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climatetribe.org

Adrià Fernández

Adrià Fernández

Como sociedad hemos acabado entendiendo que la salud mental es igual de importante que la física y la sexual. Ya no se demoniza ni criminaliza cuando alguien necesita acudir a terapia en busca de ayuda psicológica. Evidentemente, la precariedad laboral y la crisis de la vivienda son dos de los principales motivos de preocupaciones de los humanos terrenales. Ahora bien, todos aquellos relacionados con situaciones amorosas o con el síndrome del impostor son transversales entre todos los ciudadanos, sin importar la renta de cada uno de ellos.

Recientemente, ha salido a la luz que Ronald Araujo ha pedido al FC Barcelona un tiempo para recuperarse mentalmente, después de su actuación en Stamford Bridge contra el Chelsea en la Fase liga de la Champions League. El uruguayo fue expulsado antes del descanso por ser amonestado con una doble tarjeta amarilla: primero, por protestar y, posteriormente, por una entrada a destiempo sobre Marc Cucurella.

"Me parece una decisión valiente y sobre todo, inteligente. Estamos acostumbrados a respetar a los jugadores lesionados del tobillo, pero nos cuesta respetar al que se lesiona de la cabeza. Araujo no se rinde y decide proteger su herramienta principal de trabajo que es el sistema nervioso", explica Arnau Torelló, psicólogo deportivo.

No es la primera vez que el defensa sale fotografiado en una hecatombe del Barça en Europa. También fue expulsado en la vuelta de los cuartos de final de la Champions contra el Paris Saint-Germain a la media hora de partido, condicionando por completo el desenlace de la eliminatoria. En la vuelta de las últimas semifinales del curso pasado contra el Inter en Milán quedó en evidencia en los dos últimos goles de los italianos.

Sometidos a la crítica constante

A pesar de ser uno de los jugadores más veteranos y queridos del vestuario blaugrana, el rendimiento del segundo capitán del equipo en las últimas grandes citas del Barça en competición europea ha provocado un alud de críticas hacia su persona en las redes sociales. La dificultad para los futbolistas de bunkerizarse de las críticas es mayúscula, dado que sus entornos también están en contacto con ellas.

"Las redes sociales convierten al futbolista en un evaluado permanentemente. Ya no se juega solo para el entrenador, el club o la grada; se juega para miles de jueces anónimos las 24 horas. La crítica es agresiva y va sin frenos. El cerebro humano no está preparado para recibir cientos de impactos emocionales en cuestión de minutos y eso genera una sobreestimulaciónn que afecta a la autoestima y a la confianza. Ya no se critica la acción, se ataca directamente a la persona", añade Torelló en declaraciones a SPORT.

La presión y el síndrome del impostor

Jugar en el Barça está al alcance de muy pocos privilegiados y soportar la presión que conlleva defender este escudo no es apta para todas las mentes. Que se lo digan a André Gomes, quien calificó su etapa culer como "un infierno"; a Philippe Coutinho, quien jamás pudo desquitarse de la losa económica que supuso su traspaso; o a Robert Enke, quien se quitó la vida después de entrar en una profunda depresión a raíz de su fichaje por el Barça y el Fenerbahce. En baloncesto, el ejemplo más claro lo protagonizó Ricky Rubio, cuando pausó su carrera en la NBA en 2024 priorizando su salud mental antes de regresar a la ACB de la mano del equipo blaugrana.

"El síndrome del impostor afecta a muchísimos deportistas, pero también al resto de personas en el día a día. Aparece cuando tu valor se basa en no fallar nunca. Lo importante es trabajar en la identidad desde dentro y no tanto desde fuera. El jugador debe aprender a sostener su valor, sin depender exclusivamente de los resultados, los aplausos o los titulares", concluye el psicólogo deportivo.