Entrevista SPORT
FC BARCELONA
Lluís Canut: "Laporta y Koeman hicieron las paces en el despacho del presidente"
Lluís Canut presenta su libro 'La vida en directe (Columna) y reflexiona para SPORT sobre los capítulos más jugosos de 50 años de periodismo deportivo y su experiencia con personajes como Cruyff, Laporta, Núñez o Van Gaal
Lluís Canut (Barcelona, 1957) se niega a retirarse a pesar de estar jubilado. Durante 50 años ha sido una de las voces más reconocibles del periodisme deportivo de nuestro país en Catalunya Ràdio y TV3. Hoy todavía la gente lo saluda con expresiones, como "efectivament" o "Bona nit, basquetmaniàtics!", que forman parte del imaginario colectivo. Hace unos años le diagnósticaron Parkinson, una enfermedad que no le ha hecho perder la convicción de que la vida hay que disfrutarla.
¿Qué es lo que más cuesta de aceptar de jubilarse?
Yo me he jubilado porque estoy obligado a jubilarme, pero lo que no he hecho es retirarme, porque de este oficio uno no se retira nunca.
¿Por qué cuando nos hacemos mayores el tiempo pasa más rápido?
Es difícil de explicar, porque el tiempo es un fenómeno inexorable que pasa para todos: pobres, ricos, altos, feos, guapos… Pero da la sensación de que cuando eres pequeño te cuesta más pasar las hojas del calendario y, en cambio, cuando eres mayor, como decía mi amigo Steve Archibald, no te das cuenta y cada día ya es viernes. Ha pasado una semana, otra semana y no te das cuenta. Y de repente te dicen: “Oye, que has cumplido tantos años y te tienes que jubilar”.
La guardia pretoriana de Núñez me soltó un directo de derecha que ni Mohamed Ali. Nunca he corrido tanto en mi vida
¿Cuál ha sido el momento más delicado de tu carrera periodística?
Bueno, yo me he encontrado con diversas etapas en mi carrera profesional. Me he tenido que reinventar bastante y he tocado todos los palos. Quien crea que en este oficio siempre va a estar haciendo lo mismo se equivoca. No hay nada que sea para siempre. Hay etapas en las que estás más en el estrellato o en el candelero, y otras en las que no tienes tanto protagonismo como te gustaría.

Lluís Canut, en la redacción de SPORT / Dani Barbeito / SPO
¿Y a nivel informativo, un momento difícil, de pensar: tengo este material buenísimo y no lo puedo publicar?
Bueno, yo recuerdo una tarde en la redacción de Deportes de TV3 en la que tenía la confirmación y la seguridad de que Guardiola iba a ser el próximo entrenador del Barça y me ponían trabas para dar la noticia.
¿Por qué?
Porque pretendían que tuviera algún testimonio, que mi fuente diera la cara y dijera que aquella noticia era una realidad. Yo sabía que era verdad, pero no podía destapar la fuente. Y en cambio había gente que en su puñetera vida había tenido una fuente de información y me la exigían. Fue frustrante porque al final se dio la noticia, con el correspondiente desmentido del Barça. Que tiene más narices: dices una verdad y te la desmienten.
¿Qué noticia tuvo un coste personal más importante para ti?
Cuando di la información de lo que cobraban ciertos jugadores del Barça.
¿Te refieres a Piqué?
No me referí únicamente a Gerard Piqué; mencioné lo que cobraban varios jugadores del Barcelona. Además, existía cierto pensamiento —casi una convicción— de que quienes más cobraban eran los jugadores extranjeros, y eso no era cierto. En realidad, los mejor pagados estaban siendo ya futbolistas de la cantera. Y lo eran con todo el mérito del mundo, porque eran los mejores del equipo. Sin embargo, a ellos les sentó mal que se hiciera público.
Piqué te desmintió con un tuit...
Sí. Desmintió la información sobre su salario, aunque posteriormente se confirmó que era completamente cierta. Yo tenía muy claro que lo publicado era veraz, porque contaba con documentación que acreditaba los cobros de los jugadores.
No conté antes que tenía Parkinson porque ya sabes cómo es nuestro mundo. Cuando despiertas pena o lástima, poco a poco te van arrinconando
¿Te queda alguna espina clavada como periodista?
La entrevista que más me habría gustado hacer es a Muhammad Ali. Es mi gran ídolo y mi principal referente, no solo como deportista, sino sobre todo como figura pública. Una persona con una conciencia social extraordinaria, que fue capaz de desafiar al poder establecido en Estados Unidos al negarse a participar en la guerra de Vietnam. Es la única persona a la que, probablemente, le habría besado la mano. Y, curiosamente, padezco la misma enfermedad que él: el Parkinson
Hablando del Parkinson, lo hiciste público en una entrevista con Albert Om de manera improvisada. ¿Por qué decidiste contarlo en ese momento?
Sobre todo, quise decir la verdad y no esconderme de una realidad que ya estaba ahí. Tampoco sentía la necesidad de anunciarlo a bombo y platillo con grandes titulares, proclamando que sufría Parkinson o que estaba enfermo. Pero en ese momento tuve claro que no podía hacer algo que nunca haré en mi vida: mentir, y menos aún de forma intencionada. Así que, en cuestión de segundos, decidí dar a conocer mi situación como paciente de Parkinson.
¿Fue un alivio?
Bueno, de hecho, ya lo había hecho público unos días antes, aunque de una manera más íntima y reducida, durante la cena de mi despedida de Deportes de TV3. Por eso, cuando Albert me hizo esa pregunta, llegué a pensar que quizá había habido alguna fuga o filtración por parte de alguien que estuvo en la cena y que, con buena intención, había comentado que yo había reconocido que padecía Parkinson.
¿Por qué no lo habías contado antes?
Porque ya sabes cómo es este mundo: cuando despiertas pena o lástima, poco a poco te van arrinconando. Y en un entorno tan competitivo como el de la televisión y los medios informativos, preferí, mientras no fuera necesario, no ir proclamando que padecía la enfermedad. Eso sí, mi círculo más cercano de trabajo lo sabía. Y siempre agradecí la discreción con la que se llevó la situación. También notaba el apoyo de las personas más cercanas, especialmente de mi mejor amigo en la redacción, Sebastià Roca, que me ayudaba en pequeños gestos cotidianos, en esfuerzos o tareas que a mí me costaban más, como, por ejemplo, ponerme la chaqueta.
¿Hay alguna frase que te haya marcado especialmente para salir adelante?
Me la dijo un veterano periodista, Josep Ramon Correal, que también padece la enfermedad desde hace aproximadamente diez años, igual que yo. Me dijo: “Luis, nosotros no moriremos de Parkinson; moriremos con Parkinson, pero no de Parkinson”. Esa idea me impactó profundamente y me ayudó a afrontar la enfermedad con otra mentalidad. Por eso, animo a la gente a luchar y a pensar que este partido se puede ganar.
Si es para ir a cenar, tomar unas copas y echar unas risas, me quedo con Cruyff. Pero si tengo que elegir un amigo de verdad, me quedo con Van Gaal
Vamos con nombres de periodista mediáticos con los que has trabajado. Joaquim Maria Puyal. Con él siempre hay como un aura de misterio, ¿cómo es realmente?
Mira, te voy a revelar un secreto: hace una semana comimos juntos y fue entrañable; lo pasamos muy bien y era una comida que nos debíamos. Me invitó porque estaba agradecido por unos elogios que hice. Para mí es el mejor comunicador que ha habido en Catalunya. Es capaz de improvisar y, de un chispazo, decir la frase exacta en el momento preciso, con una capacidad comunicativa enorme. Recuerdo que en Radio Barcelona presentaba un programa de informativos; aparecía cinco minutos antes de que empezara, sin guion, y resolvía dar paso a las noticias con una facilidad que no he visto en nadie más. Lo que pasa es que Puyal es una persona muy reservada. No le gusta exhibirse. Por ejemplo, estuvo en la presentación del libro, pero vino media hora antes, nos abrazamos, hablamos diez minutos cara a cara y se fue.
Es muy Puyal eso...
Es una persona muy celoso de su intimidad.
¿Te contó qué hace ahora?
Bueno, prefería que fuera él quien lo contara, no yo el que tuviera que explicar lo que hace o deja de hacer. Sí me contó, por ejemplo, que venía de haber pasado el fin de semana en Irlanda, invitado por unos amigos, para presenciar el partido de rugby entre Irlanda e Inglaterra. Fíjate, Puyal llegando de un partido de rugby... lo que quizás no sabe la gente es que también es un gran aficionado al boxeo. En sus inicios, ya había retransmitido combates en el antiguo Price de Barcelona.
Otro tótem: Jordi Basté....
De entrada, te diré que Santi Carreras y yo lo fichamos para Catalunya Ràdio. Le hicimos una prueba y, como le pasó a Rexach con Messi, no hizo falta más que unos segundos para darse cuenta de que era el indicado. Es un comunicador nato, pero lo más importante es que transmite ilusión por lo que hace y por lo que dice. Eso da un sentido especial a las noticias y a sus programas, algo que no tienen otros comunicadores; es como un gen que lleva en la sangre.

Canut, durante la entrevista / Dani Barbeito / SPO
Hablemos de Núñez. Siempre se ha dicho que eres más Nuñista que Cruyffista, pero quizá la gente no sabe que recibiste un puñetazo de la guardia pretoriana del expresidente...
Sí, literalmente me zurraron, me calentaron. Lo que pasa es que, con el tiempo, te vas relacionando con las personas y les coges afecto. Pero sí, es cierto que en las épocas duras del nuñismo los periodistas éramos perseguidos dentro de las instalaciones del club. Recuerdo que, a la salida de un partido en el Palau Blaugrana, iba con dos amigos y nos rodearon Els morenos, la guardia pretoriana que Núñez tenía en el club, y me soltaron un directo de derecha que ni Mohamed Ali hubiera firmado. No he corrido tanto en mi vida como aquel día, desde el Palau Blaugrana hasta cerca de La Masía, intentando que Els Morenos no me alcanzaran de nuevo.
¿Qué conversación off the record con él recuerdas más?
Bueno, creo que la conversación que más me ha marcado no fue off the record, sino totalmente pública. Me refiero a las 72 horas previas a la final de la Copa de Europa en Wembley, cuando declaró que iba a convocar elecciones y que no se presentaría, lo que me llevó a hacerle una catarata de preguntas. Cuando le pregunté si lo había comentado con su familia, toqué su punto más sensible, y fue entonces cuando rompió a llorar. Creo que reaccioné bien; estoy muy contento con mi actitud en ese momento. En aquel entonces, mucha gente me criticó, porque existe un tipo de periodismo —el que yo llamo “periodismo de Nieves Herrero”— que consiste en hurgar en las heridas y el sufrimiento de las personas para crear momentos dramáticos y captar audiencia. Yo eso nunca lo hago; por la audiencia, no vale la pena.
Una figura que se vinculó mucho con Núñez fue Van Gaal...
La primera vez que hablé con él fue en una fiesta de aniversario de la hija mayor de Koeman. Van Gaal flipó de ver un periodista, porque venía de unos días antes —creo que justo después del “Tú eres muy malo” con Edwyn Winkels—, en el momento más álgido del enfrentamiento entre él y los medios de comunicación en Barcelona. Y la verdad, la cara que puso cuando me vio aparecer fue de auténtico asombro. Pero yo siempre he dicho una cosa: si es para ir a cenar, tomar unas copas y echar unas risas, me quedo con Cruyff. Pero si tengo que elegir un amigo de verdad, me quedo con Van Gaal, porque sabes que no te va a fallar nunca.
Laporta y Núñez cada vez se parecen más. Uno de los caballos de batalla del Elefant Blau fue que había que echar a Núñez porque llevaba demasiados años. Pues Laporta, con los cinco próximos años, puede llegar a los 17
En la etapa de Koeman como entrenador en el Barça la gente te veía como su portavoz, ¿te molestó?
Yo tampoco pretendía ser portavoz de Koeman, porque él es suficientemente inteligente y, además, muy directo tanto en su pensamiento como en su manera de actuar. Sí es verdad que, por la relación que teníamos, siempre había cierta expectación sobre lo que yo decía, porque muchos interpretaban que lo que yo contaba era lo que realmente pensaba Koeman. Y no siempre era así. Muchas cosas sí coincidían, porque tenía acceso a información que me permitía entender las claves de lo que realmente pasaba en el Barcelona, algo que muchas veces los periodistas no tenemos y hablamos de oídas sin saber qué campana suena.
¿Qué le parece a Ronald el trabajo de Flick?
Nunca hemos hablado mucho de Flick como entrenador, pero Koeman siempre me lo ha alabado mucho a nivel personal. Lo ha tratado en diversas ocasiones, cuando Flick era seleccionador alemán y Koeman seleccionador holandés, y también cuando coincidieron él como entrenador del Barça y Flick al frente del Bayern. Siempre me ha dicho que es una persona excepcional. Siempre repite: “Es muy buena persona, Flick.”
¿La relación entre Laporta y Koeman se ha recuperado del todo?
Sí: hicieron las paces. No tenía sentido que un mito del barcelonismo como Koeman estuviera enfrentado con el presidente o con el club por la figura del presidente. Al final, en la vida, más vale pasar página: quedarse con lo bueno de las cosas y de las personas, y no recrearse en los momentos malos ni hacerse heridas. En este sentido, Koeman fue muy inteligente: pasó página y ahora mantiene una relación muy cordial.
¿Quién dio el primer pasó?
Bueno, primero hubo contactos a través de segundas y terceras personas. Además, era bastante evidente que sería fácil: tú sabes que Laporta es muy propenso a abrazarse. Y no lo digo como crítica, sino como un elogio, porque Laporta tampoco es rencoroso. Así que fue el primero en recibir con entusiasmo la posibilidad de volver a tener una relación cordial con Ronald y no puso ningún inconveniente para reunirse en las oficinas del club.
¿No fue una cena o una comida?
No, fue un encuentro formal, en el despacho del presidente. Y en esa reunión también estuvo presente el presidente del Club de Golf Barcelona, Santi Rosell, que aprovechó para invitar a Laporta a participar en el torneo de golf de Koeman Al final, como bien sabes, en una partida de golf juntos, yo le pregunté a Ronald: “¿Quién es peor como compañero de golf, Laporta o yo?” Y me respondió: “Laporta.”
La noticia del salario que Piqué desmintió con un tuit fue la que tuvo un coste personal más grande, pero se acabó confirmando que era completamente cierta
El que era muy vivo jugando al golf era Cruyff, se dice que hacía trampas...
Cruyff era un maestro en hacer trampas en el golf como esconder la bola en el bolsillo. Incluso le gastaba bromas a su mujer, Danny, enterrándole la pelota en la hierba para que no la encontrara. Recuerdo una anécdota muy divertida de un partido de golf que montamos un domingo por la tarde en Papendal. Fuimos a jugar Koeman, Johan, Guus Hiddink y yo. Johan, que siempre sabía más que nadie, arrancaba con el drive, el palo más difícil. Pegaba un pelotazo y la bola caía entre arbustos. Entonces entraba en acción su famoso “cambio de ritmo”: se metía entre los árboles, se oía croc-croc-croc, y salía diciendo: "Muy fácil, he encontrado la bola, hierro siete, directo al green". Nos hizo lo mismo dos o tres veces. En un momento, Hiddink se me acerca y me susurra: “Encuentra bolas que ni un perro policía encontraría.” El partido se alargó tanto que terminó casi de noche, y yo pensé: “Tranquilo, con Johan, el gran encontrador de bolas, no habrá problema.” Y justo al final, Johan se me acerca y me dice: “No te equivoques: misma bola toda la partida.”
Si hablamos de Cruyff tenemos que hacerlo también de Laporta, ¿te ha sorprendido su goleada electoral?
No. Ya dije que iba a ser un 70-30. Especialmente teniendo en cuenta cómo se desarrolló la última semana, cuando Laporta sintió que su victoria podía estar en riesgo. Durante la recogida de firmas, resultó que había perdido algunas, y se notaba un voto anti-Laporta. Porque esto no fueron unas elecciones de Laporta contra Font; fueron unas elecciones de Laporta contra los anti-Laporta. Es decir, cualquier candidato que se presentara como anti-Laporta habría recibido un grado de rechazo similar al que tuvo Víctor Font. Laporta supo aprovechar los recursos que conlleva ser presidente cuando te presentas como candidato. Hasta ahora, ningún presidente que se ha presentado a la reelección en el Barça ha perdido unas elecciones.

Lluís Canut posa en la redacción de SPORT junto a algunos trofeos / Dani Barbeito / SPO
¿En que son más diferentes Laporta y Núñez?
Pues cada día se parecen más.
¿Sí?
Yo creo que sí, que sí. Fíjate, en su momento uno de los caballos de batalla del Elefant Blau fue que había que echar a Núñez porque llevaba demasiados años. Pues Laporta, con los cinco próximos años, puede llegar a alcanzar los 16 o 17 años al frente del Barcelona, en diversas etapas como presidente. Y, bueno, su estilo es claramente presidencialista, muy marcado por su rol de líder al frente del club.
Para terminar, un test rápido:
¿Qué cualidad aprecias más en un hombre o en una mujer?
La honestidad.
Tu principal defecto:
No saber decir que no.
Tu idea de felicidad perfecta:
No la conozco.
Músico favorito:
Serrat.
Una máxima que trates de aplicar en tu vida:
Procura que los que te rodean sean tan felices como tú.
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