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Lamine Yamal venía jugando sin estar al cien por cien y no forzará esta vez

La idea con el joven 'crack', de hecho, era que pudiera descansar en la segunda mitad frente al Leganés si el partido iba bien

El tobillo de Lamine preocupa al Barça... Así salió cojeando de Montjuïc

El tobillo de Lamine preocupa al Barça / EL CHIRINGUITO

Toni Juanmartí

Toni Juanmartí

Lamine Yamal está acabando un 2024 sensacional con un sabor amargo. El atacante sufrió un nuevo esguince de tobillo frente al Leganés y estará, como mínimo, entre tres y cuatro semanas de baja. El contratiempo ejerce de serio aviso para el de Rocafonda, que esta vez afrontará su recuperación de una forma diferente, pues no quiere que los problemas en el tobillo se conviertan en una dolencia recurrente. Lamine quiere ayudar al equipo y por eso venía jugando estando apto pero no al cien por cien, pero ahora tiene claro que necesita parar e incluso añadir un extra de tiempo antes de regresar. Su participación en el encuentro contra el Athletic en la Supercopa de España está hoy todavía en el aire.

Tras su primera lesión en el tobillo, que le hizo perderse tres encuentros, el ‘19’ volvió con cierta prisa por ayudar a sus compañeros. Es normal en alguien de 17 años que solo piensa en poder hacer lo que más le gusta; jugar. Frente a Las Palmas se le vio sin ritmo, pero en Mallorca ya volvió a ser el Lamine de siempre.

La realidad es que el atacante estaba jugando sin estar al cien por cien. Las dolencias en el tobillo habían mejorado sustancialmente pero no habían remitido del todo. Tanto es así que, de hecho, el plan frente al Leganés este pasado domingo era que pudiera descansar en la segunda parte si el partido estaba encarrilado. 

Un tobillo ya expuesto a lo sucedido ante el Leganés

Caprichoso, el destino quiso que no solo no fuera así, sino que una entrada de Neyou provocó un nuevo esguince. Tanto Lamine como el Barça sabían que ese tobillo estaba expuesto -pero el cuerpo técnico le necesitaba-, y que con cierta cuota de mala suerte, eso podía pasar. Y pasó.

En el descanso, a Yamal se le preguntó si estaba bien. El jugador quiso seguir, aunque rápidamente se vio que no estaba en condiciones. Bastante aguantó Flick -o Marcus Sorg- hasta sustituirle a falta de un cuarto de hora. El lunes, las pruebas médicas confirmaron la recaída, si es que se puede llamar así.

Casos en el vestuario que activan su versión más prudente

Lamine, que lucirá en los primeros días una bota protectora -se le ha recomendado reposo total de momento-, tiene claro que es momento de escuchar a su cuerpo más que nunca. El extremo asume que la prioridad debe ser su tobillo y esta vez no forzará lo más mínimo, pues ya ha visto que intentar acelerar plazos puede volverse en contra. En su primera lesión, su deseo de volver a jugar le hizo volver sin estar aún al cien por cien. No porque existiera aún la lesión, sino porque tuvo muy poco tiempo para fortalecer la zona afectada. Ahora no será así.

Además, en el vestuario tiene ejemplos recientes -Frenkie de Jong entre ellos- de que lesiones que no están del todo curadas pueden ser muy traicioneras. Lamine empieza a entender que tiene muchos años de carrera por delante y no puede arriesgarse a cronificar las dolencias de su tobillo. Este ‘segundo aviso’ ha activado la versión más prudente del joven talento, que le ha visto las orejas al lobo. Es por esto que su participación en la Supercopa de España está aún en el aire, pues todas las partes tienen claro que no solo hará falta superar la lesión, sino también fortalecer y proteger ese tobillo antes de volver al ruedo. El citado torneo todavía queda lejos y las sensaciones marcarán. El jugador trabajará para llegar, pero solo entrará si está de verdad al cien por cien.