Entrevista SPORT
Entrevista SPORT | Julen Guerrero Exfutbolista y mánager general del Estepona
Julen Guerrero: "Lamine será lo que él quiera; si se mete en la cabeza que tiene que hacer más goles, los hará"
Julen Guerrero atiende a SPORT y reflexiona sobre la histeria que provocó en los noventa, su experiencia como entrenador y el duelo de su Athletic ante el Barça esta jornada
Julen Guerrero (52 años, Portugalete) forma parte del paisaje sentimental de los niños y las niñas que crecieron en los noventa. Con él llegó la Julenmanía, el primer fenómeno pop de LaLiga. Mientras él paseaba su clase por los campos, su cara estaba en las carpetas de los adolescentes. Su negativa a cambiar el Athletic por Barça o Madrid, hizo aún más grande su leyenda.
Lejos de los años como futbolista, y tras entrenar a talentos como Lamine, ahora disfruta como mánager general del Estepona. Su impacto ha sido inmediato: 16 puntos de 27 para convertirse en el segundo equipo más en forma de su grupo.

Julen, con la camiseta del Estepona / ESTEPONA
Fuiste uno de los futbolistas más populares del país, luego entrenador y ahora mánager. ¿Alejarte cada vez más del césped es algo consciente?
Me gusta mucho el césped... es donde más disfruto. Pero surgió esta oportunidad dentro del Estepona y creíamos que era lo más adecuado, porque lo primero es sentar unas buenas bases en el club, estructurarlo bien. Si no generas todo eso, en el terreno de juego tampoco vas a funcionar.
Yo no estaba protegido como los jugadores de ahora. Era una locura: tardaba más de una hora para hacer 50 metros y llegar al coche
¿Qué es lo que más echas de menos de ser futbolista?
Estar en contacto en el campo. Ahora vengo de ver un entrenamiento, y el poder participar de ellos, del terreno de juego, el poder dirigirte a los jugadores, de las cosas que ves poder transmitirlas dentro del campo, la competición… un poco todo en ese aspecto. Toda mi carrera me ha preparado para esto.
¿Eras un futbolista difícil de entrenar?
Yo he intentado entender siempre todo lo que los entrenadores transmitían cuando era jugador: su forma de trabajar, sus conocimientos. Soy una persona a la que siempre le ha gustado aprender. Los procesos los he tomado con naturalidad y con hambre de progresar. Creo que hoy en día el que no tenga hambre de progresar día a día se queda atrás.
Nunca pensaste: "¿por qué el entrenador me da esta chapa?"
Ha cambiado todo mucho. Cuando empecé prácticamente el entrenador venía solo y le ponían un preparador físico. Algunos no tenían ni entrenador de porteros y ya funcionabas. Ahora alrededor del cuerpo técnico hay un montón de personas trabajando en todos los aspectos al mínimo detalle. La progresión ha sido enorme.
Pedri es un fenómeno: tiene ese tipo de calidad que no caduca y su gran mejora es que ahora está en todas partes
Uno de los aspectos que más ha cambiado es el pudor que os daba hablar de salud mental, ¿llegaste a trabajar con algún psicólogo?
No trabajé con ninguno porque prácticamente no había. No existían los psicólogos deportivos o coach. No me hubiese importado y creo que hubiese sido bueno para mí, para el equipo o para cualquier persona que lo necesite. Sobre todo por momentos duros o incluso sin que sean tan duros. En el día a día hay muchas cosas donde necesitas ayuda, comentarlo o algún consejo.
¿Hubo algún momento concreto de tu carrera en el que mentalmente te costara mucho?
Momentos duros pueden ser las lesiones o sobre todo cuando no participas lo que uno considera o lo que uno quiere. Si no tienes apoyo puedes dejarte llevar, es sencillo. Pero también hay momentos donde estás jugando mucho y tienes que asimilar muchas cosas: exigencia, estrés, preparación de partidos, todo lo que te rodea. Hoy en día está mucho más profesionalizado todo esto. Incluso la tendencia es que no solo los equipos tengan psicólogos deportivos, sino que el jugador individualmente tenga su persona de confianza para tratar todos estos temas.

Julenmania en el Mundial 98 / F. ZUERAS / Sport
Para las nuevas generaciones que no saben lo que fue la Julenmanía, ¿cómo explicarías el fenómeno?
Fue un boom rápido. Yo pasé prácticamente del juvenil al primer equipo en seis meses y en dos o tres meses más ya era internacional. Me pasó todo rapidísimo y eso genera un boom y unas expectativas. Fueron momentos muy bonitos a nivel del Athletic, pero también cuando iba con la selección o jugábamos fuera. Antes no había todo lo que hay ahora para proteger al jugador. Era una locura. Se abría la puerta del vestuario y ya tenías a la gente. Los sábados, cuando la gente podía ir a los entrenamientos, podía tardar una hora o más en llegar al coche, que lo tenías a 50 metros. Fue algo muy bonito y tengo grandes recuerdos. Allí donde voy la gente me lo recuerda con mucho cariño.
Fuiste el primer futbolista pop del fútbol español. Parecías casi un Beatle...
Quizá en aquella época todo aquello no tanto títpico del fútbol y sí más de otras profesiones. Pero el fútbol en aquella época empezó a televisarse más, a haber más programas deportivos en prensa, radio y televisión. Se juntó un poco todo y fueron momentos diferentes a lo que había pasado antes.
¿Qué es lo más loco que recuerdas que te pasó en pleno 'boom'?
La gente podía esperar mucho tiempo para una firma o una foto. Pasaba en Lezama cuando terminábamos los entrenamientos, pero también cuando ibas fuera y la gente estaba muchas horas esperando en el hotel. Muchas veces ni podías pararte porque era imposible. No había vallas ni nada, era todo mucho más natural y cercano. Siempre he intentado agradecer ese cariño y atender a todos.
Tu cara estaba en las carpetas de las adolescentes y cuando aparecías te recibían con gritos de histeria, ¿te molestó que se hablara más de ese fenómeno que de tu fútbol a veces?
No, para nada. Yo siempre he estado centrado en lo mío: ayudar al equipo, progresar, hacer mi trabajo en el terreno de juego. He sido muy profesional y mi vida ha estado centrada en eso.
Me llama la atención la madurez con la que dices que viviste con solo 18 años algo que no tenía nada de normal...
Intenté normalizarlo porque era mi día a día. Yo tenía muy claro a qué me quería dedicar. Desde los ocho años estaba en el Athletic y mi ilusión era llegar al primer equipo y ayudar al club. Había mucho cariño y expectativas alrededor, pero yo me centraba en eso. Intenté que todo lo demás fuera una compañía. Para mí atender a la gente es un placer.

Julen Guerrero, junto a Figo, durante el rodaje de un anuncio de una conocida marca de helados / V. ENRICH / Sport
Para quien no te vio jugar, ¿qué futbolista eras?
Fui un centrocampista de tener mucho balón, de organizar el juego, de llevar la manija del equipo. Siempre me ha gustado llegar al área y hacer goles. Desde pequeño hice muchos goles en todos los equipos donde jugué. Luego el fútbol evolucionó. Se empezaron a meter dos medioscentros más defensivos y apareció la figura del mediapunta. Ahí me encajaron a mí. Pero yo me sientía centrocampista, porque lo que me gusta es estar en contacto con el balón y elaborar el juego.
¿Hay algún jugador actual en el que te veas reflejado?
No lo sé. Cada uno somos como somos. En el fútbol actual está todo más organizado, más estructurado. No es fácil encontrar un centrocampista que llegue, vuelva, participe y haga goles. No te podría decir uno.
Pedri tiene al menos un par de cosas de las que has nombrado....
Sí, aunque yo llegaba más al área que él. Pedri es más de último pase, de llegar a la línea del área y hacer daño ahí. Tiene mucho ritmo y ahora mismo es uno de los mejores jugadores del mundo. Quizá la diferencia es que yo siempre salía con la mentalidad de hacer un gol. Él quizá no tenga tanto esa mentalidad, pero tiene otras virtudes extraordinarias.
¿Qué es lo más especial de Pedri?
Su participación con balón. Le das el balón y sale de cualquier situación con facilidad. Esa calidad no caduca. Puede tener jugadores alrededor y sale por un lado o por otro. Tiene una facilidad terrible. En el último año y medio ha mejorado mucho su recorrido. Aparece por muchas partes del campo y el equipo le encuentra. Se muestra como un líde. Pedri ahora mismo es un fenómeno: hay que disfrutar de su fútbol y la madurez que ha alcanzado. Es un jugador que está en todos lados y cuando no juega el Barça lo nota.
Me alegré de que Nico se quedara. Mantener a estos jugadores es el reto del Athletic si quiere seguir peleando por cosas importantes
Hablando de fenómenos, tuviste a Lamine en la selección, ¿qué impresión te dio en el primer entrenamiento?
Yo ya le conocía de la sub-15 y la sub-16. Cuando lo llamé para la sub-17 todavía tenía 15 años. Lo primero que ves es su facilidad para todo en el aspecto ofensivo. Yo le puse en varias posiciones. Podía jugar en banda, de delantero centro, de mediapunta… pero su tendencia fue ir hacia la banda derecha, donde se encuentra cómodo y genera mucho peligro. Si era el '9', bajaba, recibía.... y luego aparecía porque tiene mucha facilidad para finalizar. Si lo metías de mediapunta, te organizaba el juego. Nuestra idea era encontrarle cerca del área, porque ahí es donde te hace daño. Tiene mucha facilidad para finalizar.
Si te dicen entonces dónde estaría ahora, ¿lo habrías visto posible?
Sí porque un jugador diferencial sabes que puede dar el salto. Lo que no sabes es cuándo. Necesita un equipo y un entrenador que le den la oportunidad con 16 o 17 años, y eso no es fácil. El Barça ha sido valiente y él ha tenido la posibilidad de crecer. Ya marcaba diferencias. Cuando el equipo necesitaba una jugada diferente, el balón iba a él. El trabajo con él fue fantástico y creo que al año siguiente debutó con el primer equipo del Barça.
Es curioso que hables tanto de su gran definición cuando se le ha criticado la falta de gol...
Quien diga que Lamine no tiene gol es porque no le ha seguido en categorías inferiores. Cuando tira a la puerta, tiene muchas posibilidades de tener éxito. Ha hecho muchos goles en todas las categorías y de muchas formas. Otra cosa es que, al llegar al primer equipo, tuviera que respetar jerarquías y ser más asistente: se encontró con Lewandowski, Raphinha, Ferran, Dani Olmo… jugadores que ya estaban haciendo goles. Si Lamine se mete en la cabeza, "oye, tengo que hacer goles", los va a hacer.
¿Te lo imaginas como falso nueve en el futuro?
Sí, perfectamente. De hecho conmigo jugó de nueve. Tiene movilidad entre líneas y enlaza muy bien con los compañeros. No es una posición nueva para él. Lo puede hacer ahora o en el futuro. Será lo que él quiera, ¿no? Quizás es una posición menos cómoda, porque los equipos tapan mucho el centro, hay menos espacios, tienes que ser más paciente y te aprietan más. Pero él es muy inteligente para poder saber moverse.
También llama la atención su madurez con solo 18 años, aunque contigo fue expulsado junto a otros compañeros en una concentración, ¿qué ocurrió?
Fue difícil porque nos jugábamos la clasificación para el Europeo y nos quedamos sin tres jugadores importantes. Pero cuando estás en un proceso de cantera hay que priorizar otras cosas. Se consideró lo mejor, junto con el Barça, para que entendieran cuál era el camino correcto. Son cosas positivas que forman parte de la enseñanza. No dejaban de ser chavales de 14, 15, 16 años, ¿quién no ha recibido un castigo alguna vez?
¿Qué te llamó la atención de su personalidad?
Su descaro. Cuando llegó, ya veías que no tenía miedo a asumir responsabilidades y asumir su condición de diferente, a pesar de ser el más joven. Eso es lo que te hace ser un jugador diferente y quemar etapas más rápido de lo normal.
Quería preguntarte también por el Athletic-Barça del sábado, ¿qué partido te imaginas?
Un partido con mucha pasión. Evidentemente los dos vienen de una semana dura por la eliminación de Copa y van a intentar resarcirse de no haber ido a la final. Los dos tienen necesidades. Vamos a ver también qué nivel de recuperación han tenido los equipos. Han hecho dos esfuerzos muy grandes y el Barça además tiene alguna lesión. El Athletic tiene un día menos de recuperación. Va a ser importante ver cómo manejan ambos entrenadores las plantillas.
¿Te alegraste de que Nico Williams decidiera quedarse este verano?
Para cualquier aficionado del Athletic es una buena noticia que los jugadores importantes del club, que tienen que marcar diferencias, decidan quedarse. Ese es el reto que tiene el club. Si el Athletic quiere seguir peleando por cosas importantes como está haciendo ahora, como meterse en Champions, ganar una Copa o entrar en Europa todos los años, tienes que aspirar a mantener a los jugadores que son importantes dentro del club.
En tu caso, en tu etapa como jugador ¿estuviste más cerca del Barça o del Madrid?
Realmente lo que estuve cerca fue del Athletic, porque mi mentalidad no era marcharme. A pesar de que tenía ofertas tanto nacionales como extranjeras, mi mentalidad no era ver cuál me convenía más o cuál me ofrecía más. Mi mentalidad estaba en cómo podía ayudar al Athletic. En aquella época, con 20 o 21 años, ya era capitán y tenía una responsabilidad dentro del club. Para mí el Athletic ha sido todo. No he vivido otra cosa. Yo era de los que escuchaba los partidos del Athletic por la radio desde pequeño. Antes no había otra forma de seguirlos, no se televisaban tantos partidos. El Athletic lo llevo tan dentro que no me he planteado otra cosa.

Julen, junto a Guardiola, la temporada 1998/99 / P. LARGO / Sport
De aquella época, ¿qué jugador del Barça te impresionó más como rival?
Tenían un equipazo, el Dream Team. Había muchísimos jugadores buenos. Estaba aquel famoso cuarteto de extranjeros: Koeman, Laudrup, Romario y Stoichkov. Uno de ellos siempre tenía que quedarse en el banquillo y todos estábamos pendientes el fin de semana de quién sería. No era una decisión fácil para Johan dejar a uno fuera. Y fíjate qué nivel de extranjeros, más todos los nacionales que tenían. A la selección española solían ir muchos jugadores del Barça, igual siete u ocho. Era un equipazo y fue una época muy bonita del fútbol. Creo que ahí el fútbol cambió para bien con Johan.
¿En qué sentido?
Le dio una dimensión diferente al fútbol que había antes, quizá más directo o más basado en la furia y la garra. Introdujo un fútbol más de control, cambió sistemas… empezó a jugar con tres atrás, con extremos muy abiertos y tres centrocampistas. Cambió muchas cosas y modernizó el fútbol.
¿Alguna vez te llamó Cruyff directamente?
Con Johan coincidí alguna vez, pero no hablamos de eso en concreto. Eso eran más cuestiones de club a club, que es como se tienen que hacer las cosas. Si los clubes no están abiertos a negociar, pues ya está. Yo tenía contrato con el club. En ese aspecto no hablé con él.
La última. Sabemos que estudiaste periodismo, así que te voy a poner en el otro lado: si te pregunto cuál es el mejor titular que has dado en tu vida, ¿cuál sería?
Lo que ahora se llama “one club man”. Cuando yo entré en el Athletic con ocho años ni siquiera se jugaba liga en esas edades. Solo entrenábamos martes, jueves y sábados, y de vez en cuando nos ponían algún partido amistoso. Había un campo de ceniza y los balones los escondías para el día siguiente poder tener el bueno y hacer técnica: dominio del balón, pases, todo lo que había. Ese es mi mensaje: la pasión desde el primer día hasta el último por un club, ese amor y esa entrega.
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