FC BARCELONA
Josep Maria Minguella: "En el 0-5, percibí el odio del Bernabéu. Fue mejor que una Champions"
El exagente de futbolistas, culé hasta la médula, estuvo en el 0-5 como ayudante de Rinus Michels y en el 2-6 como espectador, junto a los padres de Gerard Piqué. Tiene un legado apasionante en los Clásicos y el cielo azulgrana pagado hasta el final.
Josep Maria Minguella (Guimerà, Lleida. 1941) no acepta lecciones de barcelonismo. No puede aceptarlas. Con sólo 14 años, desfiló en la inauguración del Camp Nou con el cartel de su penya, jugó en los juveniles del club, fue traductor y ayudante de Buckingham y Michels, y en sus más de treinta años de agente e intermediario futbolístico trajo al Camp Nou a los mejores del mundo. A Maradona, a Stoichkov, a Rivaldo y al más grande de todos, Leo Messi. Llegó a ser candidato a la presidencia en 2003, con Lucio, Deco y Makaay bajo el brazo. Un pozo de sabiduría. A su sexto sentido para detectar talentos, Minguella le añade un mundo inabarcable. Vivió el 0-5 de Cruyff en Chamartín y estuvo más de tres décadas sin perderse un solo Clásico en Madrid. Hoy viene a contarnos sus batallas en el Bernabéu. Como para perdérselo.
Usted aterrizó en Madrid con 18 años, a principios de los 60. ¿Y eso?
Estudiaba derecho en Barcelona. Iba siempre con un amigo y hablábamos mucho de política, casi a escondidas en época de Franco. La verdad es que no asistíamos mucho a clase y un día nos dio por ir a preguntar para cursar Ciencias Políticas. No existía entonces, sólo podíamos meternos en Económicas y Comerciales y vimos que la única posibilidad era hacerla en Madrid. Nos animamos y nos fuimos rumbo a la capital con un Renault Dolphin que nos prestó el padre de mi amigo, Josep Esteve. Nos matriculamos y pasamos tres años divertidísimos. Por ejemplo, recuerdo que casi cada domingo teníamos boda. Había compañeros que se enteraban de los banquetes en los hoteles y nos colábamos. Íbamos a bodas en las que no conocíamos a nadie. (Risas) Estuvo muy bien.
Cuénteme su primera vez en el Bernabéu...
No tardé mucho en ir. Recuerdo un gol de Lucien Muller, un centrocampista francés del Barça que hizo el 1-2. Creo que les metimos 1-3 ese día. Vivíamos en la Plaza Cristo, muy cerquita de La Castellana y nos movíamos mucho por el campo del Madrid.
Su primer festín fue en la llamada "Final de las Botellas", cuando el Barça le birló la Copa a los blancos con ese autogol de Zunzunegui...
Sí, más que un festín, un placer. Ganar una Copa estando en la grada del Bernabéu y verte allí rodeado de gente que no es de los nuestros, todo lleno de madridistas increpándote y tirando botellas fue tremendo. Pensé... bueno, no parece que estén tan civilizados como dicen. Yo creo que entonces el nivel de hostilidad era mucho mayor. Había un ambiente político más tenso. Sólo con el hecho de ser catalán ya no eras bienvenido. En la facultad nos trataban bien porque el nivel intelectual era otro, pero en el campo sólo había un objetivo: liquidar al Barça. Además, se juntaba todo. Veníamos del Caso Di Stefano, todos los avances en cuanto a normas o permisos contractuales debían pasar siempre por Madrid. La situación de tensión entre el centro y Catalunya era permanente. Recuerdo que estuve unos años en el mundo del cine y cuando tenía un guión tenía que mandarlo al Ministerio de Información, en La Castellana. ¡El guión! Si no, no había película. Y una vez la tenías hecha, se reservaban el derecho a cortarte escenas. Eso yo lo he vivido.
¿Se percibía el odio?
Y tanto. Mucho. Era muy fuerte. Quizás ahora lo hagan de forma más solapada en general, pero ellos siguen pensando que son los directores de orquesta del país. Estando en la grada, si el Barça metía un gol, tenías que ser muy cuidadoso. No éramos muchos catalanes en aquella época. La afición no viajaba como ahora y claro, tú estabas ahí. Rodeado.
Luego, ya se le vio en el banquillo. Primero, como asistente y traductor de Vic Buckingham. Después, con Rinus Michels, en el inolvidable 0-5. Tradúzcame esa noche de febrero del 74...
Bueno, aquello fue una satisfacción enorme. Nadie se lo esperaba. En realidad, fue sorprendente porque aunque teníamos un equipo muy compacto, con Johan, con el Cholo Sotil, Asensi, Charly, Marcial... claro, íbamos a Madrid. Y cuando vas a Madrid siempre vas con algo de precaución. La primera parte de ese partido la vi en el palco. Muchas veces me subía a la grada para poderle contar a Michels cuatro cosas que había visto del juego y se podían mejorar. Al descanso, bajé. Ya me quedé en el banquillo y fueron cayendo los goles. Fue increíble. Recuerdo que, tras el partido, nos fuimos al hotel Barajas, donde nos alojábamos siempre en esa época, y bueno, no se lo creía nadie. El susto que llevaban los madrileños era tremendo. En el primer tiempo les tenía cerca. Chillaban a sus jugadores, en lugar de reconocer la exhibición del Barça. Que si no corrían, que si no hacían nada. Fue un regalo.
¿Más importante que el 2-6?
Sí. Tú piensa que el socio del Barça había disfrutado por última vez de una etapa de éxitos con el equipo de Kubala, Basora, Cesar, Segarra, etc... Se ganaron ligas, copas de ferias, las cinco copas... Pero después, vino un momento con ciertas similitudes al que ahora vivimos. El Barça hizo el Camp Nou en el 57 y no tenía dinero. Se tuvo que vender a Luís Suárez, su mejor futbolista, y no pudo fichar a grandes jugadores. Hubo años en los que yo hacía de ojeador, traía opciones para fichar pero el club me decía que no. Les ofrecí jugadores que costaban 12 millones, 6 millones de pesetas... No hubo manera. No pudimos ni fichar a Porta, un gran goleador del Granada, por el que me pedían 15 quilos. Lo tenía todo hablado con el presidente, Candi. Pero nada, acabábamos siempre trayendo jugadores de segundo nivel. Estuvimos catorce años sin ganar una liga.
Pero llegó Johan...
Bueno, Johan llegó gracias a que Montal, el presidente, había llegado al club con el apoyo de Banca Catalana. En los terrenos del Camp de Les Corts se empezaron a edificar pisos, con lo que el club, poco a poco, se fue recuperando económicamente. Con Armand Carabén, Montal consiguió atar a Cruyff, que era la gran estrella del fútbol mundial y conseguimos también traer al Cholo Sotil. La anécdota es muy buena. Le dije a Rinus Michels que teníamos informes muy buenos de un extremo que se llamaba Cubilla.
Teófilo...
Exacto. En aquel entonces, no había videos ni imágenes de televisión. Teníamos que verlo. No teníamos ojeadores en el mundo y se montó un viaje a Lima. Hicimos algo que ahora sería imposible. Me fui con el míster a Lima un viernes. El sábado, en Perú, se enfrentaban Alianza contra Municipal. A las cinco. El avión volvía a las nueve de la noche. Y el domingo teníamos partido de liga en Sevilla, a las ocho. Ya de regreso, Rinus me preguntó... ¿qué te ha parecido? Y yo le digo, creo que nos iría mejor el 10 del Municipal. Michels me contestó: "yo también lo creo. Ese es el que vamos a fichar". Y así compramos a Sotil. Fuimos a por Cubilla y nos llevamos al Cholo... Así funcionaba el Barça.
Volvamos al 0-5. ¿Es lo más grande que ha vivido?
Hombre, yo sí claro. Aquello, para mí, es como una Champions. Bueno, una Champions es casi como de segunda división... (risas). Recuerdo que ibamos algo asustados, porque quieras o no es el Madrid. Antes nos dijimos que tuviéramos precaución, que no hiciéramos cosas raras, que jugáramos tranquilos y que mantuviéramos el balón. Cosas básicas del juego. Pero empezó el partido y vimos que el Barça iba con la cabeza arriba, jugaba con suficiencia y los que estaban asustados eran ellos. No hay nada que pueda pagar un 0-5.
Esa goleada sin precedentes conllevó una promesa...
¿Promesa? No me acuerdo...
Hombre, usted anunció que no se iba a perder ningún clásico más en Madrid...
Ah, sí. Es verdad. Y estuve más de 30 años cumpliendo. No me perdí ni uno. Fue una manera de celebrarlo. Si no ganábamos, al menos me acordaba de ese día. De lo que viví. Pude estar también en el 2-6. Me acuerdo que me pusieron junto a los padres de Gerard Piqué, que estaban muy nerviosos. Les dije... tranquilos, tranquilos. Qué yo ya he ganado aquí 0-5, que aún se acuerdan y nos tienen miedo, jajaja. Y Piqué metió el sexto.
¿Se durmió en un clásico? ¿Es cierto eso?
Bueno, precisamente por eso, porque decidí tras el 0-5 no perderme más un Madrid-Barça, pues iba al límite. Cuando empecé a viajar mucho, por mi trabajo de representante, me tocaba estar muchas veces en Sudámerica. Una vez, aterricé a las tres de la tarde en Madrid, sólo dos horas antes del partido y después de veinticuatro horas de trayecto, creo que desde Uruguay. Fui al Bernabéu, me metí en la grada y me dí cuenta que estaba muy cansado. En la primera parte me quedé dormido. Luego, en la segunda, que es cuando todo se decide, ya estuve atento otra vez.
Dijo hace algún tiempo que no hay otro partido en el mundo con mayor carga socio-política en el estadio...
No. No lo hay. Tú vas a ver el Boca-River, que quieren ganar los dos porque llevan cien años jugando cuatro partidos al año, y bueno, hay mucha rivalidad entre familias, dos entidades distintas, unos los millonarios, otros los de la Boca, más del pueblo. Ahí está un poco la batalla. Pero nada que ver con temas de tipo social ni político, ni nada de todo esto. Lo de aquí es distinto...
No es ganarle al Madrid. Es ganarle a algo más, ¿no?
Así es. Es como una recuperación moral contra quienes se creen superiores. Mira, yo nací en un pueblo que es Guimerà y cuando tenía siete u ocho años ya te hablaban del Madrid, de si hacían esto o lo otro... Yo no sabía ni dónde estaba Madrid pero ya creces con la sensación de que todo se cuece en la capital. Es decir, ellos viven su vida y no se dan cuenta que, de alguna manera, apisonan a gente de otras zonas. Además, hay una cosa que creo que les influye mucho. Al estar en un sitio plano, tienen la sensación de grandeza. Nosotros ahí estamos, encajados entre el Tibidabo y el mar. Dos realidades.
Tal vez por eso Vic Buckingham se quedó asombrado tras vencer una vez en el feudo blanco...
Era el primer partido de una liga en los setenta, en octubre. Ganamos 0-1. Y salimos de madrugada hacia Barcelona en una avión que le llamaban El Correo. Se fletaba a las dos de la mañana y llevaba todo el correo cada día. Llegamos al Prat a las tres de la madrugada. Entonces, en el aeropuerto te dejaban ahí en la pista y te habilitaban un pasillo desde el avión para salir hacia fuera. Y cuando salimos para intentar acceder al autocar, vimos que había miles de culés. Buckingham, de repente, se gira y me dice.. ¿Qué ha pasado? ¿Ha habido un accidente o que es eso? No, míster. Que hemos ganado en Madrid. Vic no se lo creía.
Cuando iba al fútbol en Chamartín, ¿le increpaban por la calle?
Había de todo. En alguna ocasión, si me gritaban... Minguella, tendrías que haber traído a Messi al Madrid, a todos tus cracks aquí. Sin insultar, pero sí me gritaban sí.
Lo de Messi en el Bernabéu ha sido pánico auténtico...
Es que Leo tiene dos grandes virtudes. Primero, sus cualidades técnicas; y luego, es que ha sido tremendamente ganador. Parece que no estuviera, casi como si fuera una mosquita muerta... Pero cuando saltaba al campo, sólo quería ganar. Claro, cuando unes un espíritu de ese nivel con la calidad que tiene Leo, pues te conviertes en una pieza temible durante muchos años. Ha decidido una cantidad de partidos tremenda. Esto nos había pasado, al revés, con el Madrid de Di Stefano. Es decir, yo me acuerdo que cuando íbamos a Les Corts y venía el Madrid con Alfredo, la gente se asustaba. Normal, porque hablamos de jugadores superdotados técnicamente que además son ganadores.
Por mi tendencia culé, jamás le ofrecí al Madrid un futbolista que considerara bueno. Con Maradona pude hacer una subasta, pero me lo llevé al Camp Nou
Pero lo de Don Alfredo fue un robo ¿no?
En un libro que hice, publiqué un documento que tengo de la época donde creo que queda claro que el Barça aflojó. El club dio el primer paso para ficharlo, llegó a traerlo, lo pusieron a entrenar, le alinearon en un amistoso en la Costa Brava... Pero alguien empezó a mover el avispero y, de repente, empezaron a producirse llamadas desde el centro a directivos del Barça, no diré con amenazas, pero quizás en plan... oye tú, olvidaos de este jugador. Y muchos directivos del Barça, cuyos negocios dependían de transacciones que necesariamente debían de pasar por la capital, creo que acabaron cediendo ante las presiones del mando. A pesar de que tenían todos los derechos, se echaron para atrás y no sostuvieron el juego. También creo que si el Barça hubiera sabido los años que Di Stefano iba a darle al Madrid, que no se lo esperaba nadie, igual hubieran pagado muchísimo más de lo que ofrecieron.
Quién tuvo más poder, ¿Bernabéu o Florentino?
El mismo. Allí nadie movía un dedo si no lo sabía Santiago Bernabéu. Él vivía en Santa Pola, en Alicante. Salía de pesca, con una barca que tenía. Pero todas la directrices las marcaba él. No era muy amigo de los catalanes, dejémoslo ahí. Su felicidad pasaba por ganarle al Barça.
¿Cómo ha sido su relación con Florentino Pérez?
Poca. Por mi tendencia culé, nunca les ofrecí un futbolista que considerara muy bueno. Con Maradona, pude hacer una subasta, pero me lo llevé al Barça. Y así con todos...
Sólo les colocó a Dubovsky...
Sí, era la gran figura del fútbol eslovaco, que tuvo la mala suerte de morir en un accidente mientras era jugador del Oviedo. El Barça no tenía interés en él y le fichó el Madrid. Tengo una anécdota buenísima...
Cuénteme...
Me pasó algo que con Núñez hubiera sido imposible en el Barça. El Madrid había visto a Dubovsky y llegué a Madrid con el futbolista. Nos metimos en un hotel cerca del Bernabéu y a la mañana siguiente me voy a las oficinas del club y empiezo a negociar con el gerente blanco entonces, Fernández Trigo. Llego a un acuerdo por cuatro años de contrato, unos 30 millones de pesetas y tal... Y el gerente, con todo a punto, me dice que por la tarde hay que quedar con el presidente Ramón Mendoza, para que dé el ok. Me veo con el jugador en el hotel, le digo que todo está cerrado y Peter contento. Por la tarde, llegamos al despacho del presidente y el gerente le explica el contrato. Mendoza, de golpe y porrazo, suelta un "esto no puede ser". Y yo pienso, bueno, ya la tenemos liada. Pero de repente, Mendoza añade: "un jugador del Madrid no puede ganar tan poco". Y le aumentó las cantidades que habíamos pactado. Increíble. Acostumbrado como estaba a Núñez, al que le pedías dos y te daba medio, pues imagina. Es la mejor gestión que hice nunca. Eso sí, el susto que se llevó de entrada el pobre Dubovsky fue importante.
A día de hoy, Mbappé es más determinante que Lamine Yamal. Sus condiciones son brutales, pero tiene que hacer más goles
Bueno, ¿cómo ves la batalla del domingo?
A mí me parece que los dos equipos están en formación. Me explico. El Madrid terminó el año pasado una etapa que le funcionó muy bien pero que alargó demasiado. Por eso en la última temporada no tocó bola. Ellos son un club que saben vender, que saben hacer dinero con muchos de sus mejores jugadores, algo que el Barça, históricamente, no ha sabido hacer nunca; pero claro si tú vendes a Casemiro tienes que traer al Casemiro dos. Si no lo haces tienes un problema. El dinero en el banco no hace goles ni los evita. No encontraron recambios ni para Casemiro, ni para Kroos ni para Modric. Además de las lesiones que tuvieron Militao y Alaba. De repente, aparece el Barça con nuevos bríos, con un entrenador muy ofensivo, con ideas distintas y con gente muy joven y llena de ilusión. Ganó la liga jugando muy bien y aprovechando los desniveles del Madrid...
Pero estamos en el segundo año de Flick y todo empieza de cero otra vez...
Claro, ahora estamos en la siguiente temporada. El Madrid ha cambiado de técnico, se ha renovado y lo normal es que vaya mejorando, aunque aún presenta distintos problemas de ajuste. Pero tiene al goleador del campeonato, que va a ser Mbappé. Y eso es muy importante, porque te resuelve muchos partidos. En el Barça, Lewandowski, un goleador sensacional, tiene un año más, le cuesta levantarse como a mí, se marchó Íñigo, que era muy buen defensa y al equipo le sigue faltando, para mí, un centrocampista defensivo de nivel. ¿Cuántos partidos dejamos la portería a cero? Es que se marchó Busquets y Flick ha tenido que hacer una dupla con Pedri y De Jong, dos grandes jugadores pero con más mentalidad ofensiva que defensiva. Atrás se sufre. El Levante te hace dos, el Sevilla cuatro... Quiero decir que así como el Madrid se está reconstruyendo, nosotros andamos también con problemas, con el agravante de que no hay dinero para fichar lo que quieras en un momento determinado. Los chavales son muy bueno pero no son suficientes para ganar la Champions.
¿Lamine Yamal no le parece el mejor del mundo ahora mismo?
Nooo... Bueno, no he dicho no. Digo que esto del mejor del mundo, ¿cómo se mide? ¿Se mide en goles, en centros, en la defensa, en el regate? Puedes ser el mejor regateador pero luego hay que chutar y hacer gol eh.
Me está diciendo que Lamine tiene que convertir más goles si pretende ser el mejor...
A ver, Lamine tiene unas condiciones excelentes pero juega en la banda. Y en la banda difícilmente vayas a ser la estrella indiscutible del equipo. Un extremo se marcha en el uno contra uno, mete centros, y da asistencias de gol. Es muy importante, cuidado. Pero normalmente el delantero centro o el interior que juega cerca del área acaban siendo las referencias. En el Madrid de los 50 y 60, el crack era Di Stefano. No era Gento, y eso que era un fenómeno. No lo parabas ni con un fórmula uno.
¿Y ve a Yamal evolucionando hacia zonas interiores? Jugando de 10 vamos...
Bueno, habrá que ver qué decisiones va tomando Flick y si él se adaptaría. Él está muy ligado a la banda derecha. No lo comparo pero tiene unas características que me recuerdan a Robben, que era un futbolista muy desquilibrante, zurdo también, que desbordaba pero que no era un gran goleador. Pues eso, le falta hacer más goles y partiendo de la banda siempre es más difícil.
O sea que, a día de hoy, usted cree que Mbappé es más determinante que Lamine...
Mucho más. Es que aquí el determinante es el que la mete dentro del cuadro aquel, ¿sabes? El rectángulo ese que hay al final con una redes y todo eso... Ese es el determinante. Y no quiero comparar a Lamine con nadie eh. Pero los futbolistas que dan títulos son Di Stefano, Hugo Sánchez, Messi, Cristiano... Pero claro juegan en la perpendicular del área.
Pero Mbappé fue el pichichi la temporada pasada y el Barça ganó la liga con un Lamine estelar...
Sí evidentemente. Y ya digo que no quiero entrar a comparar. Pero es que el Madrid ya te he dicho que hizo un año muy flojo. En la liga, le eliminaron también de la Champions.. Es decir, el escudo es muy importante pero el que decide los partidos es el que está dentro de la camiseta. Si me pones a mí, ya me puedes poner la camiseta que quieras, ¿me entiendes? Eso del ADN, cuando el equipo no tiene a los jugadores adecuados, se cae. No existe. Santillana, cuando jugaba, te hacía un gol de un balón muerto. ¿Era el ADN? No, era Santillana que lo cabeceaba todo. Y ahora, tiene a Mbappé. Un error histórico del Barça. Hay directivos que son testimonios de lo que siempre cuento. A Kylian se le podía fichar, pero el club prefirió a Dembelé porque, según ellos, encajaba mejor.
Eso ya le pasó con Hugo Sánchez...
No lo quisieron. Estaba firmado. Por mí y por él, en Nueva York. Mandamos el contrato al despacho de Joan Gaspart. Yo estaba con Hugo en el hotel Sheraton de Nueva York, llamé al diario Sport y les dí la noticia: escucha, que hemos fichado a Hugo Sánchez. ¿Queréis que os lo ponga al teléfono? Pues aquí lo tenéis. Y lo puse. Hizo unas declaraciones asegurando que en dos meses iba a hacer olvidar a Maradona y que en un mes hablaría catalán. Las dos frases fueron a la portada de Sport.
Pero vino el inglés (Venables) y pidió a Archibald...
Claro. Y el mejicano se fue al Madrid y acabaría ganando cinco ligas consecutivas. ¿El tema está en la camiseta o el que está dentro de ella? Lo que te decía. Pero tienes que acertar. Si te dedicas a esto tienes que acertar. Si no aciertas, no ganas.
Venga, dígame quién ganará el domingo...
El Barça. 1-2.
Palabra de Minguella.
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