Lewandowski se sacó la espina
Se fabricó y marcó el gol de la victoria ante Osasuna en el mismo estadio donde había vivido una de sus peores pesadillas
La temporada pasada fue expulsado en Pamplona y le cayeron tres partidos por hacer un gesto tocándose la nariz
Robert Lewandowski vivió en El Sadar quizá su peor noche como blaugrana la temporada pasada. Justo antes del parón por el Mundial, el polaco fue expulsado en Pamplona y le cayeron tres partidos por hacer un gesto tocándose la nariz al abandonar el campo. ‘Lewa’ se desquitó anoche con un gol de penalti en la recta final en una jugada que él mismo se había fabricado.
El ‘9’ del Barça había sufrido otro partido de perros. Golpeado por todas partes y él había sido el amonestado por un manotazo a Herrando. Tampoco había estado fino en sus maniobras en el interior del área.
Sin embargo, llegó la recta final y apareció. Le ganó la partida a Catena, fue empujado y el árbitro señaló penalti. El VAR, además, avisó que el central rojillo debía ser expulsado. El delantero pidió la pelota y no le tembló el pulso. Esperó el movimiento de Aitor Fernández y marcó desde los once metros son suavidad. Una acción de auténtico crack.
Siempre está
Como ocurrió en Villarreal, Lewandowski tiró de oficio en el momento clave del partido. En La Cerámica estuvo en boca de gol para esperar el rechace del poste y empujar el esférico a la red. Fueron tres puntos de un gran valor.
Esta vez aún tuvo más mérito. Su segundo gol en la Liga se produjo en una jugada en la que demostró su veteranía. Forzó el penalti para anotarlo con seguridad. Para esto llegó al Barça.
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