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Laporta abraza la ECA y deja tirado a Florentino con la Superliga

El presidente admite públicamente en un acto privado que desiste de la Superliga y reabre la puerta a la ECA en su acto en Roma

Llega el presidente Joan Laporta a la convención de la EFC, antigua ECA, en Roma

Llega el presidente Joan Laporta a la convención de la EFC, antigua ECA, en Roma / Carlos MONFORT

Carlos Monfort

Carlos Monfort

"Laporta tendrá sus cosas, pero en el don de gentes es imposible negar que es el mejor", relata a SPORT un directivo de un club europeo. El señorial y lujoso Hotel Cavalieri de Roma ―400 euros la noche― amaneció este miércoles con un ambiente de expectación poco habitual. A las nueve y media de la mañana, directivos, presidentes y directores deportivos de clubes de toda Europa se reunían para asistir a la conferencia de la Asociación Europea de Clubes, que desde hoy adopta el nombre de European Football Clubs (EFC). Nasser Al Khelaifi, presidente del Paris Saint-Germain y de la propia EFC, tomó la palabra junto a Aleksander Čeferin, máximo dirigente de la UEFA, pero nada generó tanta expectación como la llegada de Joan Laporta. Varios ejecutivos que mantenían largas conversaciones de negocios dejaron de lado por un instante el 'networking' para girar bruscamente su cabeza y presenciar, como si nadie les viera, la llegada del presidente azulgrana.

Relación restaurada

El presidente del Barça aterrizó en Roma al mediodía acompañado por el vicepresidente Rafa Yuste. Nada más saber que el dirigente azulgrana estaba a punto de llegar, el equipo de seguridad del PSG avisó al propio Al-Khelaïfi, que se encontraba tomando un café en la terraza. El catarí se levantó de inmediato para recibirlo personalmente, un gesto de cortesía que no pasó desapercibido y que fue muy bien valorado por la delegación del Barcelona. "¿Has visto como lo acaba de abrazar?", contaba un directivo de un club danés a otro inglés al ver su efusivo abrazo con Al-Khelaïfi. "Pensaba que tenían mala relación, me ha sorprendido gratamente", replicó el británico. Y así, muchos más que pensaron lo mismo pero optaron por no decirlo en público.

El saludo entre ambos fue muy efusivo y hasta dio tiempo para hacer según que bromas. "Últimamente te veo mucho! ¿Quieres tomar algo?", preguntó el catarí. Laporta respondió que sí y a continuación, tras una frase ininteligible, el presidente del PSG bromeó diciendo "es demasiado caro para él". Posteriormente, charlaron durante unos quince minutos frente a la piscina, ambos sonrientes y relajados antes de que Laporta subiera a dejar sus cosas a la habitación del hotel. Poco después regresó a la terraza, donde coincidió con Zoran Lakovič, uno de los hombres de confianza de Čeferin, que por aquel entonces andaba ejerciendo de relaciones públicas pues se le vio toda la tarde ejerciendo de enlace entre las partes que no se conocían y conectando a una persona con la otra para tender puentes. La relación Laporta-Ceferin ha mejorado notablemente y ya se les vio juntos hace unos días en el palco del Lluís Companys durante un partido del Barça.

El momento clave

A las tres de la tarde, Laporta bajó a una amplia sala de reuniones privada del hotel, donde lo esperaban los principales dirigentes de los clubes europeos. La organización lo presentó ante los asistentes ―como invitado, no aún como miembro― y, tras recibir un cálido aplauso, el presidente del Barça se levantó para devolver el gesto con una sonrisa, agradeciendo el apoyo. Fue un momento breve que podría pasar desapercibido pero tuvo una gran carga simbólica dado que su presencia, más que cualquier comunicado, fue la señal más clara de que el club tiene cierto interés en volver a integrarse en el marco institucional de la EFC y por lo tanto, en abandonar definitivamente la Superliga. Sin decirlo explícitamente, estaba aceptando por primera vez de manera indirecta su deseo en público formar parte de la nueva ECA. Significativo pero aún no definitivo.

Durante la jornada, Laporta fue una de las figuras más buscadas. Directivos de distintos equipos se acercaron para saludarlo, intercambiar impresiones y compartir anécdotas. También hubo tiempo para alguna conversación más distendida. "Reconozco que no soy la persona más afín a su gestión y discrepo en varias cosas que defiende, pero debo admitir que me gusta que vaya siempre de cara defendiendo a la institución", relata otro presidente de un club a este periódico.

Más tarde, en la terraza del hotel, junto a su inseparable Rafa Yuste, el presidente decidió alejarse durante un instante de los demás y, en un reservado de la cafetería, alejado por completo de los demás, mantuvo una animada charla con Giorgio Marchetti, uno de los grandes conocedores de los entresijos del fútbol europeo.

Don de gentes

Desde la organización destacaron su actitud abierta y su disposición al diálogo, algo que muchos consideran clave en esta nueva etapa. Después del cóctel de la tarde, Laporta se retiró satisfecho, consciente de que su simple presencia en Roma tenía un peso enorme. No hubo anuncios oficiales, pero tampoco es que haciera falta. La fotografía de hoy, con Laporta conversando amistosamente con Al Khelaifi y Čeferin, vale más que cualquier comunicado para él.

Así pues, el Barça vuelve, varios años después, a tender puentes con las instituciones del fútbol europeo, y Roma ha sido el escenario perfecto para ese reencuentro. Un día de gestos, reuniones y reencuentros que dejan claro que el club ha decidido mirar hacia adelante, dejando atrás la Superliga de Florentino.

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